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NOTAS

Silver Surfer: Parable (parte 2)

Completamos el informe acerca de esta obra maestra de Stan Lee y Moebius, que funciona como encuentro entre dos tradiciones historietísticas.
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Lunes 13 de abril, 2026

La historia de Parable nos habla también de cómo el ser humano tiene tendencia a caer preso de estos depredadores de la fe de forma cíclica cuando no tiene memoria. El Siiver Surfer ya había salvado a la Tierra de Galactus, sin embargo apenas se lo recuerda como un rumor. "Cuando era joven escuché sobre vos. Pero creí que eras solo una leyenda", señala Elyna Candell, hermana de Colton, al contemplar por primera vez a este ángel de piel argéntea. "¿Quién puede saber dónde termina la realidad y comienza la leyenda?", retruca el héroe cósmico en su críptico estilo, que encierra un doble sentido, porque así como el velo de la leyenda cae para revelar su existencia, se levanta también para cubrir de promesas y fantasías las verdaderas intenciones del objeto de adoración de turno.

En este sentido, es Colton quien refleja nuestras peores miserias, ya que no obra por naturaleza (como Galactus) o por apetito espiritual (como sus seguidores), sino simplemente por sed de poder e interés personal. Por contraposición, Elyna representa, al rebelarse contra su hermano, nuestra capacidad y valor de cuestionar dogmas y la nobleza que, a pesar de sus peores mezquindades, aún puede hallarse en el fondo del espíritu humano. "Tu alma es rica en calidez y amabilidad, Elyna. Es por quienes son como vos que el Surfer ha de volar otra vez", anuncia el héroe antes de lanzarse al combate, para recordarnos el valor de su sacrificio y con convicción absoluta de que, a pesar de nuestras peores bajezas, no se arrepiente de haber apostado por nosotros.

La obra está narrada con maestría categórica y si bien las palabras de Stan Lee están más afiladas que nunca, es la inigualable mano de Moebius la que nos guía a través de los diálogos, con un estilo onírico e hipnótico. Es difícil de creer que el ídolo considerara este uno de sus trabajos más desafiantes, si tenemos en cuenta la maestría con la que lo ejecuta. Sin duda le habrá resultado muy inusual trabajar con el "Método Marvel" del que tan orgulloso estaba Stan, pero tan distinto a lo que acostumbraba el autor francés. De cualquier forma, según sus declaraciones, disfrutó mucho trabajar de esta manera tan fuera de lo común y hasta consideró sugerírsela a Jean-Michel Charlier para alguna historia de Blueberry.

Sin duda lo más interesante de este experimento es el maridaje entre comic americano y europeo. Al tener dibujo, color y rotulado de Moebius, es lógico que se vea "muy europeo" para el público americano, aunque como el propio autor señala, seguramente también se viera "muy americano" para el público europeo. El color, específicamente, fue una de las principales motivaciones para embarcarse en este proyecto, ya que Moebius quería experimentar con la paleta de colores que se usaba en ese entonces en el comic americano, mucho más limitada que la de su contrapartida europea. Algo que quizás llame la atención es que Parable fuera publicada en dos números en formato comic book, en lugar de un solo álbum al estilo del Viejo Continente. Pero esto se debió a un pedido expreso del dibujante, en su afán por sumarse a la tradición y tomarse en serio esto de hacer "un verdadero comic americano".

A fin de cuentas, Silver Surfer: Parable es nada más y nada menos que una gema. Un comic ciertamente extraño, inusual por los estilos que combina pero también por el nivel superlativo del resultado final. Sin dudas queda para la historia como una de esas joyas escondidas que tiene Marvel. Silver Surfer es un personaje que ha sabido destacarse en términos de calidad, pero en el caso de Parable estamos hablando lisa y llanamente de lo que tranquilamente podría ser su punto más elevado. Mucho se ha criticado a Stan Lee, justificadamente, por su rol en la creación de los personajes de la editorial y sus historias más emblemáticas. Esos debates van a seguir por siempre y está bien que así sea, pero trabajos como este dejan en claro que, más allá de todo, tenía algo valioso para transmitirnos.

En su introducción al segundo tomo de los Masterworks del personaje, Stan escribió allá por 1991 que "Silver Surfer no habla y ya... ¡dice algo! Silver Surfer no gana y ya... ¡triunfa!". Fiel a esta interpretación de su propio autor, estas palabras definen perfectamente a una obra que dice mucho y, en última instancia, triunfa en todos los aspectos.