Mundo Morrison

Cuando se habla de la titánica obra de Morrison para DC, muchas veces se olvidan las perlitas que realizó el escocés para la revista Secret Origins.

Secret Origins

23/12/2021

| Por Andrés Accorsi

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RCO001_1583477023En aquel glorioso año 1986, DC lanzó una revista que resultaría fundamental. No era la más vendida, pero era interesante, diversa y estaba llena de colaboraciones de autores grossos, incluso muchos que no participaban ni por accidente en las series mensuales. La revista se llamó Secret Origins, y tuvo 50 números, varios anuales y un especial, todo publicado entre 1986 y 1990, es decir, de punta a punta de esa etapa mágica de DC en la que la veterana editorial volvió a generar toneladas de clásicos, algunos muy famosos y otros aún hoy medio de culto.

Grant Morrison desembarca en Secret Origins en el nº39, a principios de 1989, casi haciendo trampa, porque las 20 páginas de “The Myth of Creation” podrían haberse publicado tranquilamente como nº10 de la revista Animal Man. De hecho, hasta están dibujadas por Tom Grummett, que era el dibujante suplente en aquella colección con la que Morrison estaba empezando a hacerse notar entre los fans de EEUU. Pero no: el coordinador (nada menos que Mark Waid, que todavía no era guionista) te aclara que tenés que tener leídos los nºs 1 al 9 de Animal Man para entender todo, y que la aventura continúa directamente en el nº10 de esa serie. O sea que si no eras lector de Animal Man, la idea era que esa historieta funcionara como un anzuelo, para que lo mordieras y quedaras atrapado por una saga osada y magistral… que requería comprar otras revistas para ser entendida y disfrutada en su totalidad.

RCO024_1583477023Hasta la bellísima portada de Mike Kaluta y la historieta del origen de Man-Bat (con esos dibujos gloriosos de Kevin Nowlan) contribuyen a que el lector incauto compre esta Secret Origins, la lea de punta a punta y quiera engancharse YA en la historia de Buddy Baker tal como la arma (o desarma) Morrison. Y sin dudas funcionó. Yo seguía Animal Man desde el nº1, pero me acuerdo que unos cuantos comiqueros de aquella época se sumaron a la serie gracias a la aparición de Buddy en Secret Origins. Por supuesto, ni hace falta aclarar que –al estar tan firmemente integrada a la colección mensual- “The Myth of Creation” se incluye entre los nºs 9 y 10 cada vez que DC saca una nueva reedición de aquella seminal etapa de Animal Man.

Con el correr de los años, Secret Origins cambió varias veces de coordinador y su propuesta fue mutando. Además de contar los orígenes de los superhéroes, la revista incorporó orígenes de supervillanos y de personajes de los géneros más variados (western, guerra, terror, ciencia-ficción, aventuras y hasta humor). Para el último año, la revista ya era un cajón de sastre, donde te podías encontrar con casi cualquier cosa. Una de las apuestas más arriesgadas en ese sentido la vimos a fines de 1989, en el nº46, cuando Waid arma un número con tres historias cortas que narran los orígenes de… los cuarteles de los grupos de superhéroes más famosos: La Justice League, los Titans y la Legion.

RCO012Y sí, la historia memorable, la que rompió todo y de la que los fans hablamos durante años fue la de Legion. Pero las 14 páginas de “Ghosts of Stone”, escritas por Morrison, dibujadas por el legendario Curt Swan y entintadas por el gran George Freeman, no están para nada mal. Es una aventura ambientada en el Year One de la Liga, cuando esta tenía apenas cinco miembros (Aquaman, Black Canary, Flash, Green Lantern y Martian Manhunter) y se reunía en una cueva. Esta locación le sirve al escocés para tirar homenajes a la Silver Age y hasta para barnizar la trama con ciertos recursos poéticos, como que sea la cueva quien narra los bloques de texto.

Para Agosto de 1990, la revista ya había pasado a bimestral y el coordinador era Michael Eury, quien decide cerrarla con un especial de 96 páginas a todo culo, que en su momento fue un bombazo. Acá a Grant Morrison le dan 16 páginas, para contar la versión post-Crisis del mítico primer encuentro entre Barry Allen y Jay Garrick, que ya no podía ser “el Flash de dos mundos”, porque no existía el Multiverso y no se podían decir las palabras “Tierra-1” o “Tierra-2”. Morrsion encuentra una vuelta de tuerca fascinante para recontar este clásico de 1961 sin siquiera cambiarle el título, con onda, creatividad y sobre todo, con mucho corazón. Buena parte de la magia la pone el inolvidable Mike Parobeck, que hace un trabajo magnífico en el dibujo.

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En los diálogos de los villanos, en la interacción entre Jay y Barry y en ese brochecito del final, esa última viñeta en la que nos enteramos quién narró la aventura en primera persona y le agregó los “garabatos”, Morrison demuestra el talento y sobre todo el amor por los personajes. Se nota que se sabía la historia original de memoria, que es un apasionado de toda esa época de DC y que (como sería una constante en toda su carrera) cada vez que le dieron la posibilidad de meter mano en una reformulación o resignificación de conceptos de la Silver Age, el escocés te manda una caricia al alma, difícil de olvidar.

Ojalá me equivoque, pero creo que las historietas que aportó Morrison a los nºs 46 y 50 de Secret Origins nunca se republicaron. Ya va siendo hora, sin dudas. De todos modos, y a menos que DC te genere un asco quintaesencial, toda esta serie es muy recomendable. No solo te podés encontrar con estas perlitas ocultas de Grant Morrison, sino que hay trabajos poco conocidos de otros animalitos como Alan Moore, Neil Gaiman, Keith Giffen, Peter David, Alan Brennert, Marv Wolfman, Paul Levitz, John Ostrander, Bill Messner-Loebs y decenas de capos más, sin hablar de los dibujantes, que también son muchísimos y muy zarpados.

 

 

 

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Un comentario

  • Gran especial el nro 50 de Secret Origins. Siempre me gusto la tapa de Templeton con el fondo blanco.

    Comentarios

    Martiniro

    27/12/2021 - 00:39