No, no voy a hablar de ningún personaje perdido en la mitología, tampoco del actor coprotagonista de El Señor de los Anillos y Piratas del Caribe. No, mi intención es hablar del Espectro, un editor y cómo la sensación de injusticia e impotencia termino por darnos el resurgimiento de uno de los personajes más poderosos del Universo DC.
Cuenta la leyenda que durante los años ´70 Joe Orlando, editor de DC Comics, sufrió un asalto. Lo cual devino en dos hechos curiosos: el primero la perdida de todo lo que llevaba en los bolsillos y segundo que llegase a la editorial con una idea fija: venganza. Pero, ¿cómo puede vengarse un editor? Sencillo: a través de uno de los personajes a su disposición. Fue así como Orlando enojado con el mundo que lo rodeaba y escarbando, cual rata, entre comics viejos, descubriría una de las antiguas creaciones de Jerry Siegel y Bernard Baily, así renació el Espectro.
También cuenta la leyenda que seria esta la razón por la cual Paul Levitz, ayudante de Orlando por esa época, haría hincapié en que el Espectro debiera enfrentarse a delincuentes comunes. En realidad Orlando diría que tan sólo le hacia falta un superhéroe para sumar a Adventure Comics, y le pareció una excelente oportunidad para recuperar el personaje. Pero las historietas no las hacen los editores.
¿Quiénes fueron entonces los autores? Comencemos por apartado artístico. El dibujante elegido fue nada más y nada menos que Jim Aparo, quien se convertiría en una leyenda dentro de las colecciones de Batman y pasaría la mayor parte de su carrera dibujando al murciélago. Lo cierto que en estas historias del Espectro, que tan sólo serían nueve, su estilo realista, ampliamente influenciado por Neal Adams le viene ideal para las historias propuestas por Michael Fleisher. Es aquí donde Jim Aparo hará gala de un exquisito uso de las sombras y caracterización de los personajes. Encontraremos una narrativa fluída, con un montaje final de la página donde nos permite ver cómo los villanos de las historias sufren sus flagelantes castigos y a la vez jugar con el misterio de cuál fue el final real de los delincuentes.
Por otro lado tenemos al guionista Michael Fleisher, el cual si bien apela a una fórmula repetida varias veces a lo largo de las historias, termina por mostrar conceptos realmente interesantes. Entre otros plots, teje una intriga amorosa para Jim Corrigan, lo cual le da un carácter más mundano y a la vez lo diferencia más del Espectro. Recordemos que hasta ese entonces, Jim Corrigan casi no se diferenciaba de su alter ego. Por otro lado, Jim retoma su papel de policía lo que le permite al personaje volverse tridimensional, no sólo actuar como envase del Espectro. Uno de los conceptos más jugados para la época fueron los individuos a los que caía la ira del Espectro: desde villanos realmente jodidos hasta el ratero más miserable de la ciudad, lo cual le daba realismo al entorno y mostraba las miserias de la ciudad. Por otro lado, el concepto que más complicaciones le trajo a esta serie de historias fue la violencia. A la hora de actuar, el Espectro no boga por mostrar a los delincuentes las consecuencias de sus actos, sino que los elimina por completo. Es así como si bien queda planteado que el villano en cuestión va a sufrir el castigo, no sabemos hasta qué punto va ha llegar tal castigo, pues estos iban desde ser convertido en vidrio, ser transformado en madera para luego ser pasado por sierras y terminar cortado en lonchas, o simplemente ser partido a la mitad por tijeras gigantes.
Si bien se generaron varios problemas por la violencia de las historias presentadas a lo largo de nueve números de Adventure Comics (desde el 431 al 440) no fue esta la causa de que no se continuara. Lo cierto es que las historias pasaron desapercibidas entre el público mayoritario, básicamente por haber sido presentadas en una colección antológica medio perdida, que dependía de lo que vendiesen los personajes que lo antecedieron. Es decir, si en esta colección nunca se publicó ningún tanque editorial (léase Superman, Batman, etc.), era muy difícil que un personaje casi olvidado y durante varios años maltratado pudiera generar ventas propias.
Otros de los problemas que se generó fue el desconcierto de la continuidad, pues años antes el Espectro había muerto y nunca se alcanza a explicar si este era el personaje que compartía aventuras con la JSA (para ese entonces muerto), o si era uno nuevo, perteneciente a Tierra-Uno. Para agregar mas confusión, en una de las historias se menciona la identidad secreta de Clark Kent, dejando constancia de que para los personajes principales Superman es un personaje de ficción, lo cual alejó la posibilidad de que cualquier otro superhéroe hiciese una aparición en estas historias. Esto que artísticamente podría ser beneficioso, terminaría por resultar perjudicial en lo que respecta a las ventas , ya que nunca contaría con el apoyo de otros personajes de mayor repercusión.
Con el tiempo -más específicamente en 1988- se decidiría recuperar estas historias, las cuales ya eran de culto entre muchos fans, en una miniserie de cuatro números llamada Wrath of the Spectre. Esta miniserie recopila los nueve números publicados entre 1974 y 1975, sumando tres nuevos capítulos que cuales habían sido escritos por Fleisher en los ´70, pero Aparo nunca alcanzó a dibujar hasta esta ocasión. En algunas entrevistas Fleisher diría haber escrito tan sólo dos historias, provocando cierto escepticismo acerca de la autoría del tercer capítulo extra, pero debemos considerar que los dos capítulos anteriores componen una única historia de continuará, por ende la cuenta queda en dos, lo cual invalida esta polémica. Gracias a la recuperación de estas historias, en los´90, y de la mano de John Ostrander y Tom Mandrake se le daría otra oportunidad al Espectro, que será la mejor etapa para el personaje.
Por otro lado una mención especial merece Russel Carley, quien en ediciones posteriores figuraría como el encargado del desarrollo artístico. En realidad Russel Carley ayudaría a Fleisher en la elaboración de los guiones, pues este recién comenzaba en el medio y no tenía idea alguna de cómo hacer un guión. Si bien no queda del todo claro cuál fue el aporte de Carley. Quizás haya hecho todos los guiones publicados en el ´75 y Fleisher tan sólo aportó los argumentos. Lo cierto es que el propio Fleisher diría años después que Russel Carley nunca había tenido el reconocimiento apropiado dentro de estas historias.


