Con los casos de hantavirus creciendo, la alarma de pandemia se encendió en muchos, sobre todo por la reciente experiencia del coronavirus. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una epidemia no es lo mismo que una pandemia. A continuación explicamos qué implica cada una y damos ejemplos de los casos en cuestión.
Qué es una pandemia y cuál es la diferencia con una epidemia
Una pandemia es una enfermedad infecciosa que se expande de manera simultánea en varios países o continentes y afecta a una gran cantidad de personas. Este tipo de brotes se caracterizan por su alcance global y por la rápida propagación del virus, bacteria u otro agente patógeno entre distintas poblaciones. Un ejemplo reciente fue la pandemia de COVID-19, declarada por la Organización Mundial de la Salud en 2020.
La diferencia con una epidemia está en la magnitud y el alcance geográfico. Una epidemia ocurre cuando una enfermedad registra un aumento inusual de casos dentro de una región, provincia o país determinado, pero sin llegar a extenderse a nivel mundial. En cambio, cuando ese brote supera fronteras y se propaga de forma sostenida en distintos continentes, pasa a considerarse una pandemia. En el caso del hantavirus, los brotes suelen catalogarse como epidemias localizadas, ya que aparecen en zonas específicas y no presentan una circulación global sostenida.
Qué se hace frente a una pandemia y en el caso de una epidemia
Frente a una pandemia, las medidas sanitarias suelen ser más amplias y coordinadas a nivel internacional debido a la velocidad y alcance de la propagación. Los gobiernos y organismos de salud implementan estrategias para reducir los contagios, como campañas masivas de vacunación, controles sanitarios, aislamiento de casos positivos, uso de barbijos en situaciones de riesgo y restricciones de circulación en los momentos más críticos.
En el caso de una epidemia, las acciones suelen concentrarse en la región afectada para evitar que el brote se expanda. Las autoridades sanitarias realizan controles epidemiológicos, rastreo de contactos y campañas de prevención focalizadas según la enfermedad. También pueden recomendar medidas específicas vinculadas al origen del contagio.
Por ejemplo, ante brotes de hantavirus, se insiste en la ventilación de espacios cerrados, la limpieza húmeda para evitar levantar partículas contaminadas y la reducción del contacto con roedores silvestres, principales transmisores del virus.
