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NOTAS

Marvel Super-Heroes: Contest of Champions

En 1982, Marvel entra al juego de las miniseries con una saga en la que aparecen decenas de personajes envueltos en una trama tan grandilocuente como olvidable.
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Viernes 03 de abril, 2026

Bienvenidos a la sección que se pasea por la prolífica y asombrosa década de los ‘80s para desempolvar las joyas de una inmensa corona o descubrir los bofes más recalcitrantes que se produjeron en el mercado de los superhéroes yankis. En estas expediciones cuasi-arqueológicas indagamos en revistas, libros o el formato que fuere, publicados entre Enero de 1980 y Diciembre de 1989, para ver quiénes brindaron su arte y cómo se desarrollaban las aventuras en ese período.

Pasemos directamente al objeto de análisis de esta entrega.

  • Título original: Marvel Super-Heroes Contest of Champions
  • Editorial: Marvel Comics
  • Formato: Miniserie de tres partes.
  • Período: Junio a Agosto de 1982
  • Autores: Mark Gruenwald, Bill Mantlo, Steven Grant, John Romita Jr. y Pablo Marcos.

Informe: Cuando Jim Shooter ve que a DC le va bien con sus primeras miniseries –y seguramente tras los primeros rumores de lo que iba a ser el festejo de los 50 años de la Distinguida Competencia-, el gigante de Pittsburgh ordena saquen a la brevedad la primera incursión de la editorial en el terreno de las series limitadas. Si yo te digo que van a aparecer TODOS los héroes de Marvel, vos pensarás que fue un mega-evento de -mínimo- 12 episodios con quichicientos crossovers, pero todavía no se sabía mucho de Crisis y nadie había intentado algo así.

Bill Mantlo será el encargado de escribir número a número la idea que pergeñaron entre los tres guionistas y un muy joven insulso e inexperto J.R.jr. deberá sacar con fritas apenas TRES episodios que suman poco más de 60 páginas. Supuestamente venían preparando esta historia desde 1979, como un especial que coincidiera con los Juegos Olímpicos de 1980, pero tras el boicot yanki a la sede en Moscú, la idea estuvo entre la reformulación y el limbo. Se sacan a los Juegos Olímpicos de encima, pero queda esa idea de competir, ganar y el concepto de personajes de todas las nacionalidades.

A Gathering of Heroes, el primer capítulo, arranca con la imagen de 40 cabecitas de personajes flotando entre dos entidades cósmicas que se desafían a un juego. Parece que uno entró con la función empezada, pero al toque pasamos a la Mansión de los Avengers donde de la nada, los héroes desaparecen (lo mismo que pasará años después en Secret Wars, solamente que esta vez, los villanos se quedan). Las páginas siguientes nos muestran cómo van desapareciendo héroes rusos, los Fantastic Four, Alpha Flight, los X-Men, Heroes for Hire, Spider-Man, y ya a un cuadrito por personaje, repite la misma fórmula para 30 héroes marvelitas y hay una página de ocho cuadros que muestra cómo desaparecen héroes de otras naciones: algunos que ya existían (como la israelí Sabra, Peregrin de Francia) y muchos nuevos como Talisman de Australia, Shamrock de Irlanda, Collective Man de China, Blitzkrieg de Alemania y… Defensor de Argentina. Bueno, no festejemos que cuando actúa en el segundo capítulo se presenta ante She-Hulk diciendo “Señorita, soy Gabriel Carlos Dantes Sepulveda de Brasil, a su servicio” y es una especie de Don Quijote patético. Bueno, la historia sigue con una escena muy parecida a lo que será el encuentro de todos los héroes de DC en el satélite del Monitor, y tras varias páginas de charla y presentación entre los personajes, aparecen estas dos entidades que se dan a conocer como el Grandmaster y el Desconocido, el más antiguo de los Elders. Aparentmente el Collector murió en la saga de Korvac y el Grandmaster es el hermano que quiere que los héroes lo representen para poder revivirlo, pero si pierde, debe entregar sus poderes.

El truco para convencerlos de pelear es que si no lo hacen, la Tierra permanecerá paralizada. Pero más allá de las docenas de héroes, estas dos entidades seleccionarán nada más que 12 cada uno, para, en equipos de a tres contra tres, competir en cuatro pruebas iguales: ganarles a los otros en obtener un pedazo de una pieza mística. Y como en un pan y queso místico, van eligiendo a sus campeones, uno cada uno. Los equipos finales- que te muestan en una viñeta página- son incomprensibles. Hay elecciones que no tienen lógica alguna y las peleas tampoco las van a tener, como un antecesor de DC vs. Marvel de los ‘90. Se divide el Globo de la Vida en cuatro partes (hacelo en cinco, campeón, así no puede haber empate, pero no…) y los elegidos desaparecen para iniciar los combates mientras docenas de personajes se quedan mirando como diciendo “¿Y para ésto me trajiste?”. Las páginas finales se complementan con un listado completo de todos los héroes de Marvel a lo largo de los tres números, que mencionan la identidad secreta, mínimamente la historia y primera aparición, como un abuelo del Official Handbook of the Marvel Universe o el Who’s Who de DC.

El nº 2 arranca con el enfrentamiento en el Polo Norte entre Daredevil, Darkstar y Talisman (el equipo del Grandmaster) contra Invisible Girl, Iron Fist y Sunfire (para el encapuchado misterioso). Tras peleas muy mal armadas, termina aferrándose al premio Daredevil: punto para el Antiguo. Pasamos al segundo enfrentamiento entre Iron Man, Sabra y el Arabian Knight (por el Unknown) contra She-Hulk, Captain Britain y el Defensor de dudosa nacionalidad para el Grandmaster (es decir que el británico y el argentino son compañeros en plena Guerra de Malvinas, lo que demuestra que Mantlo y sus secuaces no leían un diario). Nuevamente páginas de peleas absurdas hasta que el que encuentra la pieza mística es el Arabian Knight, lo que le da el primer punto al Desconocido.

Una tapa abominable de Ed Hannigan y Al Milgrom para este nº 3 ya nos adelanta algo que era medio obvio: el encapuchado misterioso es la Muerte. El tercer duelo es en China, en la ciudad de los guerreros de terracota, donde Wolverine, The Thing y Peregrin deben enfrentar a Black Panther, Angel y Vanguard. La pieza mística es inexplicablemente encontrada por Ben Grimm, lo que le da el punto al Grandmaster. En la selva amazónica se da el enfrentamiento entre el Capi América, Sasquatch y Blitzkrieg contra Shamrock, Collective Man y Storm (parece que la Muerte no es muy piola armando equipos). Lo más demencial e inexplicable es que quien agarra finalmente el objeto místico es Shamrock, pero le otorgan el punto al Grandmaster. Así, sin ninguna explicación, el equipo del Unknown triunfa pero nadie dice nada y dan por ganador 3 a 1 al Anciano timbero. Cuando el Unknown tiene que traer de la vida al Collector se descubre que es la Muerte y que la esfera mística no sirve sin un sacrificio. El Grandmaster entrega su vida a cambio de la de su hermano y los Avengers son automáticamente devueltos al momento donde habían desaparecido para un rápido FIN.

Bueno, raro, todo este apuro, ese cambio de equipos incomprensible, la coherencia con la continuidad debe estar medio traída de los pelos, nunca nadie recuerda este evento, el Grandmaster volverá años después como si nada, la mayoría de los héroes creados no volverá a aparecer, todo muy berreta, con olor a sacado con fritas. Pero seguro vendió bárbaro.