Todo esto que veníamos contando va a desembocar en Forever Evil, un arco en tres partes, que va ir del nº 119 al 121, en el que los Titans van a enfrentar a los hijos de Trigon, y tratar de entender qué carajo está pasando con Raven y todos sus amigos poseídos. Buena parte del primer episodio se centra en Francis Kane, quien trata de llevar una vida normal sin usar sus poderes por meses, hasta que se ve obligada a enfrentar a los hombres de Crimelord, para poco después ser descubierta por Raven, y quedar bajo su control. Al mismo tiempo, vemos cómo avanza de manera poco favorable para ella el juicio de Donna por la tenencia de su hijo, cómo se afianza la amistad entre Roy y Kyle, a Damage abandonar el grupo en otro Truchover que viene de una página en el nº8 de Damage (igual va a volver a sumarse después de este arco argumental). Tenemos también el regreso de Deathwing con nuevo look y listo para cagarle la vida a Miri, al entregarla a las garras de Raven. Al final dice que continúa en el nº2 de Showcase ´95, pero es otro gran engaña-pichanga, ya que si leemos ese número protagonizado por Supergirl, es solo para enterarnos (en la última página) que Matrix es controlada por Raven, como para tener un heavy hitter en el próximo episodio.

En el 120 pasa algo rarísimo. No termino de entender si es que Wolfman estaba senil, si ya había perdido tanto control sobre la serie que le chupaba un huevo, o de verdad el coordinador lo forzaba a hacer cualquier cosa sin mucho sentido. Porque en este número tenemos una secuencia de resurrección de Phantasm, que parece retomar cuando Raven lo eliminaba alla lejos y hace tiempo en el nº93. Si se acuerdan, yo dije en un momento que me había llamado la atención que volvieran a usar al personaje varias veces sin explicar que había pasado después de eso. Bueno, aca parecen limpiarse el orto con sus apariciones posteriores ya que resucita en las ruinas de Azarath y está listo para darle pesto a Raven, como si nada de lo otro hubiera existido. Raro, pasaron casi 30 números en el medio. Más allá de esto, los Titans descubren que desapareció Miri y van a buscarla, lo que los lleva a luchar con todos sus amigos ahora poseídos por Raven, incluyendo a Supergirl. La machaca se prolonga buena parte del número, hasta que aparece Jarras nuevamente en la Tierra, justo a tiempo para scara las papa del fuego.

El capítulo final de este arco trae el enfrentamiento entre Phantasm (o las almas de Azarath) y Raven. Pero antes de esto, vemos cómo la villana trata de tomar posesión del cuerpo de Donna en busca de un huésped mas aporpiado para su alma, mientras Phantasm logra liberar a Supergirl de su control gracias a su fisionomía alienígena (aludiendo a que es algo parecido a lo que pasó antes con Kory). Todo termina con una gran explosión, producto del choque entre las almas de Azarath y las de los hijos de Trigon, todos los metahumanos poseídos internados en STAR Labs sin una cura aparente y con una Mirage que, supuestamente, perdió su embarazo, durante la batalla. Y de acá nos vamos al primer crossover de esta etapa: The Crimelord-Syndicate War.

La principal cagada de este crossover (más allá de la dudosa calidad argumental y gráfica del mismo) es que incluye un solo episodio de los Titans, en un arco de cinco partes. Así que si uno viene siguiendo solamente esta serie, tiene que morfarse un montón de capítulos de otras colecciones que no pueden chuparnos más un huevo. Vale aclarar que para este repaso, no me quise internar en las profundidades de la series que componen el crossover, y por lo tanto hay un montón de tramas y cosas que suceden que me pasaban por el costado y no me podían interesar menos, pero ya voy a volver sobre esto.
La acción arranca en Deathstroke nº48, y el episodio va girar en torno a dos cuestiones: la primera es que Slade acaba de descubrir que Rose es su hija y no sabe qué hacer al respecto, hasta que decide aceptar la propuesta de Sarge Steel de dejarla con los Titans. Y por el otro lado, la historia principal es que Crimelord amenaza a las naciones del mundo con detonar 24 bombas atómicas, salvo que le garpen una millonada. El problema es que el Crimelord está a su vez enfrentado con el Syndicate, una organización criminal extraterrestre que busca instalarse en la Tierra y para eso, quiere primero destruir a su mayor competidor. Así, empiezan a destruir las distintas bases que tiene el Crimelord en distintos lugares. Crimelord le hace creer a Sarge Steel que una de las bombas está en Dallas, donde tienen su base de operaciones los del Syndicate, y allá es a donde mandan a Deathstroke y los Titans, que se encuentran peleando con alienígenas en lugar de los terroristas que esperaban encontrar. En el medio pasan otras cosas pero más vinculadas a la continuidad de esa serie y no vienen al caso.

En el nº122 de New Titans, continúa el enfrentamiento con el Syndicate que se las arregla para dejar a todo el equipo fuera de combate salvo por Donna, quien se ve obligada a entregarse cuando amenazan la vida de sus amigos, después de haber matado a Slade (que es inmortal y va a resucitar unas pocas paginas después, pero ninguno de los presentes lo sabe). En paralelo, Kyle y Jarras están en el hospital visitando a Miri que sigue internada tras los eventos de Forever Evil, y al volver al cuartel, Sarge Steel les enchufa el cuidado de Rose, y los manda a asistir a sus compañeros. Obviamente los Titans se van escapar de donde los tiene presos el Syndicate y van a volver a volar las piñas, para que justo al final del episodio se una a la batalla el equipo del Crimelord.

La acción sigue en el nº32 de Darkstars, que es el episodio más irrelevante de este crossover, en buena medida porque es el único no escrito por Wolfman. Se nota que al guionista Michael Jan Friedman le enchufaron el crossover por el ojete y no quería dejar de lado lo que venía haciendo en la serie, lo cual tiene sentido para el que la venía siguiendo. En materia de la saga que nos compete, la mitad de las páginas se pueden tirar a la basura, porque nos cuentan lo que está pasando en distintos puntos de la galaxia con los otros protagonistas de Darkstars, como Ferrin Colos y Mo Douglas. Las páginas que tienen que ver con el crossover no son otra cosa que un tole-tole tremendo entre las tres facciones, que termina con la aparición de John Stewart y algunos Darkstar para tratar de poner orden.

Para el nº49 de Deathstroke, ya la cosa se va por completo de control: los Titans pasan a ser una pieza más en un terrible quilombo que involucra a un montón de héroes, a varias de las Ligas de la Justicia, los Outsiders y un largo etcétera. Todos se dedican a ir base por base del Crimelord a tratar de desactivar todas las bombas que el villano tiene en su poder. También en el inicio del nº49 vemos el enfrentamiento final, con el Syndicate, antes de que todos se autodestruyan para no dejar ningún vestigio de su paso por la Tierra. Sin embargo, Slade consigue que uno de sus miembros le dé la información que poseían sobre dónde guardaba el Crimelord algunas de las bombas. En conclusión, todo se resuelve de una manera bastante chota con la revelación final de que el Crimelord era Steve Dayton, y otra vez sopa.

(Muy pronto, una nueva entrega)


