Dante Gebel alentó los rumores de su intención de jugar en la próxima elección presidencial con una foto. Con un armado todavía en construcción, el propio showman publicó el último sábado una imagen junto a su mesa chica política del espacio “Consolidación Argentina”. El encuentro fue en Madrid y funcionó como una señal inequívoca hacia adentro y hacia afuera de que el proyecto "Gebel 27" dejó de ser un murmullo para empezar a tomar forma.
En la imagen, Gebel aparece junto a Juan Pablo Brey, su consiglieri y principal operador del espacio. Hombre de máxima confianza del pastor, es quien empuja desde hace años la idea de una candidatura. A su alrededor se ordena un grupo que incluye a dirigentes sindicales, peronistas alejados del kirchnerismo y exintegrantes de La Libertad Avanza. En esa mesa también estaban el legislador porteño Eugenio Casielles y el secretario general de SETIA, José "Vasco" Minaberrigaray, además de Daniel Darling, pieza clave en su estructura en Estados Unidos ya que es CEO de River Church, una iglesia pentecostal ubicada en California liderada por Gebel. La postal, cuidadosamente elegida, condensó un mensaje que en su entorno sintetizan sin rodeos: “Basta de coquetear con la idea del candidato si no está el candidato”.
Como tarea a su equipo que viajó a España, Gebel pidió un diagnóstico de la Argentina, con foco en la microeconomía y el impacto de la crisis en sectores productivos, en especial la industria textil. “Se lo ve interesado en saber cómo está el mundo de las pymes y lo que pasa en la producción”, deslizaron desde su círculo más cercano. A partir de ese intercambio, bajó una línea clara de cara a su desembarco: evitar la mezcla entre su actividad solidaria y cualquier construcción política. “La idea es no mezclar lo solidario con lo político”, resumieron a El Destape desde la organización de esa agenda.
La agenda ya empezó a delinearse y se supo que Gebel viajará a la Argentina a fines de abril, donde permanecerá alrededor de cinco días. El cronograma incluirá reuniones con su equipo, encuentros con empresarios golpeados por la caída del consumo y una posible visita a una pyme. También se analiza na entrevista mediática en la que el principal candidato a entrevistarlo es Mario Pergolini. El vínculo entre ambos no es nuevo: Pergolini fue quien impulsó su perfil mediático en la Argentina y trabajó en su posicionamiento, incluso durante su paso por Vorterix.
En Casa Rosada lo observan
Mientras tanto, la figura de Gebel comienza a ser monitoreada por el sistema político. En Casa Rosada, su nombre ya no pasa desapercibido. “Linda fotito”, fue el mensaje que recibió uno de sus colaboradores de Gebel de parte de un funcionario con despacho en Balcarce 50, en alusión a la imagen difundida desde Madrid. En ese clima, distintas fuentes coinciden en que Casa de Gobierno abrió una carpeta con su nombre. “Hay un seguimiento como a todos”, buscaron relativizar desde el oficialismo, aunque en el entorno libertario reconocen que Javier Milei entiende el valor de los outsiders y no pierde de vista el fenómeno.
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El interés no es casual. En la mesa chica de Gebel manejan sondeos propios que le otorgan un nivel de conocimiento de alrededor del 9% y una imagen positiva cercana al 45%, incluso sin exposición mediática. En paralelo, una encuesta de Zubán Córdoba refleja un clima social propicio: más del 60% de los argentinos afirma querer un candidato nuevo, desvinculado de los partidos tradicionales. En ese contexto, el perfil híbrido que buscan construir como “influencer, coach emocional y pastor" apunta a correrse de etiquetas rígidas y captar ese electorado.
En ese universo, el respaldo simbólico también juega su papel. “Dante va a ser presidente porque así Dios lo quiere”, se escucha entre sus seguidores, un colectivo heterogéneo que incluye figuras como los Midachi (Miguel del Sel, "El Chino" Volpato y Dady Brieva), los futbolistas Sergio "Maravilla" Martínez y Walter Erviti; Moria Casán y Graciela Alfano, entre otros. “No podemos controlar que una Andrea Rincón diga ‘Gebel presidente 2027’”, admiten en el equipo del showman, en referencia al efecto amplificador de la farándula.
El proyecto de "Gebel 27" tiene un objetivo de alto impacto: volver a llenar el estadio de River. Gebel ya lo hizo en 2013, cuando reunió a cerca de 90.000 personas en el Mâs Monumental. Trece años después, planea repetir la hazaña, esta vez con un discurso más atravesado por lo político y en un contexto distinto. La apuesta es ambiciosa: convocar a un estadio que hoy puede albergar a poco más de 100.000 personas y transformarlo en una demostración de fuerza de quien, para los que tabican su perfil presidencial, consideran que puede ser “la pata social de una derecha peronista sin Perón”.
En ese marco, la foto de Madrid aparece como el primer movimiento visible de una estrategia más amplia. Un gesto que, lejos de ser casual, buscó instalar la idea de que el outsider ya no es solo una posibilidad lejana, sino un actor que empieza a organizarse.
