Hablemos de Byrne

A lo largo de 35 números junto a un inspiradísimo Chris Claremont, Byrne pegó fuerte por primera vez y dejó una huella inmensa.

X-Men

20/03/2015

| Por Leandro Paolini

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5f1914cf5729b814b4d610937182eecbDespués de Iron Fist, John Byrne pasó por los títulos The Champions y Marvel Team-Up. Permítanme unas líneas acerca de Los Campeones (un equipo superheroico heterogéneo  y que operaba en Los Angeles, cuando los superhéroes aún no se destacaban en la Costa Oeste). Creados por Tony Isabella y Don Heck en el ´75, Los Campeones tienen como miembros iniciales a Hércules, Angel, Ghost Rider, Black Widow y Ice Man; un hermoso disparate que ya desde chico me parecía intrigantemente bizarro. La mencionada formación se armó a partir del pedido de Len Wein como editor: “Quiero un supergrupo con dos mutantes, un forzudo, una mujer y un héroe con título propio”. Bajo esa premisa nacieron los Campeones, cambiaron miembros pero mantuvieron la formula, y es con ellos con quien Byrne continúa desarrollando su estilo único, aunque artísticamente todavía distaba mucho de lo que iba a empezar a lograr en Marvel Team-Up y finalmente en X-Men. El vínculo con Chris Claremont siguió afianzándose luego de su paso por Iron Fist, y es por eso que ambos colaboraron en la mencionada Marvel Team-Up y en el Magazine llamado Marvel Preview (donde los dos generaban una historieta en blanco y negro de Star Lord). El futuro equipo ideal se terminó de afianzar cuando sumaron a Terry Austin como entintador. En breve los tres se juntarían para cambiar la historia de los X-Men y Marvel para siempre.

tumblr_medq2tzyms1r89a2ho1_500Iron Fist mostró a Byrne como un profesional que podía dibujar con una narrativa brillante, con la capacidad de cumplir con las fechas de entrega. Los Campeones lo mostraron como el artista que podía empezar a dibujar prolíficamente a personajes más conocidos, y esa misma pauta se terminó de sellar en laca con los varios personajes que pasaron por Marvel Team-Up. Fue su relación con Claremont y el haber descollado en el número 53 de la Marvel Team-Up (protagonizada por los X-Men) lo que catapultó al canadiense a dibujar la serie de los mutantes. Pero pongámonos en contexto: los X-Men se publicaban cada dos meses, ya habían sido cancelados y distaban muchísimo de la popularidad que iban a ganar en el futuro. Es recién a partir de la llegada de Byrne (y Austin) al título, donde explota todo (pasa a tener regularidad mensual y a llamarse “Uncanny X-Men” – desde el n°115).

 

byrnex3John Byrne finalmente sucede a Dave Cockrum y es convocado a dibujar X-Men a partir del n°108 de la colección (donde están los Starjammers, Corsario es confirmado como el padre perdido de Cíclope y la realidad parpadea fuera de la existencia; pavada de debut en Diciembre de 1977). Ese fue el “tímido” puntapié inicial a partir del cual el artista comenzaría a dar pasos firmes para gestar historias clásicas como “Proteus”, “The Dark Phoenix Saga” y “Days of Future Past”, que recibieron aceptación de los fans y la crítica (Claremont ya se encontraba en su tercer año escribiendo X-Men y junto a Byrne agarra el timing perfecto para ese título).

Las ideas de Byrne en los guiones de Claremont se cocían a fuego lento y es a partir del n°114 que ya es co-plotter de la serie. Para el n°109 Byrne comienza a desplegar su abanico de ideas con la figura de Vindicator queriendo recuperar a Wolverine para el gobierno de Canadá (además de plantar el concepto de Weapon Alpha y Weapon X, mientras Banshee se le declara a Moira). Aunque en el n°110 los X-Men se enfrentaron a Warhawk (un olvidable villano muy parecido a Coloso que se infiltra en la Mansión como reparador de teléfonos, posta), para los n°s 111 al 113 se comienza a desarrollar una aventura que incluye a Mesmero y termina con Magneto y nuestros héroes en la Tierra Salvaje (al mejor estilo de súper villano loco en su fortaleza cliché). Para los ejemplares que iban del 114 al 116, se continúa mostrando los problemas de la Fuerza Fénix, así como las desventuras de Ka-zar y los X-Men contra Sauron en la Antártida.

byrne1El giro argumental comienza a moverse y Xavier se muestra entre los Shiar, al otro lado de la galaxia. No sin antes pasar todo el n°117 sentado en una silla en un combate astral de casi todo el ejemplar contra Ahmal Farouk, otro telépata (uno de los mejores números que hicieron). Luego de asistir a Sunfire (Wolverine sorprende a todos con su uso del japonés y conoce a una tal Mariko en los n°s 118 y 119), Alpha Flight nuevamente se hace presente (120 y 121), luchan contra Arcade (122 al 124), y los X-Men comienzan a lidiar con la amenaza de Proteus (que podía alterar la realidad al nivel de Franklin Richards, como se muestra en los n°s 125 al 128). Si bien esta última saga es memorable, la que le sigue es una que estableció los pilares en relación a cómo se comportarían ciertos personajes en las próximas décadas (Wolverine rescatando a los X-Men del Hellfire Club lo definiría como el anti-héroe que es a partir del n°129). Cada saga (breve, de tres números promedio) aumentaba la tensión y compromiso de los personajes, con sus valores y sus amistades. En el 135 estalla todo cuando Jean Grey se convierte en Dark Phoenix, y ya nada sería lo mismo. ¿Pero cómo superás una historia con record de popularidad? Simple, escribís una mejor (y eso fue lo que hicieron para Days of Future Past, donde muere Wolverine, muere Storm, se viene un futuro distopico y te enloquecen a partir del n°141). Mientras tanto Ciclope abandonaba los X-Men en el n°138. Kitty Pride viajaba desde el futuro para Days of Future Past (puro deleite en sólo dos números, increíble) y finalmente Kitty defiende a la Mansión contra un demonio N’Garai en el último número de Byrne de esta etapa, en la colección.

UncannyX-Men141Ahora permítanme parar la bocha un minuto. Claremont y Byrne (los Page y Plant de Marvel en ese momento), tiraron muchísima magia en poquísimos números. Generaron sagas y personajes inolvidables en tiempo record y siempre por una paga standard. Contar los hechos y los personajes que se desarrollaron en esa colección en tan poco tiempo humilla a la mayoría de las duplas artísticas. ¡Cuánto talento! ¡Por Odín! Byrne no sólo pulió su arte y narrativa como un diamante precioso, sino que fue co-autor de la mayoría de los números donde creó el look y la personalidad de Wolverine, a todos los héroes de Alpha Flight, a Kitty Pride, Proteus, Sebastian Shaw y parte del Hellfire Club (John Byrne seguiría vinculado a la creación de personajes de X-Men, ya que en 1991 crea a Bishop junto a Whilce Portacio). Cuanto más avanzaba la colección, más evolucionaba el título y las personalidades de los personajes. Los guiones eran sólidos y tenían varias semillas a germinar, los patrones de habla de los X-Men se definen, los giros novelescos están siempre presentes, las ideas cocidas a fuego lento por decenas de números comienzan a desarrollarse de manera apropiada y la aventura toma un gravitas importante. Las ideas de Claremont y Byrne, guiadas por el guionista pero con un despliegue visual muy atractivo de Byrne, hacían que sus mujeres fuesen glamorosas, sus héroes estoicos y sus villanos deformes y perversos. Eran muchas las variables que convirtieron a este título en un éxito. ¡Qué etapa! ¡Mi Dios!

02Podemos confirmar que la Dark Phoenix Saga es la mejor historia de estos gloriosos números de Byrne en X-Men donde los guiones de Claremont y la conducción de Jim Shooter como Jefe de Coordinadores de Marvel, llevan el final a un crescendo donde la muerte de Jean Grey garpó lo que nunca hubiesen imaginado. La tragedia siempre garpa. Claremont y Byrne son tan tiempistas como Xavi e Iniesta, y en esta saga humillaron a todos sus colegas, como lo hizo el mediocampo del Barcelona hace muy poco.

Fueron 35 números donde el dibujante, junto al guionista, englobaron 4 años (del ´77 al ´81) que se consideran los mejores de Claremont y donde Byrne pegó fuerte por primera vez. Cada vez con mayor detalle, Byrne potencia las características emocionales y de movilidad de cada uno de los miembros. Sentimos como Logan ama en silencio a Jean y hasta podemos imaginar cómo caminan y cómo Wolverine reprime su agresión con cada paso que da. Xavier nos nuestra momentos de su juventud…y todos los personajes son únicos, perfectamente únicos y brillantes.

Sin embargo, todo tiene un final y el tiempo desgasta. John siempre quiso más y es por eso que aunque dibujaba a The Avengers en paralelo con los X-Men (Hablemos de Byrne de Abril: The Avengers), decide alejarse de los mutantes y de los liderados por el Capitán América para concentrarse como guionista y dibujante en un solo título: The Fantastic Four (Hablemos de Byrne de Mayo: The Fantastic Four).

El drama, las escenas domesticas, la gesta heroica, todo dibujado por un artista que rompió el molde y la descosió (sólo Perez y Miller le hacían sombra en esa época). De la Antártida a la Tierra Salvaje, de Japón a Escocia, de New York a Canadá, de la Luna al Imperio Shiar, Byrne (acompañado por Claremont), nos llevó de viaje a ser testigos de un grupo de jóvenes dotados que luchan por el bien, se cuidan como familia, sufren como cualquier uno de nosotros, mientras una enloquece y mata a 5 billones de seres y otra viaja del futuro para que tengamos un porvenir menos facho.

Byrne (y Claremont), gracias por tanto.

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