Cuáles son los efectos del propofol y el fentanilo, las drogas utilizadas en las "fiestas controladas" de los anestesistas del Hospital Italiano

La muerte de un anestesista, drogas robadas y fiestas con “viajes controlados” pusieron en foco al propofol y al fentanilo. Qué efectos generan, por qué son peligrosos fuera del ámbito médico y cómo se convirtieron en el centro de una investigación que sacude al sistema de salud.

01 de abril, 2026 | 16.12

La muerte de Alejandro Sálazar -hallado sin vida en su departamento, con una vía en el pie y varias sustancias a su alrededor- encendió una investigación que crece en complejidad y gravedad. Los primeros resultados forenses indicaron congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico. Si bien la hipótesis principal es que sufrió una sobredosis, aún se esperan los análisis toxicológicos que determinen con precisión qué sustancias consumió.

En paralelo, fuentes de la causa aseguran que el líquido que se estaba administrando era transparente, lo que abrió dudas: el propofol, una de las drogas sospechadas en medio del escándalo entre anestesistas y médicos, es de color blanco. Sin embargo, sí se comprobó que la medicación provenía del Hospital Italiano. Ese dato fue clave para destapar una trama que incluye robo de anestésicos, grupos clandestinos y encuentros conocidos como “viajes controlados”, donde se suministraban propofol y fentanilo fuera de cualquier marco legal.

Propofol: sedación profunda y riesgo vital fuera del quirófano

El propofol es un anestésico de uso hospitalario estricto. De acuerdo a sitios especializados como MedlinePlus, se utiliza para inducir y mantener la anestesia general en cirugías, o para sedar pacientes en procedimientos y en terapia intensiva con asistencia respiratoria.

Su administración es exclusivamente intravenosa y debe ser realizada por profesionales capacitados, con monitoreo constante. No es casual: el propofol actúa directamente sobre el sistema nervioso central y modifica la actividad cerebral para inducir un estado de inconsciencia o sedación profunda.

Alejandro Zalazar, el residente fallecido.

Entre sus efectos más frecuentes se encuentran somnolencia extrema, disminución del estado de alerta y dolor en el sitio de aplicación. Pero el riesgo real aparece cuando se utiliza sin control: puede provocar dificultad respiratoria, alteraciones cardíacas e incluso paro, transformándose en un arma letal.

En el contexto de las “propofest”, el uso de este fármaco para inducir estados cercanos a la apnea -según surge de la investigación- implica un peligro extremo. Sin equipamiento adecuado ni supervisión médica formal, el margen entre “sedación” y muerte pasa a ser mínimo.

Fentanilo, un acompañante potente y letal

El otro protagonista del escándalo es el fentanilo, un opioide sintético que, de acuerdo con información de KidsHealth, es hasta 50 veces más potente que la heroína. En medicina se utiliza para tratar dolores intensos, especialmente en cirugías o enfermedades graves como el cáncer.

Su mecanismo tiene un objetivo claro: bloquear las señales de dolor que llegan al cerebro. Pero ese mismo efecto puede derivar en consecuencias devastadoras cuando se usa de forma indebida.

El fentanilo puede generar euforia, somnolencia, náuseas y sobre todo, depresión respiratoria. Incluso en dosis mínimas —del tamaño de unos granos de sal— puede ser mortal. Uno de los mayores riesgos es que muchas personas no saben que lo están consumiendo, ya que suele mezclarse con otras sustancias.

Además, es altamente adictivo. El cuerpo desarrolla tolerancia con rapidez, lo que empuja a aumentar las dosis y eleva el riesgo de sobredosis. Entre los signos de intoxicación se destacan respiración lenta o inexistente, pérdida de conciencia y coloración azulada en labios o uñas.

Qué son los “Viajes controlados”, presuntas fiestas por las que son investigados anestesistas

La investigación judicial reveló la existencia de grupos de WhatsApp y Telegram donde anestesistas de diversos establecimientos ofrecían encuentros exclusivos. Bajo la promesa de “viajes controlados”, administraban propofol y fentanilo mediante bombas de infusión mientras un “controlador” los asistía con un respirador manual tipo Ambú.

El objetivo era que el encargado de ambucearlos evite el estado de apnea que genera el propofol para que no se generen inconvenientes o -tal como ocurrió con Zalazar-, una muerte evitable. El término apnea se refiere a la suspensión temporal de la respiración, una de las complicaciones más graves del uso indebido del anestésico. 

El hallazgo de que las drogas provenían del Hospital Italiano, sin denuncias previas de faltantes, abrió otra línea: el posible robo sistemático de medicación y la eventual falsificación de documentación para retirarla sin ser detectados. En las últimas horas, desde la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires aseguran que ellos sí habían iniciado averiguaciones debido a las "sustracciones ilegales" y estaban llevando a cabo, junto al Hospital Italiano, una investigación interna por problemas de consumo.

El expediente también sumó denuncias de abuso sexual en estos encuentros y derivó en la citación e imputación de los profesionales Hernán Boveri y Delfina Lanusse, quienes negaron su participación en dichas "fiestas". Mientras tanto, la causa avanza sobre un posible circuito clandestino de anestésicos, con ramificaciones en distintos centros de salud como el Hospital Rivadavia.