La batalla de los ombligos
Incluso tras haber sido reconocido por el King Features Syndicate como creador y dueño de la tira Beetle Bailey, hasta el último día de su vida Mort Walker se encontró con que algunas de las tiras que mandaba al syndicate rebotaban en el escritorio de alguien que decía "esto no va". En general, eran objeciones que tenían que ver con la figura femenina, y en un punto le dijeron claramente a Walker "no queremos que muestres más ombligos". Durante muchos años, cada vez que Walker mandaba una tira en la que se veía un ombligo, alguien en KFS (generalmente Bill Yates, encargado de supervisar lo que mandaba Walker) lo recortaba, y los personajes aparecían sin ombligos. Hasta que en un momento se cansaron y le dijeron "bueno, ya fue, ganaste la batalla de los ombligos".

Desembarco en Escandinavia
En Dinamarca a Beetle Bailey se lo conoce como "Basserne", mientras que en Noruega le dicen "Billy". El personaje aparece en revistas quincenales, que incluyen las tiras diarias y las planchas dominicales que distribuye el KFS, más algunas historietas realizadas especialmente por la factoría que hoy encabezan los hijos de Mort Walker para Egmont, el gran coloso editorial escandinavo. También se editan álbumes especiales con más páginas y portadas de cartulina.

Pero lo más importante es que en estos mercados los editores no tienen problema en ofrecerle a los lectores de Beetle Bailey chistes bastante más zarpados de los que se pueden publicar en Estados Unidos. Entonces, además de estas historietas especialmente pensadas para Escandinavia (muchas de ellas realizadas por Bob Gustavson) los hijos de Mort les empezaron a mandar tiras que no pasaban de la etapa del boceto por su contenidos más grosero, o más jugado en materia sexual. En las reuniones creativas que se realizan en el estudio de los Walker, entre tres o cuatro varones, siempre aparecen chistes donde alguno se va un poquito al carajo para el lado de las erecciones, las pajas o las fellatios, y en vez de descartarse, esas tiras se bocetan y se guardan para las revistas escandinavas. Al principio, los editores las publicaban por fuera de las revistas regulares, con la leyenda "CENSUR" en las portadas (para aclarar que se trataba del material que la censura yanki no dejaba publicar en el país de origen de la tira). Incluso a mediados de los ´90, en Noruega se publicaron distorsionadas, y se vendían con un visor especial que permitía verlas sin distorsión. Después la cosa se fue relajando y hoy los chistes más picantes aparecen en las mismas publicaciones que los aptos para todo público.

De la tira al álbum
A principios de los ´80, el prolífico Mort Walker descubrió el formato de los álbumes europeos, con historietas autoconclusivas de 45 páginas que se pueden leer en cualquier orden, y dijo "me gusta, vamos a hacer unos álbumes de Beetle Bailey en este formato", por supuesto con el dato de que la tira que realizaba desde 1950 para los diarios yankis gozaba de una enorme popularidad en el Viejo Continente. Walker llegó a realizar tres álbumes ("The System", "Too Many Sergeants" y "Friends"), que nunca se publicaron en EEUU. En Francia (donde, para mi sorpresa, no se traduce el nombre del protagonista) solo salieron dos, en 1984, editados por Dargaud, que también imprimió una tirada en inglés para distribuir en el Reino Unido, donde salieron los tres (unos pocos ejemplares de estas ediciones anglófonas circularon de manera muy limitada en EEUU).

En los ábumes, el autor se anima a romper bastante el molde de los chistes que producía junto a su equipo para los diarios estadounidenses. Primero, todo es a color, no hay que esperar a los domingos para que aparezcan los colores. Después, Walker no se ve obligado a respetar el formato de tira, y piensa la página con otra libertad y con otro dinamismo. También se anima a contar historias más extensas, que hasta tienen subplots. Y por si esto fuera poco, se juega con escenas de un voltaje erótico (obviamente protagonizadas por la polémica Ms. Buxley) que jamás pasarían la censura que el King Features Syndicate le imponía al material que distribuía para los diarios. El resultado es un Mort Walker mucho más libre, que la pasa bomba y desarrolla historias muy fieles a los típicos tropos de la tira, y con momentos muy cómicos, varios de los cuales nunca se podrían hacer en el soporte habitual.
A toda máquina
El mito dice que Walker (que dibujaba a velocidades supersónicas) se iba cada tanto a una cabaña a la orilla de un lago junto con su mejor amigo, el legendario Curt Swan (otra máquina de dibujar historietas),y se quedaban ahí una semana, sin teléfono, sin esposas, sin asistentes y sin mascotas. Swan se mandaba unas 50 páginas para Superman, o alguna otra publicación de DC, y Walker se volvía con unas cuantas tiras, pilas de portadas para los comic books, y un álbum "europeo" de Beetle Bailey. Estos son realmente muy buenos, y están dibujados a un gran nivel. Walker, maestro de la síntesis y la expresividad, le saca un jugo espectacular a la posibilidad de que un dibujo ocupe un cuarto de página, media página, una página entera... De pronto se le abren muchas opciones para brindarnos una narración gráfica más compleja que la de la tira de tres o cuatro viñetas, y el maestro no las desperdicia para nada. Los chistes son impredecibles, muy zarpados en materia de desnudos e insinuaciones de índole sexual y sobre todo, muy graciosos.

Mencioné muy al pasar a Ms. Buxley, pero es precisamente ella la que puso más de una vez a Beetle Bailey y su creador en el ojo de la tormenta. El lunes, exploramos ese tema en la segunda parte de este informe.


