Sangre y Trueno

Hora de sumergirnos en la extensa etapa de Jason Aaron al frente de la serie solista de Wolverine.

Wolverine (parte 1)

12/10/2021

| Por Francisco Lobo

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61t48BfJC+L._SX319_BO1,204,203,200_Como ya vimos en la primera entrega de esta sección, Jason Aaron tuvo su debut profesional con una historia corta en el nº175 de la colección de Wolverine y por este hecho, como bien él dice en el prólogo que escribió en 2011 para el primero de los cuatro libros de la edición “Complete Collection” que recopilan su trabajo con su querido Wolverine, es el personaje que le cambió la vida. Por eso, al volver a la serie en 2007, podemos leer entre garras y litros de sangre la hermosa carta de amor y el legado a la caracterización del personaje que el pelado de Alabama deja en el extenso material solista que escribió para el mutante más popular de todos.

A modo de introducción, aunque obvio, hay que destacar que uno de los grandes atractivos que tiene Wolverine es lo absolutamente versátil que puede llegar a ser a la hora de proponer marcos para las historias que protagoniza. Esto se debe principalmente, creo yo, a dos elementos claves: la longevidad de la que goza Logan, producto de su poder mutante, y narrativamente más interesante, ese tema que tiene con la pérdida parcial de su memoria. De la mezcla de estos elementos, han eclosionado perfiles del canadiense para todos los gustos: héroe, antihéroe, solista o en grupo, espía, samurái/ninja, guerra fría, carnicerías varias, Oriente, Occidente, pasado, presente y futuro etc. Ante este mar de posibilidades, Jason Aaron se pregunta “quién o qué es Wolverine”, y para encontrar una respuesta visita a prácticamente todas las encarnaciones que ofrece uno de los personajes más queridos y publicados de Marvel.

VkuKJkIEn Octubre de 2007 inaugura una nueva etapa del personaje y no puede comenzar mejor; en un episodio perfecto (el 56 de la colección del 2003) “The man in the pit”, Aaron nos regala una delicadeza de mala leche en medio de la grasada promedio que arrastraba esa serie, encima dibujada por Howard Chaykin. Wolverine es un cautivo en el fondo de un pozo en una instalación de máxima seguridad y todos los días recibe ráfagas de balas constantes desde una ametralladora gigante operada por unos intrascendentes de la vida, cuyo trabajo consiste exactamente en eso. Lo interesante de la historia es que el protagonismo cae verdaderamente en Wendell, uno de los encargados del chumbo y auténtica encarnación de la mediocridad. Este personaje se desarrolla en profundidad y se expone gracias a sus pensamientos, algunos pantallazos de su cotidianeidad y principalmente, con el diálogo y la relación que entabla con su prisionero, quien lo irá manipulando a lo largo de las páginas para conseguir fugarse de esa prisión. Y es a través de Wendell que vemos la complejidad que puede tener Wolverine en buenas manos, ya que el clásico héroe mutante aquí está convertido en una especie de Hannibal Lecter que con infinita mala leche le come el bocho a su interlocutor. Tan bien está escrito el episodio que el guión te lleva a hinchar por momentos por el mequetrefe de Wendell y ver cómo Logan es capaz de ser un miserable si así se lo propone.

93c58173b15b1089566f3095e7109e42d5c77684_hqLuego de “The man in the pit” arranca el arco “Get Mystique!” entre los números 62 y 65 de la colección y es con esta historia que empezamos a ver el juego de Aaron de barajar en cada historia un registro distinto para Wolverine. Esta saguita dibujada por Ron Garney toma como chispa inicial una traición feroz (otra más) de Mystique que viven los X-Men, y por ello Cyclops le pide a Logan que le dé caza y haga el trabajo, eso en lo que Wolverine es el mejor. A partir de ahí es una aventura de acción al palo, romance, balas y traiciones a fondo que oscila entre el pasado compartido entre el canadiense y Raven (con un escenario Wild West en los inicios del Siglo XX) y la cacería por medio mundo que tiene lugar en el presente.

Entre los nºs 66 y 72 de la colección, Aaron queda en el banco de suplentes de Wolverine mientras Mark Millar publicaba su icónica “Old Man Logan”, pero en los nºs 73 y 74, con los que cierra este volumen del personaje, el pelado saca las garras y escribe un mini-arco hermoso e introspectivo, plagado de humor e ironía pero no por eso menos profundo e importante para definir a su Wolverine. En la historia “A Mile in My Moccasins” junto a un siempre cumplidor Adam Kubert, vemos cómo es la demente cotidianeaidad de un Woverine que para ese entonces estaba en una gran cantidad de títulos de Marvel, y a través de su amiga/amante Yukio le llegan una preguntas contundentes: ¿de qué está escapando? ¿qué quiere probar? ¿Por qué está tan desesperado por que lo maten? Las respuestas surgen en una escena hermosa junto a Spider-Man en una charla de bar cargada de emoción y sentimientos a flor de piel lo que genera un hermoso contraste con el aura de asesino salvaje que irradia Logan.

mocassins2Son estas historias cortas, donde aparece la magia que hace la diferencia de un Jason Aaron capaz de relatar aventuras divertidísimas, con diálogos brillantes llenas de acción y violencia frenética y de repente pisa la pelota, maneja los tiempos y saca un golazo al ángulo de los sentimientos. Si pensás (con razón) que Wolverine es un personaje cabeza, absolutamente explotado y vacío de contenido, “A Mile in My Moccasins” tiene todo para regenerar esa herida y que te amigues con este querido mutante.

 

Wolverine_Manifest_Destiny_Vol_1_3Después de la pausa reflexiva, y en medio de esa movida de mudar a los X-Men a San Francisco, llega la miniserie de cuatro números “Wolverine: Manifest Destiny” con dibujos de Stephen Segovia y Paco Diaz, en la que en un claro homenaje a las películas de artes marciales de los ´70 y ´80 Logan se ve envuelto en medio de un bardo mafioso oriental místico. Historia divertida, llena de combates cuerpo a cuerpo, enemigos delirantes, maestros milenarios y el resto de los condimentos indispensables para pasar el rato a pura acción y sacar a flote el lado de artista marcial de Wolverine.

En medio de ese evento llamado “Dark Reign”, Jason Aaron escribe una páginas dibujadas por Jock para narrarnos como Norman Osborn, el capitán de la movida “Dark”, recluta a Mystique (que claramente no murió en la cacería anterior) para que trabaje en sus “Dark X-Men”. Irrelevancia al total del run de Aaron en el personaje y que solo aporta si estás enganchado con el mencionado evento.

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