Las aventuras de nuestra vampira favorita cobran un giro bizarro en esta serie editada por Dynamite.

Los 50 años de Vampirella (parte 19)

28/04/2021

| Por Alejandro Caracciolo

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RCO024Seguimos la recorrida por esta serie de Vampirella en Dynamite, donde los números 26 y 27 sirven para hacer avanzar la historia a un ritmo más pausado mientras los argumentos respectivos de Vampirella y Criswell avanzan cada uno por su lado, antes del inevitable encuentro que van a tener en algún punto.

En el artículo anterior anticipé que la búsqueda de Adam lleva a Vampirella y Lilith a encontrar a un villano nuevo, que tenía cautivo a Adam. Tras enfrentar a Vampirella y Lilith, y herir gravemente a la segunda, el personaje en cuestión revela su identidad como “Lukas Van Helsing”, y dice ser el futuro hijo de Vampirella y Adam.

A la par de todo esto, Thomas Criswell es interrogado por Quatermass, un villano misterioso que parece saber muchas cosas sobre Criswell, Conjuress, los Van Helsing, Vampirella, etc, con la asistencia de un personaje con máscara de conejo llamado “Hopper” quien sobre el final traiciona a Quatermass y libera a Criswell.

Acá también se ahonda sobre los roles de Lukas Van Helsing y Quatermass, el otro villano. Sale a la luz que los Quatermass y los Van Helsing han estado en guerra durante generaciones (un retcon muy conveniente y forzado, pero bueh… dale que va), y Lukas les cuenta su historia a Vampirella, Adam, y Lilith.

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Así descubrimos que había viajado 100 años hacia el pasado para encontrar la Corona del Dios Caos, para sus propios propósitos, y justo en medio del momento en que Vampirella lo increpa, y el tipo está por dar explicaciones, aparece Quatermass junto con sus secuaces, a través de un portal dimensional. Le disparand a Lukas, mantienien a los demás personajes en estásis (o sea, estáticos, no en “éxtasis”), y les coloca unos aparatos en las cabezas a Vampirella y a Criswell que los transporta a lo que parece una ciudad retrofuturista, en la que aparecen vestidos con trajes especiales al estilo de la ciencia-ficción de los ´50, con escafandras incluídas.

A partir de acá la serie se pone muy bizarra, aunque ya se veía venir la intención de darle esa dirección desde hacía un par de números. Eso me lleva a hacer una observación que puede parecer fuera de lugar para los lectores actuales de comics, y sobre todo para lectores de Dynamite. Es muy común hoy en día que las portadas no necesariamente tengan que ver con el contenido, y que se reduzcan a ser meros pin-ups del personaje principal en una pose fachera. En el caso de Dymamite eso es más patente que en ninguna otra compañía de comics, ya que no solo las portadas jamás dan indicio alguno de la historia, sino que ni siquiera hay una única portada principal para cada número. Dynamite acostumbra a sacar cada número con cuatro portadas igualmente distribuidas, cada una en un 25%, con las correspondientes variantes “virgin” (sin títulos, ni códigos de barras, etc, solo el dibujo), o negative (la imagen en negativo), o cualquier otra bizarrada que se les ocurra.

RCO003Esta es la práctica habitual de la empresa, y forma parte de su estilo en la forma de publicar. Lo hacen siempre, con todas las series. Pero… en el caso de este tramo de esta serie, resulta totalmente contraproducente, ya que el contenido de estos números se sale por completo de la norma para la versión actual de Vampirella, y habría estado buenísimo que usaran las portadas para promocionar ese contenido. Lamentablemente, las portadas estilo pin-up, aún las majestuosas imágenes de Lucio Parrillo, no reflejan nada de eso, y resultan muy genéricas, por lo que para el lector casual, parecen ser más de lo mismo. Una pena.

Como sea, a partir de acá, el comic pasa ser de pura ciencia-ficción interplanetaria, con realidad virtual, peleas con extraterrestres y un diseño retrofuturista al estilo de las trading cards de Mars Attacks, algo para lo que el estilo de dibujo de Patrick Berkenkotter y los colores de Josan González se prestan perfectamente.

El nª30 empieza cuando Vampirella y Criswell se dan cuenta de que fueron transportados 100 años al futuro, justo en el momento en el que son atacados con láseres desde un vehículo volador (no un avión, sería un auto volador, sin ruedas, que dispara láseres), y caen accidentalmente en la casa de los Jetsons… obviamente, un chiste de Berkenkotter.

Inmediatamente son transportados a bordo de una nave comandada por Pantha, la clásica aliada egipcia de Vampirella, que ya había colaborado en la guerra contra Dracula y Von Kreist. Mientras todo esto ocurre, en el presente, Quatermass deja a sus secuaces a cargo de vigilar a los aliados de Vampirella, que son engañados y masacrados por Grigorii, quien libera a Lilith y Pantha (la versión del presente) del campo de estasis, y logran a salvar la vida de Lukas (que tenía el pecho agujereado por el disparo de Quatermass en el número anterior).

RCO005Volvemos al futuro (sin Marty ni Doc), donde Pantha le explica varias cosas a Vampirella: ella y Criswell no se encuentran realmente allí físicamente, sino que sus mentes fueron transportadas y depositadas en cuerpos clonados, razón por la que Vampirella no tiene todos sus poderes (como las alas, por ejemplo). Y en segundo lugar, Lukas pertenece a una de tres facciones que se encuentran en guerra en ese futuro, y busca gobernar mediante la Corona Negra del Caos (“The Black Crown of Chaos”), mientras que hay una facción rival que busca gobernar con la Corona Plateada (“Silver Helm of Order”). Quatermass, por su parte, busca destruir a ambos líderes.

Sobre el final, Vampirella es nuevamente transportada a un lugar indefinido, donde un enmascarado dice ser su leal sirviente a la espera de su llegada. En ese momento le coloca a Vampirella la Corona Plateada, y al instante aparece vestida con una versión armadura de su traje clásico.

(Muy pronto, una nueva entrega).

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