The Spectre es el alter ego místico y superpoderoso del detective Jim Corrigan, un hombre asesinado por una banda de gangsters, en cumplimiento de sus funciones como policía. La violencia con la que fue asesinado fue el detonante que motivó que desde el «mas allá» le dieran una segunda oportunidad para hacer justicia (o quizás más exactamente «cobrar venganza») en nombre de aquellos que habrían sufrido un destino injusto, y no podrían hacerlo por si mismos. Sería a partir de entonces un fantasma vengador que caminaría constantemente por la fina línea entre la justicia poética y la venganza más brutal.
The Spectre fue creado por el escritor Jerry Siegel (quien previamente creara a Doctor Occult y nada menos que al mayor ícono cultural moderno, Superman) y el dibujante Bernard Baily (quien también fuera creador de Hourman), y tuvo su primera aparición en More Fun Comics nº52, en Febrero de 1940. Fue uno de los primeros y más importantes exponentes de la tradición de vengadores de ultratumba que se suelen entremezclar entre los superhéroes, al estilo de personajes como Ghost Rider (Marvel) y otros similares.
Ya sea en las páginas de More Fun Comics durante la Golden Age, o posteriormente en Adventure Comics, o en su propio título (de los que tuvo uno breve a fines de los ´60 y otro a fines de los ´80), Spectre siempre se distinguió por ser un personaje con muy buenas historias, cuyo mismo orígen contenía elementos de pulp, novela negra y misticismo, que se prestaban para desarrollar a los personajes y su entorno, en un mundo donde los gangsters, los crímenes violentos, y la magia más oscura se combinaban con mucha naturalidad.
Todos esos elementos fueron muy bien aprovechados y utilizados por John Ostrander y Tom Mandrake, cuando lanzaron juntos un nuevo título del poderoso espíritu vengador, en 1992. Ostrander restableció a Spectre como un auténtico vengador sobrenatural, poderoso y violento, con una moral extrema y terminante y se valió del choque de personalidades entre el protagonista y su alter ego «humano» (Jim Corrigan, en realidad, un fantasma), para presentar historias llenas de dilemas morales y áreas grises de difícil solución, que buscaban provocar la reflexión tanto del lector, como del personaje principal.
Para esto, Ostrander decidió volver a retratar a Spectre en su forma más violenta, retomando las características y métodos asociados con versiones clásicas del personaje, que siempre se caracterizó por ir mucho más lejos en su sed de justicia de lo acostumbrado por otros héroes del Universo DC. Este enfoque lo alejaba sobre todo de la serie publicada a fines de los ´80 (escrita por Doug Moench), la cual habían presentado a un Spectre menos omnipotente y mas medido en sus métodos. Afortunadamente, la decisión de Ostrander de recuperar al Spectre de siempre, resultó muy acertada, ya que fue lo que permitió contrastar su moralidad extrema y de tintes bíblicos, frente a los matices complejos y grises de la moralidad moderna, lo que significó de alguna forma un viaje de aprendizaje en el que un ser tan omnipotente se vio enfrentado al hecho de que a pesar de ser eterno, inmortal, e invencible, todavía tenía cosas que entender y aprender.
Por supuesto, aunque el contenido filosófico de la serie realmente engancha mucho, no es todo lo que ofrece y sería un desperdicio que a un personaje tan rico como Spectre no le hicieran historias con acción, magia, violencia, y alguna que otra pelea con algún villano importante. Felizmente, también de todo eso tuvo mucho, y Ostrander aprovechó todas las posibilidades que le ofrecía Spectre tanto para lucirse impartiendo su justicia divina entre los mortales de las formas más imaginativas, como también para que tuviera varios encontronazos con sereis mitológicos, y míticos del universo DC, como Eclipso, Etrigan (en su época de Rey del Infierno), y varios otros.
Todo eso, fue dibujando en su mayoría por el genial Tom Mandrake, el principal responsable del increíble aspecto visual de la mayor parte de la serie. Aunque tuvo varios artistas fill-in de a momentos, la mayoría de los números estuvieron a cargo suyo, y siempre logró brillar, tanto en los momentos terrenales como en las debacles mitológicas, transmitiendo una energía desbordante en cada página. Es un placer explorar las páginas de Mandrake, que sin dudas disfrutaba mucho dibujando y diseñando cada momento imaginado por él y Ostrander, con quien ya había colaborado en Firestorm, y habían logrado tener una de las mejores y más fructíferas colaboraciones entre escritor y artista de la época.
Lo que logran Ostrander y Mandrake en esta serie, es mucho más meritorio de lo que la gente podría creer, aún tratándose de un personaje con tanta historia, ya que la percepción que había sobre él en DC, era que Spectre al ser tan poderoso era muy difícil de escribir, y por otra parte, su diseño es uno de los más simples en el género de superhéroes; aún así, y contra todos los pronósticos, Ostrander logró crear historias atrapantes a lo largo de más de 60 números, maravillosamente dibujados, en los que Mandrake conjuró a un Spectre que es a la vez majestuoso, misterioso, imponente y tenebroso.
Lamentablemente, esta serie sigue siendo una de las grandes deudas que DC mantiene con los fans que desean tener una versión recopilada de la misma en sus bibliotecas. Hasta donde supe, salieron tres volúmenes recopilatorios: uno que recopilaba los primeros números, y posteriormente, dos nuevos publicados en 2014, que llegaron a recopilar hasta el nº22, quedando inéditos los cuarenta restantes. Es una pena, porque considero que es una serie de una calidad enorme, que pasó por debajo del radar en su momento, y que vale la pena conocer y apreciar.


