Ahora que, Hollywood mediante, Marvel va a intentar volver a poner al Doctor entre sus héroes más populares, es hora de repasar un poco su extraña historia.

Dr. Strange (parte 1)

24/07/2014

| Por Andrés Accorsi

2 comentarios

ETERNAMENTE RELEGADO A LA SEGUNDA LINEA DEL PANTEON MARVELIANO, ESTA INTERESANTISIMA CREACION DE STAN LEE Y STEVE DITKO ACUMULA MAS DE 50 AÑOS DE COMICS BAJO LA CAPA. A VECES CON SERIE PROPIA, OTRAS COMO MIEMBRO FUNDADOR DE LOS DEFENDERS Y A VECES SIMPLEMENTE COMO INVITADO EN OTRAS COLECCIONES, LA MAGIA SIEMPRE ESTA. PREPARATE PARA UN VIAJE ASTRAL POR LA EXTRAÑA HISTORIA DEL

 

400px-Doctor_Strange_Logo

Doctor_Strange_first-appearanceEL YING Y EL YANG

Cuando uno piensa que el Dr. Strange comparte creadores con Spider-Man, pareciera que Lee y Ditko se hubiesen planteado un juego de opuestos. Les había ido bárbaro con un héroe pensado para lograr en el acto la identificación de los fans: un adolescente nerd, perdedor, sin un mango, con identidad secreta, cuyas aventuras transcurren en una New York 100% reconocible, y dejan margen para la telenovela y la comedia. Un año después buscaron repetir el éxito con un cirujano exitoso, cuarentón, fachero, cagado en guita, sin identidad secreta, cuyas aventuras transcurren en dimensiones místicas 100% imaginarias y casi sin elenco de personajes secundarios, de modo que (por lo menos al principio) no hay espacio ni para el romance ni para la comedia. Y encima, mientras uno usaba la jerga de los adolescentes del momento, el otro musitaba conjuros limados con nombres como Agamotto, Cyttorak, Raggadorr y Watoomb. Lo único que une a Spider-Man y el Dr. Strange es el viejo axioma del poder y la responsabilidad: los dos aprenden rápido (y con dolor) que las habilidades sobrenaturales no dejan espacio para el egoísmo y el “no te metás”.

cover-1Pero incluso con poquísimas chances de pegar entre los fans de Spider-Man, el Dr. Strange logró, con su debut en Strange Tales n°110 (Jul.1963) la suficiente aceptación como para convertirse en uno de los protagonistas fijos de la revista, donde de a poquito y con apenas 10 páginas por mes, Lee y Ditko comenzaron a desarrollar todo un universo, casi en paralelo al Universo Marvel, en el que la lógica e incluso la estética de las aventuras se parece poco y nada a la matriz que surge de Fantastic Four y pronto engloba a casi todos los títulos de la editorial (de hecho, hasta Julio de 1965 media Strange Tales tenía como protagonistas a Johnny Storm y Ben Grimm).

Pero así como el Tordo no pegaba entre los fans de Spider-Man, sí pegó muy fuerte en otro grupo de lectores al que Lee y Ditko no habían tomado para nada en cuenta: los hippies. El delirio gráfico que pelaba Ditko cada vez que tenía que dibujar dimensiones místicas, esos paisajes desbordados de imaginación, con texturas extrañas y geometrías improbables (complementados luego con colores estridentes) constituían una experiencia cercana a la psicodelia sesentosa, que sumada a la onda pacifista (porque Strange rara vez revoleó un roscazo) y la presencia fuerte de Oriente y su filosofía, terminaban de redondear un paquete muy atractivo para aquella juventud lisérgica y rebelde que a mediados de los ’60 buscaba opciones por afuera de lo convencional.

cover-2LIBROS DE LA MAGIA

Y Dr. Strange sale a dar pelea. Con lo puesto, porque su elenco de personajes secundarios se reduce a su viejo maestro, The Ancient One, que lo aconseja de vez en cuando; y a Wong, su parco criado oriental, que tardará muuuuchos en años en pelar algo de chapa. Incluso con pocos villanos: en su primera etapa (hasta 1969) Strange se enfrenta siempre a los mismos cuatro o cinco enemigos, obviamente con Dormammu a la cabeza, más Nightmare, Satannish, Umar (hermana de Dormammu) y el Barón Mordo, que es algo así como el negativo del propio Strange, pero con mucha menos personalidad.

De todos modos, el principal enemigo de la serie son las 10 páginas en las que Lee y Ditko tenían que plantear y resolver una historia. Por suerte, se rebelan a este condicionamiento y ya para la Strange Tales n°126 empiezan las epopeyas que se extienden a lo largo de varios episodios (algunos con un cierre parcial y otros con cliffhangers grandilocuentes) para llegar a arcos de más de 140 páginas de extensión, de inusitada complejidad para la época.

El episodio de Strange Tales n°143 (por supuesto en el medio de una saga compleja, que entrevera al Doc con varios villanos) es el primero que no escribe Stan Lee. Lo reemplazan (obviamente) Roy Thomas y luego Denny O’Neil, a tiempo para cerrar la más ambiciosa saga de esta etapa (ST n°146), con Dormammu, Eternity (la primera entidad cósmica del Universo Marvel, que le otorgará al hechicero nada menos que la vida eterna), el Ancient One y Clea, destinada a convertirse en la pareja oficial de Stephen durante años.

strange-tales-1391El fin de esa saga marca también la despedida de Ditko, a quien reemplaza el veterano Bill Everett (nada menos que el creador de Namor). Enseguida vuelve Stan Lee, con más Dormammu, Umar, Clea y otros favoritos de la hinchada. A la breve estadía de Everett le sucede una de Marie Severin quien dibuja, entre otras cosas, la primera aparición del Living Tribunal, en el (ahora sí) definitivo cierre de la etapa de Stan Lee (ST n°157, Jun.1967).

 

 

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2 comentarios

  • Excelente! Me anoto con el Doctor.
    Dos dudas: ¿Cómo fue la relación/colaboración Lee-Ditko durante el desarrollo de esta serie?
    Las historias de la Antorcha en STRANGE TALES son de más soporífero de la época ¿ Cuál era la reacción de los hipies para estas historias? ¿Fumárselas?

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    corvix

    24/08/2014 - 23:38

  • Que maravilla!! Voy a leer súper atentamente esta serie de columnas nueva!!
    El Doc de Ditko es taaaaaaaan genial!

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