Historieta a Martillazos

Esta novela gráfica sería el hijo perfecto entre el mejor policial de Ed Brubaker + Sean Phillips y la historia más metacomiquera de Grant Morrison.

“¿Quién mató a Rexton?” + La Realidad

18/06/2024

| Por Pablo Jiménez

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Invitados: Diego Agrimbau + “Los Argentina DrawTrotters”(?), Protágoras, Immanuel Kant, Gianni Vattimo y otros amigos.

¿Qué es lo real?
Según la opinología de Twitter: Lo obvio, lo que se condice con la realidad…
(una respuesta de mierda sinceramente). Okey, cambiemos la pregunta: ¿Cómo me relaciono con la realidad? Si es por medio de los sentidos, ¿cuál de ellos es el que más me acerca a la realidad?
Si mis sentidos son alterados por una fiebre muy alta o por un tropiezo con LSD, ¿Cambia la realidad? ¿Puedo confiar en mis sentidos?

Agrimbau y su Grand Band presentan: “Cacheteando a la realidad con metahistorieta”
Una reflexión para grandes y chi…” (¡Ey! Corrijan el cartel muchachos, la frase correcta es “para grandes cuestionadores”)

Generalmente son las cosas que damos por sentadas, por obvias o por incuestionables, las que tienen los huecos de sentido más grandes. Sin embargo no los notamos porque pareciera que alguien hubiera utilizado la estrategia de esconder las preguntas más incómodas a la vista de todos, quizás para que ciertos elementos queden inmutables, incuestionables, para que veamos sin observar o para que vivamos sin preguntar (cualquier semejanza con la realidad social argentina y latinoamericana, no es casualidad, no importa cuándo leas esto).

Estoy seguro que la próxima vez que vayas a una cumpleaños o casamiento y hagas callar a todos para preguntarles por lo real, te vas a convertir en el alma de la fiesta y vas a salir de ahí con muchos nuevos amigos/as, mucho sexo y rock & roll en tu vida… Pero en el fondo ¿Qué es lo incómodo de cuestionar lo incuestionable?
Más allá del esnobismo gratuito de pensar “a la gente no le gusta reflexionar”, creo que la cuestión de fondo puede tener más que ver con el golpe al ego que representa la conciencia de que puede no haber algo real en sí mismo, de la idea de que la realidad es una construcción de subjetividades entrelazadas, de miradas distintas, compartidas y unificadas, sin un dueño absoluto (algún personaje terciario de Watchmen diría “¿compartido y sin dueño? Eso me suena a comunista”) y por lo tanto, alterable. El terror del Status Quo.

-..hacen sus propios guiones, y a falta de imaginación, recurren a lo real. Mis consejo es que dejen las historias a los que saben…
– Esa fue la primera vez que le deseé la muerte a Víctor Rexton

Fragmento de “¿Quién mató a Rexton?”

Diego Agrimbau, ¿Genio loco o filósofo por accidente? Digámoslo así: Si las historietas pudieran coger entre sí y tener hijos, la novela gráfica que hoy nos toca sería el hijo perfecto entre el mejor policial de Ed Brubaker + Sean Phillips y la historia más metacomiquera de Grant Morrison (ojo, del Morrison al que se le entiende todo).
La premisa es una excusa, un cliché de la novela negra detectivesca donde hay que descubrir al verdadero asesino (si lo hay) detrás de la muerte dudosa de un tipo que, según el protagonista, es un ser despreciable. Debe haber 25 libros iguales de Agatha Christie como este, pero la muñeca del historietista argentino se caga de risa del recurso, y con la colaboración de un equipo de dibujantes que son uno mejor que el otro (Patricio Delpeche, Gabriel Ippóliti, Fernando Baldó, Dante Ginevra, Pietro y Gato Fernández) realizan una tarea brutal, de segmentar la historia en capítulos de historieta, donde lo que estás leyendo es la historieta (dentro de la historieta) contada y dibujada por cada sospechoso, quienes en realidad coinciden con una asignación perfecta de los/la dibujantes mencionados, según su estilo y el tono del capítulo que estés recorriendo. Sí no se entendió un carajo, no te preocupes, es tu salud mental diciéndote que vas por buen camino.

Una historia, muchas versiones, muchas visiones, muchas historias… ¿Una historia? Si algo nos deja claro este comic es que accedemos a lo real de una forma parcializada ya sea por nuestro sentir, por nuestra ideología o por el desarrollo de nuestras habilidades psicofísicas.
En castellano: la realidad deja de <<ser única para todos>>, para entonces convertirse en interpretaciones que cada uno hace de la misma.

Y si hay más de una forma de interpretar la realidad ¿Porque algunas logran (o deben) imponerse por encima de otras?

“Aún no tienes idea a todo lo que renunciaste. Este maldito arte va a exigir que ofrendes todo tu ser, primero tu inocencia, luego tu pasión y después tu mente. Vas a morir ahogado en tus propias tintas.”
Fragmento de “¿Quién mató a Rexton?”

El por qué esta historieta no está gastando las fotocopiadoras de la Facultad de Filosofía y Letras (Puán, para los amigos) solo se explica porque existe alguna clase de ninguneo a nuestro medio narrativo favorito, o por un desconocimiento total de lo que es posible con guionistas y dibujantes prendidos fuego.
Algún objetivista como Aristóteles se pondría como loco, y diría que el sentido o la esencia de las cosas, está en ellas mismas, sin necesidad de ningún tipo de intervencionismo del ser humano, inalterables. Por otro lado, Immanuel Kant, hincha fanático del Universalismo, jugaría con la relación entre sujeto y objeto, cómo se alteran mutuamente a medida que se relacionan, pero no desde el sujeto individual, sino entendiendo a la Humanidad entera como un todo completo.

Por suerte nuestro ídolo Agrimbau no está solo en esta patriada, y mientras seguro se abraza a Protágoras y se toman un vino, proponen que son el hombre + la mujer (y su contexto) quien dota de sentido a las cosas, la verdadera medida de lo real (seguramente haya sido Protágoras quien lo dijo y no Agrimbau, pero como no sé del tema, no opino).

Es este punto donde nuestro libro tiene más jugo para exprimir. Rexton es amado y odiado, por muchos y por sí mismo, algo que comparte con el propio Katmus (el ¿protagonista?), y esto se refleja en las múltiples formas de ver (y sobre todo de relatar) un hecho, una persona, un personaje, una vivencia o una frustración con la que el equipo a cargo del dibujo se hace una fiesta dando cada versión de personajes/historietistas de forma única y personal.
En un partido de fútbol, la bronca y la tristeza de uno es la alegría y el festejo de otro. ¿Ocurre lo mismo en el amor, el sexo, la política, el trabajo o por qué no, con nuestra propia memoria?

-Todavía sigo buscando alguna prueba de que mi versión de los hechos es real, completamente real. Pero tengo miedo de despertar un día y darme cuenta de que nada de todo esto existe en realidad…
Fragmento de “¿Quién mató a Rexton?”

Estoy seguro de que en cualquier chocolate “Dos Corazones” que hayas regalado a alguien te debe haber tocado una de las frases más conocidas de Friedrich Nietzsche: “No hay hechos, sólo interpretaciones”. Y es justamente lo más interesante de todo este conjunto de palabras, el lograr que te sientas con ganas de romper todo por la sarta de boludeces que escribí arriba, porque no hay una única forma de entender la historia que hoy nos ocupa, ni de leer un texto, ni de interpretar la realidad.

Lo que nos hace caer en un acto de injusticia enorme, porque la novela gráfica logra de forma descomunal hablar de muchísimos temas en simultáneo en lo filosófico, en la crítica al medio, en la crítica a la historia de la historieta argentina y con varias pasadas de factura que a más de uno se nos van a escapar en la lectura.

Si las cosas no son lo que son, sino lo que nosotros somos con ellas, nunca olvides que la forma en que una persona se refiere a las cosas, a la realidad, a una forma única de entender lo que nos rodea, es solo la forma en que esa persona se relaciona con las cosas.
Por lo tanto, tomemos el consejo para giles que nos ha dejado Gianni Vattimo, cuando explicitó que los medios masivos de comunicación son los grandes constructores de la realidad, y que con esa voz única, solo buscan imponer su visión (su propio interés) como la única aceptable, y anular la pluralidad de voces y de perspectivas.

Que no te coman la voz.

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