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NOTAS

Sally Heathcote, Sufragista

Mary M. Talbot se pone al frente de una novela gráfica que recrea la histórica lucha de las mujeres británicas por el acceso al voto.
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Jueves 09 de julio, 2026

Hace algunos años descubrí ¨Sally Heathcote, Sufragista¨, una de las novelas gráficas de la prestigiosa escritora y académica británica Mary M. Talbot, reconocida a nivel internacional en el campo del análisis del discurso crítico. Se trata de una obra secuenciada por su marido, el consagrado historietista Bryan Talbot, y con dibujos y color de Kate Charlesworth, publicada originalmente en inglés por el sello Jonathan Cape en 2014, que llegó a mis manos gracias a La Cúpula, que la publicó en castellano. La edición de La Cúpula cuenta con un total de 194 páginas a color.

En la primera página vemos a una mujer anciana, en el año 1969. Se trata de la protagonista, Sally, quien se encuentra acostada en la cama y parece recordar sus días de lucha en las calles por el voto femenino. Enseguida, saltamos a 1912, un tiempo antes de la Primera Guerra Mundial, donde volveremos a encontrarnos con ella, pero en una versión joven, al servicio de Emmeline Pankhurst, una de las fundadoras del movimiento británico de las ¨suffraggettes¨. Aunque Sally en un principio parecerá solamente una ¨veedora¨ del movimiento, pronto se convertirá en una piedra fundamental, que nos llevará a vivir el proceso histórico y la revolución feminista de las sufragistas en primera persona, para convertirse en una militante activa del WSPU.

Al recorrer las páginas de la obra, vemos detenciones, arrestos, manifestaciones, discursos, trabajos forzados y todo tipo de situaciones de violencia contra las sufragistas, pero también páginas de diarios y de la prensa de la época y reproducciones de insignias, panfletos y estandartes de la WSPU. Infinidad de situaciones y de hechos documentados históricamente se abren paso ante nuestros ojos, mientras Sally, una personaje imaginaria que representa el desafío de tantas mujeres anónimas, se transforma para tomar conciencia de género y de clase, al mismo tiempo que vivencia el brutal machismo de la época en su día a día.

Desde las primeras viñetas, ¨Sally Heathcote, Sufragista¨ cautiva con su propuesta visual y estética totalmente cuidada, delicada y con un trabajo de relevamiento histórico y de archivo absolutamente minucioso. En tiempos como los que vivimos hoy, en los que parece que vivimos un retroceso en lo que respecta a la perspectiva de género, Sally y su historia (ficticia, pero con base totalmente real) están ahí para recordarnos que la lucha nunca debe abandonarse así nos encontremos en tiempos más desigualitarios e injustos. La obra nos recuerda que hoy las mujeres les debemos mucho a aquellas que en otros tiempos lucharon por nosotras y que la rueda nunca debe parar para, quizás algún día, alcanzar un mundo más parecido al imaginamos.

 Porque eso es la novela de Mary M. Talbot: un testimonio de que todo es posible, mientras haya organización y un horizonte en común. Ciertamente, se trata de mucho más que de una simple novela gráfica, no solo por la manera rápida y eficaz en la que la obra nos introduce en el contexto histórico, sino por la precisa división cronológica de las secuencias y definitivamente por un trabajo de rigurosa documentación que hace de la obra prácticamente un ensayo. Al respecto, una aclaración: la lectura no es simple y hay que prestar atención, puesto que es una obra repleta de flashbacks y flash-forwards.

La personaje de Sally centraliza el protagonismo a lo largo de las páginas, no solamente por guiarnos en el proceso histórico del tiempo de las sufragistas, sino porque, como ya adelanté, además de conciencia de género, adquiere conciencia de clase; algo que nos recuerda que existen diferentes niveles de opresión y de privilegio tal cual como, allá por 1989, la jurista y académica estadounidense Kimberlé Crenshaw propuso en su teoría de la interseccionalidad. Puede que se trate de una mera deducción mía, pero sí, eso es justamente lo que refleja Sally: distintas identidades sociales de una persona -como el género, la raza, la clase social, la orientación sexual o la discapacidad- se cruzan y solapan. Sally deberá liberarse de todo, crecer como persona y permitirse confrontar con quien deba hacerlo para finalmente aportar su granito de arena dentro de un proceso complejo, repleto de momentos sororos, pero también viciado de recelos…

El dibujo y el color de Charlesworth acompañan muy bien al guion, no solo por la propuesta visual y estética muy cuidada como ya dije, sino por dar cuenta de un tremendo trabajo de archivo. El uso de ciertas tintas violetas y verdes -sin dudas, tonos feministas- en un marco en el que predominan los tonos grises con sus luces y sombras, consigue construir una atmósfera que te mete totalmente de lleno en la obra, para trasladarte a época pasada en la que la lucha de las mujeres estalló en las calles. La gestualidad de lxs personajes resulta penetrante, lo cual se fusiona muy pertinentemente con el estilo realista de las ilustraciones, cuyo encanto resulta totalmente vintage.

Si sos fan de la historieta europea con base histórica o amante de los relatos de época, ¨Sally Heathcote, Sufragista¨ es una novela gráfica imprescindible, no solo por su calidad gráfica, sino por su importancia desde su perspectiva histórica y de género en tiempos oscuros como en los que vivimos.