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NOTAS

StormWatch (parte 1)

Iniciamos un completo repaso por una serie co-creada por Jim Lee que empieza en las profundidades más horrendas del abismo de los ´90 y eventualmente, tras un arduo recorrido, llegará a picos gloriosos.
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Lunes 20 de julio, 2026

A principios de los ´90, si Todd McFarlane quería lanzar un nuevo nº1 de Spider-Man que él dibujase y escribiese, Marvel le decía que sí. Jim Lee tenía más poder en los títulos mutantes que el propio Chris Claremont. Rob Liefeld era una especie de mesías que revolucionaba New Mutants y los pibes se la creyeron. Marvel no los trató como los ídolos que eran, y junto a cuatro amigos emprendieron una quijotada estrepitosa: de la nada crearon Image Comics, la editorial que llegó a ocupar el segundo puesto de ventas y aún hoy sigue firme en el mercado. De entre la vasta y escabrosa historia de esta editorial, vamos a hacer foco en un título que nació en esa primera camada legendaria y -entre altas y bajas- sigue hasta el día de hoy. Esta es la fabulosa historia de un grupo que apareció tanto bajo el logo de Image como el de DC, Marvel y hasta Dark Horse.

Precaución (o Pronóstico Reservado)

No te voy a mentir: los primeros 36 números de esta serie creada por Jim Lee y Brandon Choi son una sarta de dibujos espantosos, personajes ridículos, tramas abominables, diálogos trillados y excusas de aventuras mal narradas sin rumbo alguno. Pero estamos a principios de los años ´90 y esto era la fórmula del éxito.

Por supuesto StormWatch, con esas características que acabo de enumerar, no pudo mantenerse como un hitazo de ventas y críticas durante tres años (si hubiese respetado a rajatabla las fechas de salida, cosa que no ocurrió; no fue tan grave como en otros títulos de Image, pero no es el caso). De hecho, el último año antes de la gran jugada del nº37 es una abominación inenarrable, una falta de respeto y una patada en las bolas, cuya lectura para esta nota pagaré con pesadillas durante meses. Sufrí mucho con esas viñetas gráficamente desagradables de los simios amaestrados por el Chino Lee y los "guiones" sosos, predecibles y estúpidos de los amigos de Lee que no sabían dibujar ni una sonrisa, entonces "escribían". Lo cierto es que las ventas de StormWatch cayeron estrepitosamente. Pero bueno, de 1993 hasta hoy pasaron muchas cosas y para poder entender por qué este comic se merece una nota, debemos escarbar en esa bóñiga noventosa y -n un esfuerzo ciclópeo- recorreremos todos los números de esta colección. Preparate para sumergirte en lo peorcito de la década del ´90 para poder, tras tres años y pico de bazofia, ver a StormWatch explotar y elevarse a la magnificencia.

Inicio (o Autopsia de un comic de los ´90)

En 1992, Spawn, Youngblood y WildCATs salen a la calle y catapultan a la Image de los dibujantes rebeldes a la gloria absoluta. El público compra toneladas de esos números Uno, mientras Marvel y DC miran azorados cómo les bajan las ventas en las comiquerías que se suben a la moda. Al toque, los artistas-ejecutivos que encontraran su base de lanzamiento en la editorial californiana Malibu, se abren solos para manejar las cosas completamente por su cuenta, como si supieran hacerlo. Dentro de Image, cada artista tiene su sello propio y Jim Lee saca sus primeros comics bajo el logo de Aegis Entertainment, pero por algún motivo que no se hizo público, para principios del ´94 (a la altura de StormWatch nº8), su rama dentro de la editorial pasa a llamarse WildStorm Productions, una fusión de los nombres de los dos títulos más importantes de la "compañía": WildCATs y StormWatch. Si hay algo que reconocerles a estos primeros números de Lee y sus amigos es que trataron de darle forma a un universo de la nada, buscaron cómo entrelazar a los personajes, aunque no siempre con un resultado claro. Jim estaba muy ocupado con WildCATs -y contando billetes, y dibujando figuritas, y acomodando más billetes- como para dedicarse a full a este segundo título de su línea, por lo que en StormWatch se encargó solamente de crear los conceptos y escribir los primeros números, junto a Brandon Choi.

Brandon Choi, ma-mita. ¿Qué se puede esperar de la creatividad de Brandon Choi en 1993? Bueno, era un gran amigo del Chino -lo ayudaría a contar billetes, seguramente- y juntos crearon este nuevo título de Aegis, plantaron las bases, la idea general detrás de este grupo de super-seres que trazarían en los primeros números, para luego pasarle la tarea a Sean Ruffner o H-K- Proger. No preguntes, seguí leyendo, por favor. Prometo que trataré de que sea lo más breve y menos doloroso posible, para llegar con cierta cordura y estómago a la parte que se pone realmente muy buena.

Y acá podría hacerme el boludo y contarte de números, autores, formatos, crossovers... cualquier cosa con tal de evitar hundirme en esas primeras revistas, pero vamos a tratar de narrar tanto lo que pasa desde el punto de vista editorial como dentro de las horrorosas páginas. Al principio dibujan Scott Clark y Trevor Scott, incapaces de aprobar un curso de Dibujo Anatómico Básico, confusos a la hora de narrar y cuyos rasgos faciales parecen de alumnos de sexto grado copiando a Jim Lee, a Joe Madureira, o a quien les indique el maestro. Si bien StormWatch tiene un nº0 (sí, se alarga el sufrimiento, ya vamos a llegar...), vamos a respetar siempre el orden de publicación, a partir del publicitado y esperado nº1. En la próxima entrega vamos a estudiar en profundidad este primer número y después le metemos más velocidad, pero no te pierdas estas primeras páginas de StormWatch.

(el lunes, la segunda parte)