Palomar y Después

Iniciamos una nueva columna, que se propone visitar la vasta obra de Beto Hernandez por afuera de la antología Love & Rockets.

Marble Season

26/03/2024

| Por Gonzalo Ruiz

0 comentarios

Una infidencia: mientras preparábamos la mega-nota sobre Love and Rockets para el nº8 de Comiqueando Digital, Andrés me propuso extender la nota más allá del título insignia de Fantagraphics, para centrarnos en otros aspectos de las carreras de los Bros. Hernandez. Dos motivos me empujaron a negarme a esa idea: por un lado, no había mucho tiempo para sentarse a leer y escribir. Y por otro lado, nos íbamos a topar con un desequilibrio que no me convencía. Jaime Hernandez se dedicó exclusivamente a su saga adolescente “Locas”, participando poco y nada en otro tipo de historietas, con excepción de un puñado de historias cortas que se cuentan con una mano. Sin embargo, Gilbert es un artista de culo muy inquieto, no solo desde la antología misma, donde además de aportar Palomar metió mucha historia corta, sino que también se hizo lugar para hacer más comics como artista integral, guionista de dibujantes o dibujante de guionistas. Por eso le contrapropuse a Andrés, para celebrar a Beto y no ignorar sus trabajos por fuera de la mítica L&R, esta sección.

¿Qué vamos a encontrar acá? No solo obras firmadas (o co-firmadas) por Beto, sino también una explosión de creatividad, digna de un artista que mamó toda clase de ficción y fantasía en todos los formatos posibles: comics, libros, películas, tele… alguien que desde chico quiso ser historietista y no solo llegó a serlo, sino que encima encabezó una de las revoluciones editoriales más grandes de los últimos años, en cuyas páginas, se tocaron millones de tópicos y géneros. Ese mismo acto de libertad que representa Love & Rockets se ve exacerbado, quizás por no tener que estar atado al universo mágico de Palomar, en estos trabajos que venimos a reseñar. ¿Hay vida después de Palomar? Si, muchísima. Bienvenidos a “Palomar y después”.

Dicho todo esto, lo lógico sería empezar por su primer trabajo fuera de Love and Rockets. Sin embargo, elegimos “Marble Season” por su carácter autobiográfico. Publicado originalmente en 2013 en la editorial Drawn & Quarterly, Beto hace algo que nunca hizo hasta ese momento, que es mostrar un carácter revisionista de su propia historia. En honor a la verdad, ese revisionismo está presente en todo lo que Beto hizo por fuera de Palomar, porque sus historias son un constante homenaje a la ciencia ficción, al terror, al wrestling y los comics superheroicos, cosas de las que era (y es) muy fan de chiquito, siempre bancado por su hermano mayor Mario, y que ambos compartían con el menor, Jaime. Pero esta es la primera vez que Gilbert abandona la fantasía, el culebrón y lo especulativo para abocarse a contar una historia muy bajada a tierra, 100% realista.

Si bien no es oficialmente una historia autobiográfica, con estos datos que doy, es inevitable darse cuenta. Y para sumarle más obviedad, los protagonistas son tres hermanitos: Junior el mayor, Huey el del medio y Chavo el menor, que representan a Mario, Beto y Jaime respectivamente. Ellos se mueven en un mundo onda Peanuts (otra influencia mayor de los Hernandez) donde los adultos no entran en escena, aunque afectan en las decisiones que toman los chicos. Fiel al estilo de Gilbert, no hay una historia lineal que empieza y termina, sino una sucesión de cosas que le pasan al trío de hermanitos (juntos o por separado), todo en base a una vida idílica propia de una niñez sencilla, o más bien con problemas como que te saquen las historietas porque te va mal en la escuela (como le pasa a Junior/Mario en un punto de la historieta).

Así y todo, el punto crítico de este comic es el crecimiento. Se llama “Marble Season” porque representa una etapa, una “temporada” de la vida de un ser humano donde se obsesiona. ¿Con qué empieza este comic? Con el pequeño Huey jugando a las bolitas (los “marbles”, en caso de no saber inglés. Y para aquellos no-argentinos, las bolitas son las canicas. La edición española de esta obra se llama, de hecho, “Temporada de canicas”). ¿Y cómo termina? Con Huey impostando una cierta madurez para impresionar a una compañerita. Se termina la temporada de bolitas, se deja de ser un nenito boludón que solo quiere escribir obras de teatro basadas en las aventuras del Captain America. Es toda una sorpresa leer a un Beto reflexivo, incluso cuando no abundan las frases profundas o las reflexiones existencialistas. La reflexión pasa por un costado de nostalgia, de rememorar tiempos quizás más fáciles (la infancia de los Hernandez no fue problemática ni mucho menos), donde la vida pasa(ba) por una gran red de escapismo y nada más. Son nenes que hablan con otros nenes sobre preocupaciones de nenes, que le escapan al crecer y compiten por el hecho de si es más gracioso Jimmy Olsen o el payaso Bozo. “Marble Season” está más cercano a la ya citada “Peanuts” que a la filosofía de “Mafalda”, es el último grito de desesperación de los nenes que tienen como misión esconder las revistas de terror prohibidas y las Topps de Mars Attack!, porque así creen que son maduros. Nunca el colegio, siempre la vida.

El Gilbert Hernandez modelo 2013 es uno de trazo simple y sencillo. Siempre vamos a decir que el mejor dibujante es Jaime, más elegante y preciosista, casi al borde del el realismo; mientras que Beto es más sucio, con menos fijación en los detalles. Su trazo fue puliéndose pero hasta cierto punto, para después empezar a despojarse, usar muchos menos fondos y menos viñetas (acá usa una típica grilla kirbyana de seis viñetas), y cierto uso de cuadros repetidos para generar un efecto cinematográfico de tensión o suspenso. El dibujo se ve mucho menos descuidado que en otros momentos, es un dibujante muy rápido y a veces pierde la prolijidad, pero se nota que acá, al ser una historieta larga presentada directamente en un libro sin ser serializada, se tomó el tiempo para dejar dibujos a la altura de la leyenda, que recuerdan los mejores momentos del Beto ochentoso.

Marble Season, más allá de ser un repaso por su vida infante, es una obra distinta, justamente por su carácter documental y de comic verité, por ser una rareza introspectiva hecha por un artista que siempre eligió el vuelo, el delirio, la ciencia ficción y el underground como una voz propia. Y así como es grosso en ese ámbito, en este también.

Compartir:

Etiquetas:

Dejanos tus comentarios: