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NOTAS

Teen Titans (parte 18)

Nuevos episodios de la gloriosa etapa ochentosa en la que Marv Wolfman y George Pérez nos sorprendían todos los meses con grandes aventuras.
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Miércoles 23 de noviembre, 2022

En algún momento entre la aparición del nº 10 y el 15, salió una historia corta en el nº18 de la revista The Best of DC, con fecha de portada Noviembre de 1981. La revista en formato Digest, además incluía la reedición de los nºs 20 al 24 de la etapa clásica. Este unitario titulado “Reunion” y dibujado por Carmine Infantino, nos narra el enfrentamiento contra un narcotraficante que no es más que una excusa para cruzar al grupo actual con Speedy y Aqualad y dejar más o menos claro que no tienen intenciones de volver a ser miembros de los Titans,  por el momento.

Pero regresemos al nº 16, y si me lo permiten me voy poner algo puntilloso en el repaso del mismo porque me parece que ejemplifica a la perfección algo que vengo remarcando desde hace algunas entregas y no deja de sorprenderme: la cantidad de… iba a poner ideas, pero no es eso, son mas bien cosas que pasan. Marv Wolfman está lejísimos de ser Grant Morrison, que si es un tipo que tira muchísimas ideas por número, acá lo que hace Wolfman es más bien desarrollar muchísimas situaciones en muy poco espacio. Si bien es cierto que en esta época un capitulo promedio tenía 27 páginas y no las clásicas 22, no deja de ser increíble todo lo que pasa en cada número, así que allá vamos.

Arrancamos con una de esas escenas que a Wolfman le salen tan lindas, con los Titans disfrutando de un merecido descanso en la pileta. Así nos enteramos que pasó aproximadamente un mes desde que volvieron de su aventura con la Doom Patrol y que Gar está de vacaciones con Mento y Robotman. El otro personaje que brilla por su ausencia en esta escena es Kory y ahí nos enteramos que está de novia, más o menos desde que regresaron de la misión.

Y acá empieza a pasar esto que digo: mientras charlan de esto, nos enteramos que Raven empieza la universidad y vemos una pequeña secuencia de tres viñetas, donde a un tipo intenta meterse en el departamento de Donna. Aparte Dick aprovecha la charla para explicar que Starfire le tiró los galgos y él, como todo un caballero, le dijo que solo podían ser amigos, porque al ser compañeros de equipo la cosa no iba a terminar bien. Esto parece que la habilitó a la Kory para buscarse un chongo en otro lado y ahí Donna, en dos paginitas nos cuenta cómo conocía al novio durante una sesión de fotos que estaban haciendo. Todo listo y seteado, Kory está hasta las bolas por un pibe con el que sale hace un mes, un chabón se metió en la casa de Donna a afanar, Raven empieza la universidad y de yapa Vic extraña a Sarah pero no quiere seguir en contacto después de que la secuestrara Deathstroke porque considera que es peligroso. Ya sabemos todo esto y recién leímos 6 paginas.

En la séptima por fin vemos a Kory en una cita con su novio, y las siguientes paginas alternan entre esto: cómo le va a Raven en su primer día de clases y qué pasa cuando Donna y Dick descubren que le entraron a la casa y le afanaron. Plot twist: el chongo de Kory labura para uno de los capos de HIVE, y es un famoso estafador que engatusa minas casadas y después las chantajea para no contarles a sus maridos que los engañaron. Solo con esto, hoy en día te hacen un arco que puede durar meses y meses.

Pero como Wolfman no puede contar una sola historia, en paralelo, el robo a Donna nos lleva a un capo mafia de poca monta, que necesitaba los datos de una de las modelos con las que Wondy trabaja, porque es la novia de uno de sus esbirros que se le dio vuelta y va declarar en su contra en la corte, motivo por el cual decidieron secuestrar a su chica. Los Titans meten mano en el asunto y rescatan a la chica sin muchos inconvenientes, mientras Raven se deprime porque su primer día de clases no fue muy prometedor y le cuesta mucho expresar sus emociones culpa de su crianza en Azarath.

Volvemos al novio de Kory, y parece que el pibe se metejoneó de verdad (¿quién no!?!) y cuando quiere desligarse del trato es boleta, no sin antes revelarnos que el tipo que lo contrató trabaja solo y no por encargo de HIVE, sino que al ser nuevo séptimo miembro del consejo, pensó que obtener info de los Titans lo iba a ayudar a escalar posiciones. Una pésima idea y en un rato vamos a ver por qué. Kory y los Titans llegan a la casa del chabón, que los había invitado porque tenían que darles una noticia y lo encuentran agonizando. El flaco muere en brazos de Starfire y ante la imposibilidad de hacer nada por salvarlo, ella tiene un ataque de furia y sale a encontrar a su asesino. Llega la casa del susodicho y le da murra, hasta que intervienen sus compañeros, a tratar de detenerla para que no lo mate. Finalmente Donna se interpone entre ella y su enemigo y Kory abandona el lugar furiosa.

La última página nos muestra cómo HIVE se despacha sin remordimientos al tipo, por haber urdido un plan sin el consentimiento de todos y jugar su propia agenda, algo que la organización no puede tolerar. El mal siempre paga, o algo parecido.

Perdón por este larguísimo resumen, de un episodio que ni siquiera es fundamental, pero era algo que necesitaba compartir para que entiendan la grandísima diferencia que hay entre estos comics y cualquiera de hoy día. Tenemos casi tres tramas argumentales, la principal con Kory, la del secuestro como para poner acción (y que el resto del equipo haga algo) y además la de Raven en la universidad a la que le dedica una buena cantidad de páginas y sirve como disparador para los problemas emocionales con los que va a lidiar el personaje en los próximos episodios. Es mucho y todo ayuda a hacer avanzar los personajes y que cada episodio rinda.

A veces, cuando uno habla de «historieta en fetas» refiriéndose al formato comic book, es justamente lo contrario a esto. Acá cada capítulo contaba algo y no era una partecita de una historia, si bien eso existía también, porque todo lo que pasa en este número va tener consecuencias en el futuro. Pero si uno lo lee suelto, se entiende casi todo y nos vamos satisfechos. No quiero sonar a viejo choto diciendo que extraño eso, porque no es así, pero lo que sí es innegable es que «hoy esto no pasa y un número no es más que una porción de una historia pensada para llenar un TP»; incluso el propio Wolfman hoy en día escribe diferente y su estilo se fue modificando con el paso del tiempo. ¡Ya está! Me lo saqué de encima, pasemos a otra cosa.

El siguiente capítulo se centra mucho en Wally, al que casi no le habían dado pelota en el episodio anterior, y nos cuentan el origen de los poderes de Frances Kane, una amiga de la infancia a quien su madre acusa de estar poseída por Satanás, pero en realidad tiene poderes magnéticos que no sabe controlar. Es la primera aparición de este personaje que después va ser importante en la vida de Wally, y al final del capítulo se revela que el Dr. Polaris estaba detrás de la “posesión” de Frances al tratar de escapar de otra dimensión donde fue apresado en un número de Green Lantern.

En el nº 18, como no podía ser de otra forma, regresa Leonid Kovar, el Starfire original, el héroe ruso creado por Wolfman, en una suerte de guiño a que su debut fue en la Teen Titans nº 18. El personaje viene en una misión encubierta para el gobierno de la URSS y -lógocamente- se ve obligado a enfrentarse a nuestros héroes, a pesar de que en su último encuentro habían quedado amigos. Lo más llamativo de este episodio es la desconfianza que le tiene Wally a Leonid y cómo en un momento deja bien en claro su postura política frente a sus compañeros progresistas, cuando él es conservador. ¿Cómo pasamos de esto a juntarse con Fidel en Cuba? No sabemos, pero acá está clarísimo que Wally tiene un arraigado anticomunismo.

El 19 es un numerito muy de relleno contra el Dr. Light con la participación de Hawkman, en el que el villano se termina de posicionar como el más patético del DCU. El nº 20 se vuelve a centrar en Wally, ya que es su voz la que lleva el relato, porque “Dear Mom and Dad” consiste en una carta que le escribe a sus padres, como se desprende del título, en la que les cuenta acerca de su última aventura y cómo le hizo repensar varias cosas. Este número sirve para la construcción que lentamente viene haciendo Wolfman del personaje y sus ganas de abandonar la vida superheroica. El villano de turno es el hijo de “Brains” Beldon, un villano medio pelo de Batman que quiere quedarse con la silla vacante en HIVE. Bajo la identidad de «Disruptor» y con un traje creado por su padre que le otorga poderes, trata de liquidar a los Titans para ayudarlo. Todo el capítulo gira en torno a las relaciones padre e hijo, en un ida y vuelta entre los villanos y el relato de Wally, pero sin dejar afuera la trama de Raven con Trigon, los años de Starfire alejada de su familia o la reciente pérdida de la misma que sufrio Cyborg. Si tenemos en cuenta el buen desarrollo interno de los personajes que maneja el guionista, este número podría ser muchísimo mejor, pero está claro que Wally le aburre a Wolfman, y la poca onda que le pone al personaje atenta contra el capítulo. Una pena.

(Muy pronto, una nueva entrega)