¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

NOTAS

Teen Titans (parte 56)

Un Annual y más crossovers sin pies ni cabeza, en el tramo final de una serie que agonizaba mes a mes.
|
Miércoles 25 de febrero, 2026

El nº50 de Deathstroke va a cerrar de alguna manera el arco de Crimelord, aunque no forma parte oficial del crossover. Aquí vemos cómo, mientras los héroes siguen tratando de desactivar bombas, Slade se infiltra en la base del villano, para descubrir el verdadero trasfondo de su plan, que involucra cosas como clones de Fidel Castro y ya perdimos por completo el interés. Al final, Dayton descarga su mente a la internet o algo parecido y mientras todos creen que está muerto, los lectores sabemos que ya va a volver a aparecer a romper las pelotas, porque se nota que Wolfman lo odia con toda su alma y no quiere darle un minuto de paz.

Tratar de encajar el Anual 11 era medio un bardo. Si bien aclara explícitamente que transcurre después del nº 122, en la secuencia protagonizada por Donna, se enfrenta contra esbirros del Crimelord, por lo que debe pasar en el medio de la saga anterior. Pero me estoy adelantando. Como ya venimos viendo en los últimos anuales, desde Armageddon 2001 para acá, DC adoptó la política de hacer que los anuales de las distintas series estuvieran conectados entre sí. Al principio probó con algunas macrosagas en este formato, pero al final se volcó por algo más temático y con un poco más de libertad creativa para los autores. Así es como en 1995, la temática fue “Year One”, una excusa perfecta para revisitar los orígenes de los personajes y meter algún cambio en plan retrocontinuidad o explicar alguna cosa que sufrió cambios después de Zero Hour, que fue un poco lo que movilizó que salieran estos anuales.

Pero Marv Wolfman toma el concepto y en lugar de contar una historia clásica de los orígenes del equipo, opta por llenar algunos espacios en la historia de los personajes entre la antes mencionada Zero Hour y el debut del nuevo equipo en el nº 0. Pero en realidad, como ya señañamos, está ambientada después del 122, y estos fragmentos los vamos a ver por medio de flashbacks o relatos. No voy a decir que la historia está buena, pero lo últimos anuales venían siendo tan pero tan chotos, que este me gustó un poquito en comparación. Lo primero en lo que la historia hace foco es en revelar por qué Miri y Terra no desaparecieron de la continuidad con el resto de los Team Titans: la explicación es tan falopa,como que Extant tenía un ejército de Titans laburando para él (aunque en Zero Hour aparecen cinco páginas), pero el mismo fue infiltrado por el Time Trapper por gente de la línea temporal principal podríamos decirle. Así que por eso siguen vivas, porque sin saberlo eran agentes del Trapper. Cuando Extant trató de controlarlos, zafaron y retuvieron su autonomía, por eso siguen existiendo. Después de esta explicación el Trapper le cuenta a Miri su origen (que convenientemente coincide bastante con el que tenía en la otra realidad) y cuando le va a revelar a Terra quién es en realidad, ella hace explotar a la mierda el aparatito que tenía la grabación del Time Trapper porque no quiere saber nada de su pasado.

Después presenciamos en primera fila el divorcio de manera definitiva de Donna y Terry, con orden de restricción incluida, y un ataque del Crimelord en el medio, en el que pasa algo rarísimo y es que el dibujante lo hace como si fuera un negro, es decir un afrodescendiente. Hasta ahora siempre habíamos visto una figura en sombras, y como dije antes, al final se revela que es Steve Dayton. ¿Por qué carajo acá aparece un tipo parecido al Morpheus de Matrix? No se entiende, sobre todo porque en una secuencia posterior que involucra a Roy, aparece como ya dije como un tipo blanco entre las sombras ¡y sigue siendo el mismo dibujante!!! Lo que yo creo es que por la cantidad de páginas Greg Land venía en piloto automático, y ni cuenta se dio que era el mismo personaje y quizás alguna descripción del guionista onda "black figure" o similar lo hizo dibujar directamente a un grone.

No me quiero ir muy de mambo, asi que para resumir, el especial indaga mucho en el pasado de los personajes, vemos a Kyle en la tumba de su antigua novia (si, la de la famosa heladera) tratando de cerrar una etapa para poder empezar una nueva con Donna: nos enteramos por qué Arsenal cambia de traje para el nº 0 y ya no usa más el diseñado por Luthor unos números antes. Y varias boludeces más por el estilo, como Jarras comprando ropa para encajar y vivir en la Tierra. El final es muy impactante: Terra desentierra el cajón de su homónima, para descubrir que se encuentra vacío y suma un problema más al misterio de su identidad.

El nº123 está totalmente dedicado a Jarras Minion, y nos cuenta todo lo que le pasa después de liberarse de la prisión en la que lo metieron los Darkstars por tratar de matar a Psimon, hasta que decide volver y quedarse en la Tierra. Podría estar bueno, si el personaje le importara a alguien, pero no es el caso. Se supone que es la entrada oficial de Jarras como miembro del equipo, si bien ya hace algunos números que venía apareciendo de manera regular.

El 124 y el 125 van a formar parte de “The Siege of the Zi Charam” un crossover que además va a abarcar Green Lantern nº65, Darkstars nº34 y Damage nº16. Si tenemos en cuenta que salvo por Green Lantern todas las otras series no duraron más de cinco números, se nota que era un manotazo de ahogado para levantar las ventas. Lo peor que tiene este crossover es lo intrascendente y de relleno que parece. Es más una excusa para hacerte saltar entre las distintas revistas para traccionar ventas que una historia que realmente ameritara un crossover. Ojo! Es bastante divertida y tiene un par de momentos, pero tiene una desconexión tan grande con todo lo que viene pasando que se puede saltar sin problemas, en todas las colecciones por las que pasa, y eso no está bien.

Para no hacerla muy larga, el gobierno manda a los Titans a investigar un satélite que se perdió en la órbita de Júpiter cuando son tragados por una especie de agujero negro que los transporta a la galaxia de Zi Charam. En esta hay una raza conocida como los Progenitores, abocada a hacer mierda y conquistar un montón de planetas, al punto de comerse a sus habitantes para poder reproducirse. Son muchísimos e implacables, por lo que el resto de las razas no saben qué hacer para defenderse hasta que llegan los Titans a traerles una cuota de esperanza. Los mandan a recolectar unos ingredientes en distintos planetas para crear un arma biológica que va a detener a los enemigos. Cuando los Titans se enteran que lo que hace esa arma es dejarlos a todos estériles para que no puedan reproducirse, se dan cuenta que están colaborando con un genocidio y se oponen al mismo. Al final encuentran un punto intermedio para detener la amenaza: aprovechar que el virus es inocuo en todas las demás especies, infectarlos a todos y darle a los Progenitores la elección de retirarse o contagiarse. Finalmente los conquistadores se repliegan antes que extinguir su raza. Ahí está, se los resumí en un párrafo, lo cual demuestra que no hacían falta cinco números para contar esto, pero claramente DC necesitaba facturar y tratar de levantar una serie que daba sus últimos estertores.