Sangre y Trueno

Segunda y última parte de la recorrida por Scalped, una de las obras maestras del gran Jason Aaron.

Scalped (parte 2)

14/09/2021

| Por Francisco Lobo

2 comentarios

Scalped16p02ZNLa montaña rusa del horror a la que nos somete desde el nº1 la trama de Scalped (en la que veremos altas dosis de sexo, drogas, violencia y dilemas de todo tipo), está llena de volantazos que uno no ve venir y que te dejan sin aliento entre la sorpresa, la crueldad y la angustia. En paralelo, se desarrolla una lenta pero muy sólida construcción de contexto que incluye historia de esa región de Estados Unidos, parte de la cosmología, mitos, creencias y tradiciones de la tribu, y unos conceptos de personajes apabullantes gracias a unos diálogos soberbios y un afiladísimo uso del recurso de los “flashbacks”, todo esto en un paraje recóndito, al mejor estilo de la tan alabada serie de televisión “True Detective”.

Sin duda Jason Aaron maneja muy bien los tiempos narrativos para conjugar el avance de la trama principal con la construcción minuciosa de personajes. A veces en arcos largos, como el del caso de Carol (la hija de Lincoln) quien tiene una relación amorosa tóxica y retorcida al extremo con Dash, pero no por eso menos compleja y viva. Otras veces Aaron, en modo ajedrecista argumental, te ejecuta una jugada maestra y con un solo mini-arco, dota a un personaje como Shunka, el matón alfa del jefe Red Crow, de una tridimensionalidad hermosa. Todos estas construcciones, si bien se separan del camino principal en el que transitan en conflicto esas dos ojivas nucleares en inminente colisión como son Lincoln y Dash, no hacen más que reforzar y enriquecer los andamiajes sobre los que se sostiene el ecosistema de Scalped y las pobres criaturas que lo habitan, a la vez que alimentan las llamas del estallido que se genera cuando el mecanismo explosivo que Aaron construye número a número detona de forma definitiva.

scalpedissue34Este cóctel demoledor, además de contarnos una historia interesantísima, tiene otro gran aliciente, propio del trabajo de Jason Aaron, que es la bajada de línea dura sobre varios tópicos que atraviesan las sociedades contemporáneas, pero manifestadas en las particularidades del universo de una reserva india actual. El principal, del cual se desprenden las distintas problemáticas, es sobre las condiciones de vida de un grupo humano que habita una sociedad en la que el Estado como garante de los derechos más básicos tiene una presencia de bajísima intensidad (sino nula). Esto se traduce en condiciones sanitarias de vida deplorables, índices de deserción escolar y embarazos adolescentes altísimos, menores de edad laburando con transas del narcomenudeo, prostitución, drogadicción, violencia descontrolada y así una larga y triste lista. Es así como muchas de las acciones “crueles” que toman los personajes y que en una historia convencional los rotularía de “villanos”, en la reserva de Scalped estas situaciones son consecuencias no de una maldad intrínseca, sino de las infinitas carencias materiales y afectivas con las que convive, desde hace generaciones, el pueblo Lakota. El caso paradigmático es el del jefe Red Crow, quien no vacila un minuto en meterse en el barro y la sangre con tal de cumplir su objetivo último: mejorar las condiciones de vida de los habitantes de Prairie Rose, ambición propulsada tanto por un fuerte orgullo de su identidad como por su rencor histórico hacia las causas de las desgracias de su pueblo.

513495c2e1a8416beb02c19d1b85b7b6._SX360_QL80_TTD_A pesar de estas infinidades de angustias e injusticias que nos plantea la serie, también hay lugar (pequeño, eso sí) para la esperanza, el orgullo de la identidad y el aguante. Es así que en el nº35 de la colección, cuyo único defecto es que no esté traducido a todas las lenguas ni se enseñe en las escuelas, vemos la conmovedora historia de una pareja de viejitos quienes -a pesar de la racha de mala leche por la que parecen estar malditos- no se quiebran ni ceden en sus convicciones y sentimientos y se mantienen en su ley cuando la realidad que los rodea parece conspirar para reventarlos al tiempo que corrompe todo alrededor. Una bocanada de aire y un mimo al alma que nos regala Aaron para cicatrizar un poquito y seguir con la constante patoteada por la que nos pasea por la serie.

Otra de las aristas que aparece en las ideas de Aaron (y que suele repetirse en cada título que escribe) es la del legado, que en este caso aparece no solo como una bruma constante que rodea toda la serie por el solo hecho de estar ambientada en una reserva india con una tradición precolombina así como por el rol de sus habitantes como herederos de dicho bagaje cultural. Claro que en la clave contemporánea de la serie, esa herencia identitaria está en un declive calamitoso por el avance corrupto del mundo occidental de Estados Unidos a lo largo de su historia como país potenciado por las condiciones infrahumanas en la que se sostiene la reserva. En este escenario, ni la meritocracia, ni el “remarla para salir todos juntos”, ni el trabajo duro son suficientes para escapar de esta espiral descendente que se alimenta de las ilusiones de los más jóvenes, la corrupción de los tomadores de decisión y la impotencia de los cuatro gatos locos que conservan la moral y la dignidad, aparentemente desubicada en un mundo que nada tiene ver con el de antaño. Claro que esto no siempre resulta suficiente, y así como hay personajes cuyos ritos iniciáticos los hace renacer en una vida mejor, hay otros que a pesar de las buenas intenciones y la madera noble con la que están hechos terminarán arrollados por la realidad y ocuparán los puestos claves que otros dejarán vacante para seguir con la retroalimentación de la maquinaria de violencia y exclusión que azota a Prairie Rose.

tumblr_47eaf31631dde6fa774af7236ba7f7cd_80f03356_1280La potencia y calidad de Scalped radica en una mesa de varias patas como ser el elenco coral, vivo, en maduración y en armonía sincronizada con los acontecimientos que la trama propone. Por otro lado tenemos la documentación y la información que el autor nos ofrece sobre la vida en una reserva india de Estados Unidos. Esto le da una vuelta innovadora a engranajes comunes sobre los que se traccionan otras historias como pueden ser las mafias en sus infinitas formas, el género policial sucio y carente de cualquier glamour o sofisticación y el regreso del hijo pródigo. Desde el aspecto grafico tenemos un laburo soberbio de R.M. Guéra, que cataliza ese efecto narrativo hipnótico de los guiones y que como una serpiente cascabel nos distrae (al lector blanco, hombre, occidental, formado y heterosexual promedio) con el exotismo y romanticismo del mundo lakota y su folklore para luego mordernos con todo el veneno de una realidad impiadosa que se repite, con sus configuraciones propias, en prácticamente cualquier periferia donde, en ausencia del Estado, “el progreso” y el “libre mercado” se han instalado de forma desmedida.

Compartir:

Etiquetas: , ,

Dejanos tus comentarios:

2 comentarios

  • Otra serie más q sumo a mi carpeta de pendiente. Muy buen la nota!

    Comentarios

    Papepipopum

    14/09/2021 - 12:13

    • Hola Papepipopum! Gracias por comentar. Por favor ponela primera en tu carpeta de pendientes y arrancala mañana mismo! no te vas a arrepentir.

      Comentarios

      fmlobito

      14/09/2021 - 12:38