El endurecimiento de Trump en el Estrecho de Ormuz disparó el petróleo arriba de los u$s 100

El bloqueo impulsado por Estados Unidos en una de las rutas clave del comercio energético reaviva la volatilidad del crudo y suma presión sobre precios e inflación a nivel global y el tipo Brent, de referencia del mercado argentino, cotiza nuevamente por encima de los u$s 100 el barril.

13 de abril, 2026 | 12.17

El precio internacional del petróleo volvió a ubicarse por encima de los 100 dólares por barril en un escenario marcado por tensiones geopolíticas crecientes. La decisión de Donald Trump de avanzar con un bloqueo en el Estrecho de Ormuz reactivó las expectativas alcistas del mercado, que habían menguado tras la breve tregua que impulsó el propio Trump, y empujó los precios tanto del Brent como del WTI, dos de las principales referencias globales.

En los días previos, el crudo estadounidense WTI había mostrado cierta debilidad, con valores que se acercaban a los 90 dólares por barril en medio de negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, el fracaso de esas conversaciones actuó como disparador: el mercado abrió con un salto alcista que llevó los precios hacia los 98 dólares, consolidando un cambio de tendencia en cuestión de horas.

Desde entonces, el WTI encontró un nuevo piso en torno a los 96 dólares, mientras los operadores evalúan la posibilidad de una escalada mayor. En paralelo, el Brent —referencia para buena parte del comercio internacional— cotiza este lunes en torno a los 102 dólares, con picos recientes que alcanzaron los 104. La amplitud de esos movimientos refleja un mercado atravesado por la incertidumbre.

El Estrecho de Ormuz es un punto neurálgico por el que transita cerca de un tercio del petróleo comercializado por vía marítima. Cualquier interrupción, incluso parcial, tiene efectos inmediatos en los precios. El despliegue militar estadounidense en la zona, con el objetivo de restringir el paso, introduce un factor de riesgo concreto sobre el suministro global. Las variables tradicionales de mercado —producción, demanda, inventarios— quedan subordinadas a la dinámica política.

Desde que se inició el conflicto bélico, cada señal que proviene de Washington o Teherán se traduce en movimientos casi automáticos en las cotizaciones, algo difícil de creer y que no pudo ser anticipado por el gobierno estadounidense. La falta de resultados en las negociaciones recientes reforzó la percepción de que el conflicto puede prolongarse, lo que sostiene la presión alcista.

A subas impulsadas por temores de desabastecimiento le siguieron correcciones rápidas ante versiones de posibles avances diplomáticos. Esa secuencia, repetida en pocos días, configura un escenario de alta volatilidad donde las expectativas pesan tanto como los datos concretos. El endurecimiento de la política exterior estadounidense bajo la administración Trump introduce, además, un componente adicional. La decisión de intervenir directamente en una vía estratégica como Ormuz no solo tiene implicancias económicas, sino también geopolíticas. Supone una señal de mayor confrontación en una región que ya venía atravesada por tensiones.

Los futuros del crudo Brent subían un 7,3% hasta los 102 dólares el barril, lo que supone una suba de más del 40% desde que la guerra cerró la navegación por el estrecho de Ormuz. Los futuros del S&P 500 bajaban un 0,7% durante la jornada asiática y los futuros europeos retrocedían un 1,4%. 

Los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los bonos de toda Asia cotizaban a la baja, con el rendimiento de referencia a 10 años de Japón alcanzando un máximo de 29 años del 2,49%, aunque los movimientos fueron relativamente modestos y llevaron a la mayoría de los activos aproximadamente al nivel en el que se encontraban antes del alto el fuego de la semana pasada.