En el marco de la desregulación por parte del Gobierno nacional, el subsecretario de Defensa al Consumidor y Usuario, Edgar Pérez, se refirió a la situación de crisis que atraviesa el combustible y confrontó con la decisión del Gobierno de Javier Milei de retirar al Estado en el control. En este mismo sentido, destacó las políticas del gobernador Gildo Insfrán por la planta para del fraccionamiento del gas envasado de REFSA.
"La participación de REFSA Gas es sumamente importante, por supuesto que no cubre el 100% del mercado pero si fija valores de referencia, garantiza el abastecimiento y, ante esta escalada de precios, sostiene los valores más razonables posibles que podemos tener en la provincia”, exclamó a Agenfor, Edgar Pérez.
“Al no haber precios de referencia fijados por la Secretaría de Energía de la Nación, es importante la presencia de una empresa como REFSA Gas que fija precios y se convierten en valores de referencia que ordenan el mercado”, resaltó respecto a la empresa pública creada en el 2016. “Todos los meses va y busca el gas envasado en boca de pozo, lo trae, fracciona, llena las garrafas y distribuye en todas las localidades de la provincia”, detalló respecto a la empresa pública.
Milei no garantiza el acceso
"El Estado se retiró, la Secretaría de Energía que intervenía, regulaba, fijaba precios de referencias, hoy ya no existe”, lamentó el funcionario mientras apuntó contra la “absoluta mentira” del libre mercado.
En este mismo sentido, destacó la desigualdad entre las provincias lo que obliga a muchos distritos a tener mayor dependencia del acceso al gas envasado. “Ya se habla que el mes de abril, y de acá en más todos los meses subsiguientes, habrá incrementos de este combustible que ha llevado sin duda a valores que no tiene un precio de referencia en el mercado. Eso es complejo porque deja en mano de las empresas más grandes, como siempre, el manejo del mercado de comercialización, en este caso del GLP, el gas envasado en garrafas”, sostuvo.
Pérez recordó que desde La Libertad Avanza abrazan la idea de libre mercado y de la autoregulación "y que esto iba a hacer que aumente la competencia y los precios bajen”.
Pero la realidad fue otra: en cuestión de semanas, el valor del cilindro fue escalando de 16.000 a 19.000 pesos, luego a 23.000 y finalmente alcanzó el precio actual. Este ritmo de aumentos redujo considerablemente la capacidad de adaptación de las familias frente a un insumo esencial.
En etapas anteriores, existían controles que buscaban mantener valores de referencia en los comercios. Con el esquema vigente, los vendedores tienen mayor libertad para definir los costos, lo que derivó en una marcada dispersión.
