Resulta inevitable preguntarnos qué tan cocinado esta todo, ¿no? Qué tan redondo es el plan a largo plazo que tienen los autores. Y al respecto de esto Vaughn comenta: “Tengo bastante trazada la hoja de ruta para la segunda mitad. Ya sé cuál va a ser la última viñeta de la última página. Pero quiero darnos la libertad de desviarnos de esa hoja de ruta cuando Fiona tiene alguna idea brillante, o dice "estaría bueno explorar este otro aspecto", o "che, en este momento me encantaría dibujar algo tipo western". Así que hay una hoja de ruta muy detallada, pero también la libertad para agarrar para algún otro lado cuando pinta".

Y para cualquiera que viene más o menos al día con la lectura de la serie, es inevitable pensar en qué sorpresas nos depara en el futuro, porque si algo queda bien en claro, es que nadie tiene un futuro asegurado y que no es conveniente tomarle mucho cariño a ningún personaje, porque todo puede pasar, o como bien dice el autor: “Personajes a los que amás van a morir. Muchos. Pero creo que el hecho de que abramos la historia sugiriendo fuertemente que la bebé Hazel va a tener una vida larga y feliz, nos da permiso para hacerle cosas indecibles al resto del elenco, no?".
Desde el comienzo, descubrimos que todos son prescindibles, o mejor dicho, que un personaje que es boleta modifica su entorno de manera tal que cobra una relevancia adicional que quizás no tenía cuando estaba vivo, y si la tenía, sirve como catalizador de nuevos conflictos para los personajes que lo sobreviven. No me quiero meter en listas de fiambres relevantes, porque arruinaría buena parte de la lectura de la serie y nada más lejano a la idea de la nota.

Lo que si les puedo afirmar, es que el statu quo de Saga fluctúa todo el tiempo, no solo por la muerte de algunos personajes clave, sino también por el paso del tiempo que suele darse entre episodios o entre un volumen y el siguiente. Arrancamos presenciando el nacimiento de Hazel, y para esta altura de la historia ya tiene 12 años, algo que también es poco habitual en este tipo de series.
Pero me fui un poco por las ramas, porque lo que quería destacar en este párrafo es lo rotativo del elenco y cómo algunos personajes que empiezan en el fondo, llegan a robarse el foco de la atención, así como otros que parecían los claros protagonistas, pueden verse reducidos a un rol secundario o directamente ser borrados de un plumazo (o un disparo). Todo esto, nos trae una variedad y una amalgama de personajes con diferentes personalidades y motivaciones, que abren muchísimo el abanico. Así, la historia adquiere una profundidad que va mucho más allá de la historia de Hazel, que de todas formas y sin ninguna duda no solo es la protagonista de la historia, sino el hilo conductor del relato.

Así que ya saben, si esta nota es su primer acercamiento a la serie y nunca leyeron nada, agárrenla sabiendo que todo puede fallar, que el futuro de nadie está escrito en piedra salvo, quizás, por Hazel que es la que narra la historia.
Y ya que mencioné la narración, todas las letras del relato de Hazel son hechas a mano por Staples, y vienen de una idea de darle un aspecto de cuento infantil que tenía Vaughan, ya que en los libros para niños los textos están sueltos en la página, no suelen estar enmarcados en un bloque de texto ni nada parecido. En general hay una ilustración y el texto así, flotando en el aire, si se quiere. Y el guionista quiso volcar este concepto en la historieta y por eso le pidió a la dibujante que las intervenciones de Hazel fueran de esta manera.

Ya para ir cerrando, voy a aprovechar que mencioné lo del rotulado para volver a hablar un poquito de la parte visual del comic y el laburo terrible que se manda Fiona Staples en cada número, del que hace absolutamente todo, incluido el color. Pero quién mejor para hablar de como es su proceso de trabajo que la propia artista: “Lo primero que hago es leer el guion, y ahí meto pequeños garabatos y notas en los márgenes. Después dibujo unos bocetos un poco más grandes, que le mando a Brian para que los vea. Escaneo los bocetos y los uso como si fueran la página a lápiz, y todo el dbujo final lo hago en digital. Entinto a los personajes y a los elementos que apaecen en primer plano con el Manga Studio y coloreo y hago los fondos pintados en el Photoshop. Uso una iMac y una Cintiq”. Otra curiosidad que contaron los autores en varias entrevistas es que la dibujante no se quiere spoilear lo que va pasar en el futuro y, a pesar de que tienen charlas previas a cada arco, donde hablan sobre nuevos personajes que van a aparecer y cosas por el estilo, el guionista trata de contarle lo menos posible, porque Fiona se quiere sorprender al leer el guion como un lector más, lo cual le sirve en su propio proceso creativo a la hora de encarar el episodio.

Bueno, hasta acá llegamos, y espero que de verdad la nota haya servido para despertarles el interés (si a esta altura todavía no lo tenían) por una de las mejores, sino la mejor, serie que se está publicando en este momento en Estados Unidos. Así que no pierdan más el tiempo y denle una oportunidad a Saga, que no los va a decepcionar.


