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NOTAS

Ensayo para mi Muerte

La nueva novela gráfica de Tute te va a sorprender con sus personajes, los temas que trata y sus múltiples capas de sentido.
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Miércoles 07 de enero, 2026

En el marco del Festival Argentino de Historieta -conocido como FAH!-, celebrado el 6 y 7 Septiembre de 2025, tuve la oportunidad de asistir a la presentación de ´Ensayo para mi Muerte´, la nueva novela gráfica de humor de Tute, con autoedición. Sí, esta vez Tute optó por autoeditarse: de hecho, durante la presentación comentó que lo hizo más que nada para saltarse burocracias y esperas, y sacar su novela más fácilmente. Se trata de un libro de 120 páginas en blanco y negro, salvo excepciones, las cuales corresponden a algo así como separadores por temas o bien por lapsos de tiempos o hasta lo que podríamos pensar como capítulos.

En un mundo en el que Tute nos tiene acostumbradxs a presentarnos una viñeta en la que se resuelve todo, esto es, la microhistoria y el chiste, llegó Ensayo para mi Muerte con un aire absolutamente renovado. Un hombre yace en el suelo, solo, en lo que parece la vía pública. ¿Qué fue lo que le pasó? ¿Se desmayó? ¿Alguien lo atropello? ¿Estará muerto? Pronto nos daremos cuenta de que se trata nada más y nada menos que de la última opción…

Cosas que pasan: un muerto, un ser olvidado al que nadie parece mirar, un ser invisible que nos sabemos si sufre o le ha llegado el alivio tras una trágica vida…Bueno, eso no importa. Ahí está y de a poquito dejará de ser ignorado para empezar a atraer a una serie de transeúntes que desfilarán a lo largo de las páginas. De la ignorancia total, una pareja se llevará toda la atención del cadáver, y de ahí, comenzarán las conjeturas. La pareja está llena de incógnitas: ¿acaso fue muerte súbita? ¿estaría enfermo? ¿habrá tenido algún accidente? ¿Alguien lo habrá llevado allí? Las dudas y las preguntas pronto se volverán el meollo de la seguidilla de viñetas, mientras el humor ácido e irónico de Tute comenzará a infiltrarse en los globos de diálogo, las expresiones de lxs personajes y en su corporalidad.

De ahí, todo girará en torno a ese muerto: las conversaciones, las tristezas, las alegrías, los encuentros, los desencuentros. Diversxs personajxs desfilarán durante las 120 páginas del libro para responderse (cuando pueden) a sí mismxs, sentirse reflejadxs (y no tanto), y sobre todo… ensayar su vida y también su muerte. Mientras tanto, se develarán coincidencias, algunas más precisas, otras más abstractas. Entre la muerte y la vida, se harán presentes el amor, el desamor, las infidelidades, las mapaternidades, el fútbol, las identidades, las alteridades, la empatía, el odio, las sexualidades y hasta el pasado, el presente y el futuro.

Entonces surge una idea: es cierto, la vida está en todas partes, pero también está la muerte… o más bien las muertes. Tute nos propone conocer qué harían las personas luego de nuestra muerte y nos hace preguntarnos cómo transcurriría nuestra vida luego de que ya no estemos, mientras nos propone ensayar la muerte desde viñetas que dan lugar a la risa y también al llanto. Ese ensayo está ahí, y no existe persona en este mundo que no se imagine cómo será todo cuando ya no estemos, si quizás alguien nos llorará, se lamentará por nosotrxs y la ausencia, o simplemente podrá seguir el rumbo de su vida sin que se le mueva un pelo.

Un ensayo, sí, porque no es más que eso, y eso vemos desde el arte de la portada: el muerto está sobre en el escenario del Teatro Colón. El difunto ensaya (y no tanto) su propia muerte para volverse el centro del drama y que su existencia post-mortem resulte en una oportunidad para hacernos mil preguntas. Para esto, Tute se dejará llevar por todo su ingenio: los chistes brotan de las viñetas, mientras diversidad de microhistorias se conectan y se disocian a partir de ilustraciones a todo color que actúan a manera de puntos y aparte o bien separadores entre temáticas. A veces las transiciones también serán protagonizadas por el mismo difunto, quien yace solo en la vereda. ¿Acaso conseguirá despedirse de este mundo? ¿Se lo permitirán aquellxs que no pueden dejar de observarlo allí solo y olvidado? ¿Descansará en paz (o no tan en paz)?

Entre todas las ocurrencias para hacernos pensar y al mismo tiempo hasta reir a carcajadas, quizás lo que más llame la atención será la capacidad de Tute de romper la cuarta pared con una elegancia única de un humorista gráfico de su calibre. De golpe, lxs personajxs se preguntarán por su propia existencia. ¿Acaso dependen de alguien que lxs dibuja? ¿Quién es ese muerto? ¿Se levantará en algún momento? ¿El autor de la novela gráfica es quien ensaya su muerte? Si el autor está muerto, ¿qué les depara a lxs personajxs en su futuro próximo y no tan próximo?

Para sumergirnos en estas dudas y preguntas existenciales más allá de la vida y la consciencia, Tute apela a un estilo visual simple, en el que la línea y sus clásicas caricaturas lo dicen todo. Simple, pero no por eso con poca gracias, sino todo lo contrario: pese a que vemos siempre a lxs personajxs en un plano conjunto, consiguen transmitir emociones, sus vivencias y sus reacciones ante la muerte. El blanco de la página transmite inmensidad mientras los trazos en lo que parece nada más que una lapicera de tinta negra consigue hacernos viajar por diversidad de historias que se bifurcan y abren caminos de lo más inesperados. Veremos todo tipo de personajes: niños, niñas, adultxs, madres, padres, ancianos y ancianas, cada unx con un sello distintivo propio, en el que la expresión fácil será la clave. Las ilustraciones que marcan momentos son muy precisas; sus colores y sus trazos dejan muy bien entrever lo que vendrá y también lo que fue, para actuar también muy acertadamente a manera de resumen, de una especie de abstract de aquello que el autor quiere transmitir. El muerto lo será todo y aunque nunca cambia, en absolutamente ninguna viñeta, también se modifica, pero por su entorno obviamente, definitivamente algo que a las páginas le otorga una magia y una identidad única e irrepetible.

Aunque al recorrer las páginas la propuesta parezca simple, quien se atreva a sumergirse en ese ensayo para la muerte se va a sorprender con sus personajxs, los temas que trata y sus múltiples capas de sentido… Una joyita que vale la pena leer cuando se esté triste y melancólicx, pero también feliz, tranquilx y alegre… porque si algo hace ¨Ensayo para mi Muerte¨, es definitivamente celebrar la vida.