Más pericias y misteriosas declaraciones de sus amigos acorralan a Graf por la muerte de Diego Fernández Lima

El sospechoso del crimen tras el hallazgo de los restos del joven desaparecido en 1984 se reunió con sus amigos de aquellos años, quienes ahora declararon ante la Justicia. Mientras, la Justicia prohibió que modifiquen el jardín de la casa donde encontraron los restos.

14 de mayo, 2026 | 17.39

En dos nuevas audiencias durante esta semana, el círculo íntimo de Cristian Graf declaró acerca de lo que saben y recuerdan de los años de la desaparición de Diego Fernández Lima, el joven que fue visto por última vez el 26 de julio de 1984 y sus restos aparecieron enterrados hace pocos meses en el límite de la casa de Graf, con quien compartía escuela a mediados de los ‘80. Así, dos amigos que compartían participaciones en grupos Scout con el principal acusado por el crimen y ocultamiento del cadáver se presentaron ante la Justicia y respondieron preguntas acerca de la relación y de si sabían o no acerca de algún vínculo entre su amigo y el joven desaparecido hace décadas. 

Ante la Justicia, Carlos y Miguel, dos amigos de Cristian Graf recordaron las actividades en las que participaban en los años 80 pero coincidieron en que nunca hablaron del tema. Ambos le mostraron sus teléfonos celulares a los investigadores que notaron que había modificación en algunos mensajes y que eran incongruentes, por lo que no desestimaron que pueda tratarse de archivos modificados o que hayan borrado algunas conversaciones. Entre esos chats, se analizaron conversaciones entre Carlos Elizari y Cristian Graf del año pasado, cuando encontraron los restos en medio de una obra y el testigo visitó en su casa a Graf “para darle apoyo”. Allí los investigadores notaron que el hombre estaba tratando de grabar su declaración testimonial lo que podría generarle una imputación judicial futura y además conocieron que el hombre goza de escuchar conversaciones policiales y que fue señalado por “espiar” a sus amigos colocando micrófonos en las casas.  

Por otro lado, el relato de Miguel Riños explicó muy puntillosamente la relación que mantenía con Graf por su relación en los grupos scouts pero buscó despegarse de cualquier situación explicando que se conocieron en 1985, es decir el año siguiente a la desaparición y crimen de Diego Fernández Lima. Pese a que buscó negar conocer del tema, Riños le contó a los investigadores que el propio Graf los citó a los amigos para reunirse “cuando terminó todo el tema” y una vez declarado, simuló no saber quienes estuvieron en la reunión en la casa de Cristian Graf y se mostró reticente a seguir dando respuestas. Pese a haber mostrado su teléfono a las autoridades, el hombre quedó marcado en el expediente como alguien que puede estar fingiendo olvidos y podrían acusarlo de falso testimonio.

Para los investigadores, más allá de los “olvidos selectivos” del amigo de Graf, hubo detalles que no se pasaron por alto. “Con esta historia no se quien es Cristian, no lo puedo juzgar” aseguró Riños y generó más sospecha en quienes escuchaban su declaración ya que el amigo íntimo, el que compartía reuniones y quien fue citado una vez que se conoció el hallazgo sostuvo ante la Justicia que este caso “sacudió la imagen” que tenía de Cristian Graf. Para quienes investigan qué pasó en 1984 y quién mató a Diego Fernández Lima, los amigos que declararon no son simples amigos del sospechoso sino que son elementos clave en el expediente ya que no sólo acompañaron a Graf una vez que la Justicia falló a favor sino que cuando estalló el caso uno de ellos, Carlos Elizari, lo acompañó en su casa mientras había guardias periodísticas y se avanzaba en la investigación.  

En las últimas semanas, la Justicia ordenó una serie de nuevas medidas en la casa de Coghlan donde vive Cristian Graf y donde la acusación sostiene que aquel 26 de julio de 1984 Diego Fernández Lima fue asesinado y enterrado. Entre las pericias, el 4 de mayo pasado, Gendarmería realizó un operativo con un georadar para conocer los movimientos de suelo y la posibilidad de que haya más restos enterrados en la vivienda. De ese operativo participaron no sólo miembros de Gendarmería sino también de la División Homicidios de la Policía de la Ciudad y el Equipo Argentino de Antropología Forense que fue quien identificó los restos de Fernández Lima y dio la hipótesis de cómo fue asesinado. Tras el paso de los peritos, la Justicia prohibió que se realicen modificaciones en el patio de la casa de Cristian Graf por 60 días mientras esperan el informe pericial. 

Ahora, el fiscal Lopez Perrando avanza en la investigación tras la descripción del Equipo Argentino de Antropología Forense de que Diego Fernandez Lima fue asesinado de una puñalada en el tórax y que quisieron desmembrar el cuerpo que luego enterraron a unos 60 centímetros de profundidad en el fondo de la casa de Cristian Graf. Mientras tanto, la familia de Diego reclama respuestas y que después de tantos años que le dijeran que era “una fuga de hogar” ahora se investigue y se sepa quién mató al adolescente desaparecido en 1984.