El lunes 3, con solo 47 años, murió en París el prodigioso dibujante Kim Jung Gi, quien había nacido en 1975 en Goyang, Corea del Sur.
El artista estaba en París para una exhibición de su trabajo cuando experimentó dolores en el pecho, poco antes de volar a New York, donde planeaba participar de la Comic Con de esa ciudad. Fue transportado a un hospital, donde murió.
Artista de toda la vida, Kim dio sus primeros pasos en la revista coreana Young Jump. Su primer manhwa exitoso (escrito por Seung-Jin Park) fue «Tiger the Long Tail» o «TLT». También trabajó para editoriales de EEUU y en el mercado francés se insertó de la mano del guionista J.D. Morvan, con quien colaboró en las series SpyGames y McCurry.
El célebre dibujante elaboraba escenas extensas e intrincadamente detalladas con una velocidad increíble, a mano alzada, a menudo ante una audiencia en vivo. Narraba mientras trabajaba, compartiendo su proceso con sus admiradores embelesados mientras creaba una obra de arte completamente realizada ante sus ojos. También enseñó en espacios académicos formales y universidades, donde brindaba conferencias sobre manhwa.
Kim Jung Gi fue un monstruo del dibujo, un talento fenomenal e irrepetible, cuya vida quedó trunca de manera tan inesperada como prematura. No sobran los genios de esta magnitud.


