MUchos años después de su cancelación, la increíble antología española vivió una bizarra resurrección de la mano de la pandemia del Covid-19.

El Víbora (parte 3)

23/09/2020

| Por Javier Hildebrandt

0 comentarios

el-VÍBORA-para-supervivientes-Promo-MaxUltimos cartuchos

Por supuesto, en los ´90 aparecen nuevos autores que saben reflejar y a la vez actualizar el espíritu de la publicación. No podemos dejar de mencionar a Miguel Ángel Martín, que con series como Rubber Flesh y Cyberfreak encuentra una síntesis muy original de acidez y ciencia ficción cyberpunk; pero también la pintura urbana y brutal del Ángel de Iron (Carlos Hierro Nin), las aventuras libertinas de Álvarez Rabo (Alfredo Álvarez Plágaro), la sátira implacable de Mauro Entrialgo. A su vez, se da cabida a la renovación del comic independiente norteamericano (Peter Bagge, Daniel Clowes), a la estruendosa Tank Girl de Hewlett & Martin, a la desfachatada galería de personajes de Ralf König.

Pero, sin embargo, algo parece haberse perdido para siempre. “No puedes eternizarte contando la misma historia. Y una revista, si no evoluciona, tampoco dura tanto” nos cuenta Emilio Bernárdez, y en la irresolución de esa encrucijada El Víbora encuentra su final. Una publicación de producción onerosa, que genera opiniones encontradas en su grupo de lectores (un promedio de 6.000, cifra nada desdeñable, pero exigua para los costos de la editorial), y con la dificultad de incorporar nuevo público, cuyo tiempo de ocio se ve ocupado con nuevas propuestas alejadas del comic, tiene sus días contados. Es así como en su edición número 299-300 de diciembre de 2004, El Víbora baja la persiana por primera vez. Pasarían más de quince años hasta que, por culpa de un maldito virus, la obligaran a despertarse una vez más.

el-VÍBORA-para-supervivientes-Portada-finalUn touch & go virtual

Pasaron más de cuarenta años desde aquel nº 1. Este 2020 la COVID-19 nos trae a una realidad en la que priman la angustia y la incertidumbre, con la orden de encerrarnos en nuestros hogares pero, a la vez, la obligación de “aprovechar el tiempo”, de “encontrarle el lado positivo” a una situación de terror. Ante este triste intento de transformar en romántica a una pandemia que aun parece no tener fin, era un buen momento para que El Víbora saliera a contestarle. Y surge así una nueva encarnación –esta vez de manera virtual, con seis entregas, disponibles online y gratis- para una nueva generación de supervivientes. El propio Bernárdez nos cuenta el origen y el proceso de este proyecto:

“Fue improvisación pura. En realidad, cuando empezó lo de la pandemia, yo me quedé sin gente aquí para trabajar, porque no tenía sentido. No teníamos trabajo que hacer. Entonces, yo venía todos los días y decía ‘coño, tal como está la gente, encerrada en casa, me gustaría poder hacer algo solidario, algo que pudiera ayudarles a pasar el rato’. Me pasaron varias ideas por la cabeza, y en un momento no sé qué luz vino y me dije ‘hostia, ¿por qué no resucitamos El Víbora?’. A mí mucha gente me había pedido, a lo largo de los años, que resucitáramos El Víbora en papel y tal, pero no, eso ahora no se puede hacer. Tuvo su momento y ahora hacerlo en papel sería una ruina, no funcionaría. Pero si solidariamente la regalamos en Internet, eso puede funcionar. Además, si le pido a los autores que participen también, cedan sus derechos gratuitamente, pero que escojan su historia para aportarla, creo que puede funcionar. Antes de comentárselo a mi equipo, porque me iban a decir que estaba loco, empecé por contactar a tres o cuatro de los autores principales, que hoy en día tienen un nombre y por lo tanto serían un emblema para los demás. Los contacté y todos se entusiasmaron con la idea. Viendo eso, se lo conté a mi equipo, me dijeron que era una idea genial, incluso antes de saber que ya había llamado a algunos autores. Y ya no me daba tiempo a escribirles a más, porque lanzamos el primer número y ya había gente que me enviaba cosas nuevas para publicar. Me vi desbordado”.

vibora_el_2020_2A los nombres clásicos de todas las épocas se le suman autores como Noah Van Sciver, Tony Sandoval, Aroha Travé, y unos cuantos argentinos: Diego Agrimbau y Lucas Varela, Mosquito y Reggiani, y Ariel López V.

“Todo el material de las revistas viejas fue escaneado, digitalizado a nuevo y publicado con una calidad imposible en aquel momento” continúa Bernárdez. “Fue muy emocionante, porque recuperé a gente con la que no hablaba desde hacía veinte años. Por ejemplo, con Almodóvar –que mucha gente no sabía que había publicado con nosotros- o con Santiago Segura, o con Mariscal. Era una sensación extraña, porque fue como si nos hubiéramos despedido ayer. Trabajaba mucho, pero como estaba hiper-emocionado y veía el buen resultado que tenía y todo eso, pues tiraba para adelante como fuera. Esto creo que vas a ser el primero que lo sepa: el primer número lo leyeron 118.000 personas. Es un número impresionante, que nunca llegamos a vender”.

Allí están, entonces, en el sitio web de La Cúpula (https://www.lacupula.com/vuelve-el-vibora/) los seis especiales, con más de 400 páginas de historieta de aquí, allá y todas partes para ayudarnos a sobrevivir a estos días insólitos. Habrá cambiado el tiempo, las modas, el cuerpo, pero ante una nueva realidad -adversa en los mejores casos, terrible en otros- El Víbora, con nuevas pieles virtuales, mordacidad, inteligencia y humor, no va a dejar de tener algo para decir.

Compartir:

Etiquetas: ,

Dejanos tus comentarios: