La crisis en la construcción a la que llevaron las políticas libertarias volvió a quedar en evidencia en los balances de una de las empresas emblemáticas del sector industrial. Ferrum, la histórica fabricante de sanitarios con plantas en Avellaneda y Pilar, informó una pérdida operativa de 14.405 millones de pesos en los últimos nueve meses cerrados al 31 de marzo de 2026, un deterioro abrupto frente a la ganancia operativa de 458,9 millones de pesos que había registrado en igual período del ejercicio anterior.
El deterioro también se profundizó en el trimestre enero-marzo de este año. En esos tres meses, la compañía exhibió una pérdida operativa de 7.808 millones de pesos, contra un rojo mucho más acotado de apenas 31,9 millones pesos en el mismo trimestre de 2025. Los datos fueron presentados por la firma ante las autoridades bursátiles y muestran el impacto que todavía arrastra el derrumbe de la actividad de la construcción, uno de los sectores más golpeados por la política de ajuste fiscal impulsada por el gobierno de Javier Milei desde diciembre de 2023. La magnitud de los números refleja no sólo un empeoramiento nominal sino también un cambio de escala en la crisis empresaria.
En el acumulado de nueve meses, desde julio 2025 hasta marzo el 31 de marzo, Ferrum pasó de una ganancia operativa de 458,9 millones de pesos a una pérdida de 14.405 millones. Eso implica un deterioro nominal de 14.864 millones de pesos entre ambos períodos. En el trimestre enero-marzo, el rojo operativo escaló desde los 31,9 millones de pesos hasta los 7.808 millones, lo que representa una profundización nominal de 7.776 millones de pesos (por el cambio de signo, los porcentajes no arrojan números que puedan servir a términos informativos.
La compañía aclaró además que toda la información fue ajustada por inflación, en un contexto en el cual “la variación del IPC desde el inicio del ejercicio hasta el 31 de marzo de 2026 fue de 24,62 por ciento”. Es decir que, incluso contemplando el efecto inflacionario, la situación operativa de la empresa empeoró de manera significativa.
La caída de una empresa histórica
Ferrum fabrica y comercializa artefactos sanitarios, lavatorios, inodoros, bidets, bañeras, muebles para baño y accesorios. Se trata de un segmento íntimamente ligado al desempeño de la construcción y al nivel de inversión tanto pública como privada. Cuando la actividad se frena, la demanda de esos productos cae casi automáticamente.Eso es precisamente lo que ocurrió durante el último año y medio.
La decisión del Gobierno nacional de paralizar gran parte de la obra pública como eje central del ajuste fiscal impactó sobre toda la cadena de la construcción. Al mismo tiempo, la obra privada tampoco logró consolidar una recuperación, afectada por el aumento de costos, la caída del salario real y el deterioro del consumo de los hogares.
En su propio informe remitido a las autoridades de bursátiles, la compañía reconoció que “aún no se evidencia una recuperación generalizada de la actividad económica y el proceso de estabilización continúa siendo frágil y sujeto a la evolución de las condiciones macroeconómicas y regulatorias”. La definición aparece en el apartado de contexto económico y financiero incluido en los estados contables elevados al mercado.
La empresa describió además el escenario macroeconómico como un entorno de “persistente volatilidad macroeconómica y cambios significativos en las condiciones regulatorias, monetarias y fiscales”. Según Ferrum, durante los últimos ejercicios se verificaron “niveles elevados de inflación, una importante depreciación de la moneda local y restricciones en el acceso al Mercado Libre de Cambios”, factores que afectaron directamente “los resultados y la situación financiera de la Sociedad”.
La situación de la empresa ya había mostrado señales de deterioro en el balance anual previo, correspondiente al ejercicio cerrado en junio de 2025. Allí, Ferrum había informado ventas por 103.200 millones de pesos, un 32 por ciento menos en términos reales respecto del ejercicio anterior, además de un resultado final negativo de 1.244 millones.
En ese documento, el Directorio había definido al período como un “ejercicio partido en dos”. Según la empresa, entre julio y diciembre de 2024 se produjo “una fuerte retracción de la demanda, con caída abrupta de la facturación y la necesidad de adecuar turnos, reducir personal y parar la planta de Villa Rosa (Pilar)”. Más adelante, entre enero y junio de 2025, la firma observó “una leve recuperación de volúmenes, aunque acompañada por la baja de precios en el mercado interno, lo que impidió recomponer márgenes”.
Sin embargo, los números del nuevo balance muestran que aquella recuperación parcial no logró consolidarse y que la rentabilidad volvió a deteriorarse con fuerza durante el actual ejercicio. El desplome del sector fue particularmente intenso tras el recorte de la obra pública nacional. Empresas constructoras, fabricantes de insumos y proveedores de materiales comenzaron a exhibir balances en retroceso a medida que avanzó el ajuste fiscal.
