Corea del Sur está estudiando una contribución gradual a los esfuerzos para garantizar la navegación segura por el estrecho de Ormuz, según dijo el miércoles el ministro de Defensa, Ahn Gyu-back, lo que apunta a medidas de apoyo que no implican una participación militar.
Ahn dijo en una rueda de prensa con periodistas surcoreanos en Washington que había transmitido la posición de Seúl en una reunión con el secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, el lunes.
"Dijimos, más o menos en estos términos, que, fundamentalmente, participaremos como miembro responsable de la comunidad internacional y que estudiaremos formas de contribuir de manera gradual", dijo Ahn en unas declaraciones confirmadas por el ministerio de Seúl.
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Ahn señaló que las posibles formas de apoyo gradual podrían incluir muestras de apoyo político, el envío de personal, el intercambio de información y la provisión de recursos militares, al tiempo que subrayó que no se habían mantenido conversaciones detalladas sobre la ampliación de la participación de soldados surcoreanos.
"No hubo un debate en profundidad sobre algo como la ampliación específica de la participación de nuestras fuerzas armadas", dijo, y añadió que cualquier decisión tendría que seguir los procedimientos legales nacionales.
Wi Sung-lac, asesor presidencial de seguridad nacional de Corea del Sur, dijo el miércoles en una mesa redonda con periodistas que Seúl está estudiando la posibilidad de unirse a la iniciativa "Maritime Freedom Construct", liderada por Estados Unidos, para ayudar a proteger el estrecho de Ormuz.
ATAQUE A UN BUQUE SURCOREANO
La reunión entre los jefes de Defensa de Corea del Sur y Estados Unidos se produjo un día después de que Seúl denunciara un ataque contra un buque con bandera surcoreana cerca del estrecho de Ormuz la semana pasada.
La oficina presidencial de Corea del Sur condenó enérgicamente el incidente, pero señaló que aún se estaba investigando la responsabilidad del ataque.
Ahn afirmó que había discutido el ataque al buque de carga con funcionarios estadounidenses, y añadió que Seúl decidiría sobre cualquier respuesta solo una vez concluida la investigación.
En la reunión del lunes, Hegseth dijo que Washington esperaba que los aliados "se mantuvieran unidos" ante el aumento de las amenazas globales, señalando la autorización del presidente de EEUU, Donald Trump, de lo que denominó Operación Furia Épica como prueba de la determinación del Gobierno.
Elogió los planes de Seúl de aumentar el gasto en defensa y asumir una mayor responsabilidad por la seguridad de la península de Corea, calificándolos de ejemplo de reparto de cargas en la alianza.
Ahn dijo a los periodistas que Hegseth había mostrado comprensión hacia la postura de Corea del Sur respecto a la transferencia, sujeta a condiciones, del control operativo en tiempo de guerra (OPCON) de Estados Unidos, así como hacia el objetivo de completar la transición lo antes posible.
Washington tenía una "visión ligeramente diferente" sobre el proceso de transferencia del OPCON, dijo Ahn, y añadió que Seúl continuaría sus esfuerzos para persuadir a EEUU.
El Gobierno del presidente surcoreano Lee Jae-myung ha señalado que pretende finalizar el proceso durante su mandato, que se extiende hasta 2030, una vez que el país cumpla una serie de condiciones de capacidad militar acordadas con Washington.
Ahn también señaló que ambas partes intercambiaron opiniones sobre otros asuntos relacionados con la alianza, incluidos los planes para construir submarinos de propulsión nuclear.
Afirmó que durante las conversaciones no se había debatido la reducción de las fuerzas estadounidenses estacionadas en Corea del Sur ni la flexibilidad estratégica de los soldados estadounidenses estacionados en el país.
Con información de Reuters
