Hoy me voy a tomar el atrevimiento de hacer todo lo que está mal en periodismo: escribir bastante en primera persona, contar mi experiencia personal y varias cosas más que deberían quedar afuera de cualquier nota encarada con seriedad. Pero la realidad es que al ver delante mío varios años de mi vida embarcado en este proyecto, lo mínimo que puedo hacer es contar cómo y por qué llegue hasta acá y estoy tan contento de por fin sentarme a escribir esta mega-nota sobre los Teen Titans.
Todo empezó el día que descubrí que no estaba loco, porque al pasar por un kiosco que estaba en Santa Fe, casi llegando a Scalabrini Ortiz me encontré con un taco de Zinco, que en la tapa tenia a Terminator (me niego a decirle Deathstroke), destruyendo a tiros la portada con varios miembros del equipo dibujados. Más allá del espectacular dibujo de George Perez, me llamaron la atención dos cosas en esa portada: la primera, que muchos de esos personajes me resultaban familiares, ya que -fuera del obvio Robin- muchos de ellos habían formado parte tanto de las cartas como de los álbumes de figuritas de los Superamigos de Cromy. Ahí podía identificar a Cyborg, Raven, Starfire y Changeling (todos estos nombres deben pronunciarse como se escriben, para entender cómo sonaban en mi cabeza por esos años). Pero lo que más captó mi atención fue el título del comic en cuestión: “Nuevos Titanes”, y que estuvieran en esa misma portada Wonder Girl y Kid Flash, reforzaba la idea de que no me lo había imaginado. Durante varios años pensé que no existían y ahí estaban, saludándome desde esa portada, como para ratificar que no estaba loco.
Pero, ¿a qué viene todo esto? A que desde muy chico tuve recuerdos de ver a los Jóvenes Titanes en la televisión, en un dibujo animado, que durante años pensé que era parte de los Superamigos, pero hoy día ya sé que en realidad se trataba de un segmento dentro de la Superman/ Aquaman Hour of Adventure de Filmation. En aquella época, lejos de internet, y con solo el recuerdo de la mente de un niño, en algún punto cuando los conocía empezaba a pensar que lo había inventado. No recuerdo muy bien si acá pasaban la Superman/ Aquaman Hour de esa forma, o en formato de media hora. Pero seguro recuerdo tanto los cortos de Superman, como los de Superboy, los de Aquaman y el resto, que iban rotando. Y es en ese segmento rotativo donde hay tres episodios protagonizados por los Teen Titans. Esta serie es de 1967, o sea diez años anterior a mi nacimiento, por lo que supongo que acá en Argentina se dio (o por lo menos se repitió) a principios de los ´80 y por eso es que en mi mente tenía que ver con los Superfriends, que sí son originales de esa época y es muy probable que acá los pasaran al mismo tiempo que esto otro. La cosa es que nadie parecía recordar estos cortos que mi cabeza había fusionado con los de Superfriends, y parecía un loco que inventaba cosas.
Recuerdo patente la discusiones ciclópeas con mis compañeros de colegio, “Te digo que sí, es un grupo donde están Aqualad, Kid Flash, Wonder Girl y Speedy, que son los compañeros de los Superamigos.” Y nada, nadie se acordaba de ellos, y volver a ver la serie de Hanna-Barbera una y otra vez, no echaba luz en el asunto porque jamás aparecían. Realmente en algún punto, de verdad pensé que lo había imaginado, que había mezclado algunos conceptos que vi en el álbum de figuritas con ideas del dibujo animado y eso sumado a la volátil imaginación infantil, PUM!. Era todo un producto de mi imaginación. Pero ahí estaba esa revista en el kiosko, para darle credibilidad a lo que yo pensaba era un delirio, y por más que en el lomo tenía un número 7 y en la portada decía claramente que traía los números 31 al 35, superé mi toc de empezar las colecciones con la compra del número 1, y la compre sin dudarlo. Ahí empezó la magia.
No quiero adelantar mucho de los que pasa en estos números, porque cuando llegue con la nota los vamos a repasar con mayor detenimiento, pero digamos que es un momento en el que -si bien arrastra conceptos de antes- pasan muchas cosas muy interesantes, ya que estamos en la previa del Judas Contract. Los Ttans aceptan en el grupo a Terra y todos le revelan sus identidades para que ella se las vaya a contar a Slade, la mitad del crossover con los Outsiders (que justo los conocía por Perfil), Who is Donna Troy y el comienzo de un arco contra Brother Blood. Todo esto me voló la cabeza y me hizo fan incondicional.
Junté las monedas para comprar el siguiente taco y llevarme la desilusión más grande de mi vida, al ver que todo “El contrato de Judas” lo habían publicado antes, y de un número para el otro se salteaban algo que parecía importantísimo y medio que no se entendía un sorete lo que seguía. Pero no me importaba, ya había aprendido a bancarme tener las historias a medias e iba a ser imposible que no me comprara cualquier garompa que dijera Titanes en la portada por el resto de mis días.
Y ahora la acción se traslada a hace aproximadamente un año atrás, cuando –al ver que se me estaban acabando las obras de Byrne para reseñar- me puse a pensar con qué reemplazarlo. La primera idea que cruzó mi cabeza fue hacer una sección dedicada a Perez, pero era de nuevo embarcarme con un autor, y ya había ideas para darle lugar a otro en el sitio (no vamos a decir cuál es, para que tengan que esperar a que suceda) y además estaba llegando a su fin la mega-nota de Green Arrow. Y así, como quien no quiere la cosa, y teniendo en cuenta que en los más de 25 años que lleva la Comiqueando nunca se les dedicó una nota, los Titanes asomaron la cabeza sin tener que pensarlo mucho y acá estamos. Les prometo que el mes que viene empezamos el repaso cronológico y ordenado de todas sus aventuras, pero necesitaba tomarme esta primera entrega para contarles cómo llegue hasta acá, para que entiendan dónde nos estamos metiendo. Nos leemos la próxima.


