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Papa Fina

Tres historietas para reír mientras se sobrevive.
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Martes 11 de agosto, 2026

En tiempos oscuros, donde los más viejos pierden su salud, los más jóvenes pierden su futuro y los del medio su trabajo, los que deben gobernar para nosotros nos venden a los de afuera y los de afuera se ríen de los de adentro, en este panorama, la risa constituye un refugio inigualable. Pero reír no es fácil y hacer reír es un arte. Por eso, tres historietas para reírse, de distintas formas y de diferentes cosas.

Reírse de la nostalgia: Vitamina Potencia

Antes de ser las mentes diabólicas detrás de las aventuras por el espacio de la dupla que integran Roque y Gervasio (con ya 10 divertidos números en su serie), Federico Reggiani y Ángel Mosquito fueron la dupla detrás de Vitamina Potencia.

Hoy día podemos encontrarnos con el fenómeno llamado wrestling, mitad deporte-mitad espectáculo, que ocupa horas y horas en las pantallas extranjeras. Pero volvamos atrás. No algunos años atrás, sino algunas décadas atrás. En Argentina tuvimos nuestra propia versión del wrestling, importado de México. El catch. O lucha libre, en palabras criollas. O 100% Lucha para algunos no tan jóvenes. O Titanes en el Ring para algunos aún menos jóvenes (algunos mencionan también a Lucha Fuerte, pero serán los menos). Ahora imaginemos esas tardes de chocolatada (o vascolet, o nesquik) con vainillas, mientras la vieja nos vigila que no quede nada en la taza. Si esta imagen te generó nostalgia, entonces lo lamento, andá pidiendo turno para revisarte ese dolorcito en la espalda, que ya no somos jóvenes. Pero la nostalgia, ¿puede hacer reír? Mosquito y Reggiani te muestran que sí con Vitamina Potencia.

Este libro, cuya última edición saliera en 2016 por Maten al Mensajero, recopila todas las páginas que ambos autores publicasen en la revista Fierro y agrega algunas más, para dar cierre a todo lo relatado. Vitamina Potencia es una troupe de luchadores, ambientada en la década de 1970, donde historia tras historia vamos a conocer el devenir de sus suertes, especialmente de los protagonistas, “el ruso” Milton Kovadonga y Lagartija Gómez, otra dupla inigualable. La nostalgia como recurso, el costumbrismo como herramienta y lo imperfecto de sus personajes hacen que la historia de Vitamina Potencia se sienta cercana. Las cosas que pasan y las cosas que hacen reír son las mismas que uno puede escuchar en esas anécdotas que se cuentan en cada reunión. Y reír con la boca y con los ojos.

¿Puedo reírme aunque no haya pasado los 50 años? Sí, porque la forma de narrar de Mosquito y Reggiani es atemporal, no importa si tu infancia transcurrió en un patio de baldosas pateando contra las macetas o en un departamento de un décimo piso peleando contra Sub-Zero. Milton Kovadonga y el Lagartija Gómez te van a sacar una sonrisa.

Reírse de uno mismo: Deadpool Vol. 8 de Alyssa Wong y Martín Cóccolo

Qué personaje difícil es Deadpool. Su misma historia lo define: nace como un chiste simple, luego se transforma en un chiste largo y con el tiempo se vuelve un chiste repetido. Como cualquiera que protagonice Jaimito. Sin embargo, hay más de un autor que ha hecho cosas interesantes con el personaje, como Joe Kelly, Rick Remender o Gerry Duggan. Tras su pico de popularidad, que lo llevó a protagonizar videojuegos y películas en las pantallas de cine, sus comics se sumergieron en el pantano de las cancelaciones. Ya hace varios años que no logra tener una serie que llegue más allá de los 15 números, cambiando de autores cada año. Porque, seamos sinceros, no hay sólo 15 revistas protagonizadas por Deadpool por año. Hay miniseries, series compartidas, números especiales, etc., que hacen difícil contar algo original e interesante con un personaje tan demandado. Y, así y todo, pasa de vez en cuando que algún guionista propone algo distinto sin viajar tan lejos. Y eso logra Alyssa Wong, con la compañía del uruguayo Martín Cóccolo, en los diez números que duró el octavo volumen de Deadpool, lanzado en 2023.

¿Qué tiene de distinta esta serie? Casi nada. Pero funciona. Vamos a lo básico. Deadpool es un mercenario, que busca que le paguen por cumplir con misiones, las cuales generalmente incluyen m*wordear gente. Y eso es lo que tiene esta serie. Deadpool como mercenario. Y más mercenarios. Y diferentes formas de asesinar gente. Y tiene mucha acción. Y mucha sangre. Y el Atelier, un consorcio de mercenarios y asesinos de élite. Y a Lady Deathstrike secundando a Deadpool. Y a Valentine Vuong, el nuevo interés romántico no binario de Deadpool. Y un simbionte que sale del pecho de Wade Wilson pero resulta ser una hija/mascota/perro gigante come-gente. Y el humor lo provoca el propio Deadpool. Lo que causa gracia es cómo el protagonista responde, comenta y vive cada cosa que pasa. El chiste en las historias de Deadpool es el propio Deadpool y cómo transcurre a través de su mundo incoherente de asesinatos y acción. El humor está en sus diálogos y sus ocurrencias. Pero sí hay una novedad en esta serie. Y es que se trata de una comedia romántica, donde lo principal es la relación entre Wade y Valentine. Y eso es lo original, por eso destaca entre otras series recientes del personaje.

Reírse de todo: Bizarro Comics

Bajo el título de “Bizarro Comics”, Planeta DeAgostini publicó un libro de más de 400 páginas que recopila dos enormes antologías publicadas por DC en 2001 y 2005, respectivamente. Se trata de la propia Bizarro Comics (nada menos que ganadora de los premios Eisner y Harvey) y Bizarro World. La propuesta bajo esos títulos fue la de juntar una selección arrolladora de artistas, muchos con poca relación al mundo de los superhéroes, y darles la libertad de crear historias de pocas páginas de los personajes que quisieran, intentando siempre mantener un tono humorístico. Y el resultado fue probablemente una de las entregas más graciosas que ha tenido el Universo DC en décadas.

Desde la portada nos encontramos a Matt Groening, el creador de los Simpsons, con un retrato del villano clásico de Superman que todos odiamos (¿o amamos? mí entender cómo Bizarro no hablar). Y entre las páginas de ambas antologías vamos a ver nombres como Kyle Baker, Eddie Campbell, Evan Dorkin, Chip Kidd, James Kochalka, Paul Pope, Craig Thompson, Andi Watson, Will Pfeiffer, Gilbert Hernandez, Jaime Hernandez, Harvey Pekar, Peter Bagge, Paul Dini, D’Israeli, Paul Grist, Jeff Smith, Raina Telgemeier, Jill Thompson, Farel Dalrymple, entre muchos otros. Hay historias que te hacen sonreír de costado (como la de las Supermascotas de Krypton), hay historias que te sacan carcajadas (como esa en la que Bruce Wayne decide dejar de ser Batman luego de hacer terapia), hay otras muy raras (como el equipo super-sentai de Green Lanterns contra un Starro kaiju en Japón) y otras que rompen esquemas (como la de Leticia Lerner, la niñera de Superman bebé).

Como curiosidad, para el que es fan de The X-Files como yo, destaco que entre todas las historias hay una escrita por Dean Hanglund, conocido por representar a Langly, uno de los Lone Gunmen en la serie. Las historias no sólo abarcan los mundos de Superman y Batman que, si bien predominan, dejan lugar para muchos otros personajes. En las páginas desfilan, como es esperable, Aquaman, Wonder Woman, Flash, el Martian Manhunter, pero también está la Legion, los Metal Men, Kamandi, Wonder Girl, Hawkman, Captain Marvel y hasta Atom tiene su propia historia. Tengo que advertir que no todas son tope de gama, pero seguro cualquier lector puede encontrar más de una que le saque una risa.