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NOTAS

Carlos Trillo + Eduardo Risso (parte 2)

En esta segunda entrega, revisitamos a Video Noir y Boy Vampiro, dos clásicos de los años ´90.
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Lunes 23 de febrero, 2026

A principios de 1993, Trillo y Risso lanzan su siguiente obra, también como novela de 96 páginas que en Italia sale serializada y en Francia directo en libro: Video Noir (también conocida como Video Inferno, o con el nombre del protagonista, J.C. Benedict). Esta es una historia de ambientación urbana actual, pero con elementos fantásticos que tienen que ver con una conductora de TV que hace programas para chicos al estilo de Xuxa, pero en realidad es una criatura demoníaca de inmenso poder.

J.C. Benedict se llama así por JesuCristo Bendito, pero podría haber sido también por John Constantine, porque el conflicto que se plantea en Video Noir se parece bastante a los de los clásicos episodios de Hellblazer. Dentro de una estructura que dialoga con el thriller detectivesco y el policial negro, de pronto se nos revela la existencia de un ser infernal, poseedor de una maldad ancestral y arcana. La diferencia con John Constantine es que J.C. Benedict no sabe de magia y, en un principio, no tiene pistas para confrontar con esta criatura.   

En Francia, Video Noir tuvo problemas de censura, porque en un momento le pegan a un chico, y los editores dijeron "no, con los chicos no nos metamos que está el tema de la pedofilia y es peligroso". "Al chico le pegaron igual -dice Trillo- pero no se vio. Hubo que hacer una ampliación de un cuadrito, o una sombra, ni me acuerdo". Oscura y perturbadora, Video Noir se conoció en Argentina recién en 2007, publicada por Gárgola.

Entre 1993 y 1994, empieza a publicarse en episodios quincenales de 12 páginas la extensa Boy Vampiro, pensada para las antologías italianas. Son 39 episodios realizados en un año y medio, una producción tremenda que obligó a Risso a trabajar por primera vez con asistentes. La serie también se conoce como "Yo, Vampiro" y como "N.N.", el nombre que le puso Columba en 1994 cuando la publicó (por la mitad, con páginas censuradas y colorada sin la aprobación de los autores) en la revista Nippur Magnum. Eventualmente, en la mayoría de los mercados Boy Vampiro va a aparecer en unos cuatro tomos de entre 80 y 100 páginas cada uno, a veces con material agregado para esas ediciones, que no fue parte de la serialización original en LancioStory.

Boy Vampiro nos narra el enfrentamiento final entre el chico sin nombre, que vive hace casi 5.000 años atrapado en ese cuerpo, incapaz de morir pero también de crecer, y la sacerdotisa Ahmasi, unos añitos mayor que él, también inmortal y también vampiro, aunque bastante más hija de puta que el protagonista. Las cosas que Trillo le hace hacer a Ahmasi se pasan de aberrantes: vende su cuerpo, manipula y después mata sin piedad a un pobre tipo que está perdidamente enamorado de ella, se garcha a un enano por puro morbo y asesina a cualquiera que se cruce en su camino sin demasiados motivos, porque sí, porque puede. Como es inmortal, sabe que su supuesta muerte no puede durar. Pero realmente le deseás la boleta definitiva, porque Trillo se esfuerza para que esta turra te dé asco de verdad, un asco visceral y primal que no disminuye ni cuando muestra las tetas y se abre de gambas. Y sin embargo, con el correr de los episodios queda cada vez más claro que a esta saga le sacás la villana y no va a ningún lado. En la segunda mitad, la historia del pibe sin nombre que es faraón-niño-vampiro-inmortal pasa a un segundo plano y Trillo hace girar todo el relato en torno a Ahmasi. El chico protagonista tiene una o dos secuencias importantes, Fever también, pero ambos serán la presa y a Trillo le interesa más el depredador. El último tramo es oscuro y vibrante, con mafias, narcos, muchos tiros, mucha sangre... No quiero tirar data de lo que pasa para no spoilear. Digamos que ganan los buenos, aunque nada es tan categórico ni definitivo como uno podría esperar.


Si bien tiene una trama atractiva y varios personajes secundarios muy bien trabajados (sobre todo Fever) Yo, Vampiro es la menos jugada, la más convencional de las tres series largas que realizaron Trillo y Risso en esta etapa (ya hablaremos de Borderline y Chicanos). Lo cual no la hace chota, ni prescindible. Estamos ante una excelente historieta para adultos, con terror, erotismo, thriller urbano, lindos toques de aventura histórica, momentos de gran tensión dramática, arrebatos de machaca a todo nada con superpoderes incluídos… un poquito de todo. Pero le falta el vuelo poético que sí tiene Borderline y el humor sarcástico y jodido de Chicanos. Esta es una saga oscura y tremenda, sin margen para las sutilezas típicas de Trillo, pero una violencia extrema, una crueldad, una desazón, una corrupción y una mala leche servidas en dosis pantagruélicas.

El dibujo de Risso, si bien baja un poquito el nivel a medida que se aproxima el final, nos ofrece unas composiciones increíbles, un manejo del claroscuro formidable, hermosos trucos narrativos, un equilibrio perfecto entre masas negras y espacios blancos y la típica atención por los detalles que hicieron al León de Leones el dibujante de thrillers urbanos más completo y uno de los más aplaudidos a nivel mundial.