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NOTAS

Miniseries de The Crow

A mediados de los ´90, Kitchen Sink nos bombardeó con varias miniseries que retomaron y expandieron el concepto de la saga original creada por James O´Barr.
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Sabado 23 de mayo, 2026

La miniserie original de The Crow a cargo de James O’Barr fue publicada en 1989, y su éxito abrió las puertas para una adaptación cinematográfica, así como la realización de una película original “The Crow: City of Angels”, que posteriormente tuvo su propia adaptación al comic, escrita por John Wagner, dibujada por Dean Ormston, y con portadas de Tim Bradstreet. Esto apareció en 1996, el mismo año en que O’Barr regresa a su creación con una nueva miniserie, titulada “The Crow: Dead Time”.

“The Crow: Dead Time” marca el regreso de James O’Barr al título, pero solo en calidad de co-guionista y portadista. El guion queda en manos de John Wagner y de los dibujos interiores se encarga Alex Maleev, quien en la década siguiente alcanzaría la fama durante su paso por Daredevil junto a Brian Michael Bendis. La historia sigue a Joshua, un indio de la época de la guerra civil americana, quien es resucitado por el cuervo para desatar su venganza sobre las encarnaciones actuales de quienes lo mataron a él y su familia 100 años atrás. La historia es muy sencilla: básicamente cada miniserie de tres números de The Crow sigue la misma premisa y estructura, en la que alguien asesinado violentamente es reanimado (no revivido) por un cuervo (que juega un rol de mensajero entre los mundos de los vivos y los muertos) para cumplir una misión de venganza contra quienes cometieron una injusticia en contra suya y de su familia o pareja. En todas ellas siempre ocurre ese choque entre el misticismo que trae de nuevo a los muertos al mundo de los vivos, y la capacidad del resto de los personajes de aceptar y enfrentar la posibilidad de que ocurran cosas más allá de lo normalmente aceptado como natural.

Lo más destacable de la miniserie es sin dudas el arte de Alex Maleev, que se luce con un rango artístico amplísimo trabajado en blanco y negro, con unas atmósferas que intersectan lo místico y lo urbano, y una combinación sumamente efectiva de un montón de técnicas que van desde el lápiz, la tinta, la carbonilla, la aguada, y muchas más. Todo eso utilizado con mucho criterio y en los momentos donde causan mayor impacto visual. Es sabido que la miniserie original de The Crow fue realizada también completamente en blanco y negro, y estéticamente es como mejor funcionan las historias de este universo, por lo que la mayoría de las miniseries se publican así, aunque hay algunas que se han hecho a color, como la mencionada “City of Angels”, que adapta la película del mismo nombre.

Tras “Dead Time”, Maleev vuelve ese mismo año con una nueva miniserie, también de tres números, esta vez titulada “The Crow: Flesh and Blood”. Demás está aclarar lo increíble del dibujo. Es Maleev, punto. Todo lo dicho antes, aplica también acá. El arte de Maleev por sí solo, levanta mucho el nivel de lo que de otra manera, no son más que historias muy simples de venganza y violencia. “Flesh and Blood” tiene como protagonista a Iris Shaw, una agente federal que es asesinada durante una investigación, y que al ser reanimada por el cuervo, sale en busca de venganza contra sus asesinos. Pero con dibujos de Maleev, así que vale la pena. Aparte de eso, el comienzo del primer número me pareció narrativamente confuso, no tanto por culpa de Maleev en mi opinión, sino que creo que el guion que le tocó dibujar debió ser poco claro en lo descripto para las primeras páginas. De todos modos, a medida que la historia avanza, se entiende fácil. Como dije antes, son historias bastante simples. Lo mejor es siempre el dibujo. En la mini original de 1989, el trabajo gráfico de James O’Barr fue sin duda excelente. En “Dead Time”, y “Flesh and Blood” si había un artista que podía ponerse a la par del trabajo original, e incluso (en mi opinión) superarlo, era Alex Maleev. Como sea, ya lo elogié bastante.

La siguiente mini que vale la pena mencionar es “The Crow: Wild Justice” de 1998, escrita por Jerry Prosser y dibujada por Charlie Adlard. La historia de siempre… pareja de recién casados, asesinados por un par de delincuentes comunes. El hombre vuelve reanimado por el cuervo para buscar venganza. Pero acá se introduce un elemento diferente. Aparte de la constante tensión entre lo místico y lo urbano, y la presencia e intervención tanto de delincuentes y policías, en esta oportunidad uno de los dos delincuentes responsables de la muerte del protagonista y su esposa adquiere protagonismo al enfocarse buena parte de la historia en su intento de redención. La idea es mostrarnos que se encuentra genuinamente arrepentido de lo que hizo, y que aun habiendo cumplido su condena en prisión sigue avergonzado de sus propios actos, lo cual lo humaniza mucho. Así es como quien parece casi como el malo de la historia es el esposo reanimado,. Es un lindo giro, le da cierta variedad y un elemento de matices morales a la historia, que va más allá del blanco y negro del dibujo. Por otra parte, el trazo de Adlard es mucho más cercano y similar al estilo de O’Barr de lo que era el de Maleev. Si bien es fácil diferenciarlos, se notan ciertas similitudes.

Finalmente, quiero mencionar también la miniserie “The Crow: Waking Nightmares”, sobre otro policía asesinado durante una investigación. En esta oportunidad los malos son la Triada (básicamente, el crimen organizado de China) asentada en el Barrio Chino de New York, y toda una red de tráfico de personas. Acá no hay complejidad: los buenos son los buenos, y los malos son los malos, con los leves matices de que hay malos “más honorables” y “menos honorables”, pero eso es todo. Una facción dentro de los malos es responsable no solo de matar al protagonista y su esposa, sino también de haber secuestrado a sus hijas para ser vendidas a la mencionada red de trata, con lo que no solo hay sed de venganza, sino también de rescate. También en blanco y negro, el dibujo en esta oportunidad fue de Phil Hester, un dibujante que me gusta mucho en particular, pero que se aleja por completo de la estética habitualmente asociada con The Crow, con líneas angulosas y sombras muy cargadas, reminiscente de Mike Mignola y su trabajo en Hellboy.

Al día de hoy, no sé qué tan fáciles sean de conseguir los TPBs, pero la mayoría de esas miniseries fueron recopiladas. Al menos por los dibujos, todas valen la pena. Las historias son buenas, aunque simples, pero el arte las levanta mucho.