El nº 1 de Captain America Comics fue algo muy raro. Primero, porque era el debut de un personaje 100% nuevo, lo cual habitualmente sucedía dentro de las páginas de alguna revista ya establecida (Batman en Detective Comics), o de una antología en la que aparecían varias historietas de diversas temáticas (Action Comics, el primer hogar de Superman). Sin embargo, este nº 1 traía cuatro historietas completas protagonizadas por el Capitán y su amiguito Bucky (todas a cargo de Joe Simon y Jack Kirby) y recién en las últimas páginas aparecían dos historias muy breves, con otros personajes (The Hurricane y Tuk, the Caveboy). De alguna manera, Martin Goodman y Stan Lee le habían sentido el aroma a éxito a esta creación de la prolífica dupla y decidieron apostar fuerte por este nuevo personaje. Simon y Kirby sabían que otras editoriales podrían pagarles mejor que la humilde Timely, pero Goodman les ofreció un trato inmejorable: 15% de las ganancias y puestos de trabajo fijos en la editorial. La apuesta dio sus frutos: el nº 1 se agotó en pocos días y Goodman fijó la tirada del nº 2 en un millón de ejemplares. Por supuesto, que en la tapa estuviera el héroe encajándole una piña a Adolf Hitler también ayudó bastante.
Sin embargo, no hay que soslayar el hecho de que esta revista aparece en Febrero de 1941, diez meses antes de que EEUU ingresara formalmente en la Segunda Guerra Mundial. El historiador Brian Cronin señala que en 1940, el 75% de los estadounidenses estaba en contra de que su país le declarara la guerra a Alemania, y eso seguramente explica la reacción virulenta de grupos antisemitas que insultaban y amenzaban por teléfono a Simon y Kirby a raíz de la famosa portada. Incluso hubo días en que los empleados de la editorial a la que hoy conocemos como Marvel sintieron miedo de salir del edificio donde funcionaba la redacción, y tuvieron que conseguir custodia policial. El propio Joe Simon cuenta que en ese momento de tensión y miedo, recibió un llamado de Fiorello LaGuardia, por entonces intendente de New York (y fanático de los comics), que se comunicó con el co-creador de Captain America para expresarle su admiración, su solidaridad y el apoyo de la comuna. No mucho tiempo después, la percepción del pueblo estadounidense acerca del Tercer Reich iba a cambiar radicalmente, de modo que se iba a convertir en algo absolutamente habitual ver caricaturas de Hitler grotescas y ridículas, en las que el líder nazi recibía todo tipo de golpes y humillaciones por parte de personajes vestidos con los colores de la bandera de EEUU.
Con las aventuras de Captain America, Kirby y Simon lograrían un éxito arrollador, un comic que vendía cientos de miles de ejemplares y que además ayudaba al gobierno de Estados Unidos a vender muchísimos bonos con los que la gente común colaboraba con el esfuerzo bélico. Las aventuras eran un carnaval de violencia, con mucha más acción que sentido, pero con un ritmo atrapante, dibujos de alto impacto y una innovación que introduce Kirby en el nº6 y que hasta entonces no existía: la splash page, una viñeta que ocupa una página completa y funciona como un anzuelo visual para enganchar al lector con la historia.
Por suerte, el contrato que Simon había negociado con Goodman obligaba a la dupla a producir sólo 10 números de la revista del nuevo héroe, con lo cual para 1942 Joe y Jack pudieron dar por concluída la labor y aceptar la oferta de la editorial que lideraba ese próspero mercado: National Periodical Publications, hoy conocida como DC Comics. Antes de irse de Timely, la dupla aportó historietas a revistas como All-Winners y lanzó Young Allies, un comic protagonizado por Bucky y Toro, los sidekicks del Captain America y del Human Torch original.
ENFRENTE Y AL FRENTE
Las historias potentes, con mucho trabajo en los fondos, llenas de figuras dinámicas con músculos imposibles y villanos estrafalarios, se convirtieron en la marca de fábrica de Simon y Kirby, y su reputación no paraba de crecer. Cuando en 1942 desembarcan en la hoy DC, lo hacen con un status de estrellas, de capos que vienen a levantar series alicaídas y a crear nuevos hitazos. Y así fue: enseguida le cambiaron la cara a Sandman, al que vistieron con un traje más superheroico y dotaron de un compañerito al estilo de Robin y Bucky. Otro héroe que generaba poco interés en las páginas de la revista Adventure Comics era Manhunter, a quien también la dupla le pegó una refrescada. Y en materia de creaciones originales, durante ese mismo 1942 aportaron a la Newsboy Legion (los chicos del barrio que vivían aventuras junto al héroe llamado Guardian) y más tarde a los Boy Commandos, una atractiva combinación entre la pandilla de chicos y el género bélico.
Jack Leibowitz, uno de los dueños de National Periodical, se vio venir que en cualquier momento sus autores más taquilleros iban a ser reclutados para sumarse a las tropas de Estados Unidos en la guerra. Por eso, les encargó que adelantaran un montón de material para que no faltaran historietas suyas en caso de que fueran enviados al frente. Simon y Kirby contrataron a una legión de asistentes (entre ellos, el argentino Luis Cazenauve) y en pocos meses prepararon una tonelada de material que la hoy DC fue publicando de a poco. Efectivamente, en Junio de 1943 Kirby fue incorporado al ejército y poco después estaba en Europa, peleando contra los nazis.
Curiosamente, de esta etapa en DC, la serie más exitosa de Kirby fue la hoy menos recordada: Boys Commandos, de la cual produjo 19 episodios para la revista Detective Comics, seis que aparecieron en World´s Finest Comics y diez más para la revista Boys Commandos. Casi todas esas páginas están realizadas junto a ese nutrido equipo de asistentes. Y de la obra más recordada, que seguramente será Sandman, Kirby y Simon produjeron menos de 25 episodios, siempre historias cortas para las antologías Adventure Comics y World´s Finest.
También en 1942 (año movido para el Rey), nuestro ídolo contrajo matrimonio con Rosalind Goldstein (Roz, para los amigos), con quien tuvo cuatro hijos: Susan, Neal, Barbara y Lisa.
(El lunes, la tercera parte)


