Aquellos lectores que cuenten con una memoria privilegiada podrán reconocer en el título de este comic una pista enorme de que quizás el mismo esté protagonizado por Iron Fist, el héroe místico de Marvel Comics, experto en artes marciales y guardián absoluto de K'un-L'un, la extraordinaria ciudad que se conecta con la tierra cada 10 años. Y no están muy errados, salvo por el hecho de que si hace rato no leen algo sobre la actualidad de este personaje, todavía supongan que quien carga con los privilegios y obligaciones de este título es Danny Rand. Pues no, mi ciela, resulta que en el 2024, para festejar el 50º aniversario de la creación del personaje, a la Casa de las Ideas no se le ocurrió mejor idea que publicar un one-shot escrito por el mismísimo Chris Claremont para contarnos una más de las aventuras del personaje y luego terminar con la vida del mismo. Seh, 50 años fueron suficientes, dijo el rey de los mutantes.

A partir de este evento se abren dos líneas narrativas: por un lado, en una suerte de raro epílogo digital al que podías acceder con un QR, se ofrecía al lector una pista de que quizás la resurrección de Danny estaba a la vuelta de la esquina. Eso terminaría sucediendo al año siguiente con una miniserie llamada Undead Iron Fist escrita por Jason Loo, en la cual, de todos modos, nada nos hace suponer que nuestro protagonista va a recuperar su título. Por el otro, en una suerte de legacy, el manto de Iron Fist recae en las manos de Lin Lie, lo cual resulta por demás interesante, y paso a explicar por qué.
Resulta que Lin Lie no es un personaje tradicional creado por Marvel sino el fruto de una alianza estratégica entre esta empresa y NetEase, un multimedio chino que tiene contratos con un montón de empresas yankis, como por ejemplo Blizzard Entertaiment. La primera aparición de Lin Lie, entonces, se da en el manhua Warrior of the Three Sovereigns bajo la identidad de Sword Master, un descendiente de Fu Xi que empuña la mística espada de Fu Xi. El diseño del personaje tanto desde su trasfondo como desde la estética estuvo pensado para que el mismo fuera explotado también en videojuegos, algo que un par de años después terminó por suceder en Marvel Rivals… ¿y adivinen qué empresa desarrolló dicho videojuego? Exacto, NetEase.

Volviendo al papel, la primera aparición de Lin Lie en un comic occidental de Marvel es en War of the Realms: New Agents of Atlas nº2 de Greg Pak. Un tiempo después tendría su propia miniserie de 12 números que llevaría por título Sword Master y también estaría escrita por Pak, y en la misma se ahondaría en las raíces místicas de la espada de Fu Xi, solo para que en un nuevo volumen de Iron Fist nos cuenten cómo dicho artefacto se rompe en una batalla campal contra unos demonios que a nadie le importan un carajo. Lin Lie, por su parte terminará por recuperarse de las heridas de dicho combate en K'un-L'un. Luego de unos días de reposo, meditación y entrenamiento, el Dragón Shou-Lao decide que Lin Lie es merecedor de ser el nuevo Iron Fist, y le pasa los poderes.
Y ahora sí, finalmente llegamos al comic que nos convoca hoy.

Lin Feng hace su aparición y nos damos cuenta muy rápido del poder que tienen tanto él como sus acólitos (entre los que se encuentran Davos y el mismísimo Loki), ya que casi sin transpirar logró derrocar a los Immortal Weapons de dos de las siete Ciudades Celestiales. Y, por supuesto, como no podía ser de otra forma, este villano es hermano de Lin Lie. Agradezco mucho que la narrativa que nos presentan al comienzo el guionista Yifan Jiang junto al dibujante Paco Medina no sea tan tradicional y utilicen una forma más interesante de presentarnos no solo el inicio de la aventura sino también una suerte de carta de presentación del protagonista. Sin embargo, a medida que se avanza en la lectura de este primer número, de repente son demasiado los personajes que acompañan al héroe. Lo lógico era que estuvieran Pei y Fooh, por supuesto, y a partir el vínculo que se generó entre ellos, White Fox. Pero además se terminan por sumar White Tiger y Elektra-Daredevil… si, exacto, es Elektra pero bajo la identidad de Daredevil. No me hagan dedicarle un par de párrafos a eso, paso. Demos vuelta la página.

Fuera de la acumulación de personajes, el diálogo entre Pei y Lin me parece de lo mejor del comic. Acá Yifan Jiang demuestra que Danny sigue presente en la memoria de todos, que no todos manejan los traumas de la misma forma, y agrega algo de pimienta a una relación que tiene todos los elementos para ser incómoda todo el tiempo, como debe ser. Lo otro que me parece muy rescatable de este primer número es la cantidad de acción que tiene, es algo que pretendo que tenga una serie relacionada con artes marciales. Si no puede cubrir, como mínimo, ese punto, entonces no sé qué carajos estoy leyendo…
Dicho esto, lo que podría ser el punto débil de este equipo es el mexicano Paco Medina. El problema pasa por habernos malacostumbrado a lo que nos dio Fran Galan en el volumen anterior de Iron Fist, que estaba fuera de escala. Acá tenemos rostros expresivos y momentos de alto impacto en las escenas de acción, pero me falta un poco más de claridad en la narrativa cuando la escena es un poco más tranquila. Le doy crédito parcial, igual, porque lo conozco de otros trabajos y sé que es un muy buen dibujante. Pero por el momento es la pata más floja de una miniserie que promete ser fundamental para comprender hacia dónde va el lado místico de la editorial y de paso reavivar la antorcha de los comics de artes marciales, que hace 50 años eran furor y hoy no tienen tanto protagonismo en el mainstream yanki.



