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NOTAS

DCHechos (parte 9)

Anteúltima entrega de esta serie de notas en las que -por alguna maldición indescifrable- suelen desaparecer las primeras letras de cada renglón.
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Miércoles 18 de febrero, 2026

   A 90 años de su creación, DC Comics ha pasado por muchas cosas y se ha enfrentado a muchas tomas de decisiones. Si bien por haber subsistido hasta hoy, uno podría pensar que la mayoría de sus disyuntivas fueron resueltas correctamente, es claro que cuando metieron la pata lo hicieron con todo. En esta serie de notas encumbramos en un podio a las que entendemos son las diez peores cagadas que se mandaron, las diez veces que sus decisiones resultaron una poronga. Algunas les parecerán menores, otras son terribles; algunas apenas trascendentes para un guion, otras hubiesen cambiado el curso de la Historia. Las cagadas aquí postuladas no están ordenadas por su magnitud, sino por la fecha en que fueron mandadas. Hoy pondremos en evidencia la estupidez editorial al repasar: cuando DC cambió innovación por necrofilia con la vuelta de Ollie, Hal y Barry.

Para relanzar el Universo DC con todo en el festejo de su quincuagésimo aniversario, una movida muy interesante fue la de sacarse de encima personajes que no tenían cabida en un universo ‘más maduro’, como por ejemplo, un Barry Allen cuyo título estaba clausurado y su vida útil como protagonista ya estaba acabada. Lo mejor que se podía hacer con este velocista de la Silver Age era sacrificarlo en aras de una buena historia y que pasara a la nueva continuidad como un mártir, un prócer casi, por lo que Flash/ Barry Allen muere acertadamente en Crisis on Infinite Earths nº 8 (Noviembre de 1985, por Wolfman y Pérez). Por supuesto el nombre, el traje, la imagen se reformula con Wally West y sigue existiendo el producto para merchandising. Una muy buena jugada de DC: Flash está muerto, larga vida al nuevo Flash. Todo parecía indicar que Barry serviría más como fiambre inspirador que como personaje ‘repetido’ en esta nueva continuidad post-Crisis. Ojalá hubiese sido así. Ya volvemos sobre esto.

Hal Jordan, EL Green Lantern desde el inicio de la Silver Age (Showcase nº 22, Octubre de 1959) iba a sufrir un volantazo inesperado pero tal vez necesario. De la noche a la mañana, a Ron Marz le piden (porque no creo que se le haya ocurrido a él) que renueve al personaje, que actualice la mitología del guerrero esmeralda y en la saga que se conoció como Emerald Twilight (a partir del nº48 de Green Lantern de Enero del ’94 hasta el ‘festejo’ del 50) Hal Jordan sufre por la destrucción de su ciudad a manos del Supeman Cyborg y se lanza como un demente contra Oa, para destruir la Batería Central de Poder de los Green Lantern Corps, asesina a otros miembros de los GLC y a todos los Guardianes menos a Ganthet (y de paso, a Sinestro, que andaba por ahí- como para que lo puteen bien a Marz). Pero el Guardián crea el último anillo y se lo llega a entregar a un joven Kyle Rayner que se convierte en el nuevo Linterna Verde, mientras que Jordan pasa a ser el villano Parallax, que en Zero Hour tratará de destruir toda la existencia para recrearla a su gusto. Muy buen villano intergaláctico podría haber sido, pero a los fans no les cabía ni medio Kyle y clamaban por el regreso de Hal. El primer intento de DC para redimir al personaje fue en la saga de 1996 Final Night, en la que Jordan se sacrifica y muere heroicamente al dar su vida para vencer al Sun Eater y reencender al Sol. Gran final para el viejo Green Lantern. Pero no, siguen las quejas, entonces DC prueba en Day of Judgment (1999) meter el alma de Jordan como la nueva encarnación del Spectre. Por supuesto, a ‘las viudas’ no les gustó una mierda. Hal Jordan seguía muerto y aunque Kyle era la renovación, para ellos no era el Green Lantern que amaban. Sobre esto también volveremos en un par de párrafos, aguántenme.

Green Arrow fue creado por Mort Weisinger y George Papp, como una mezcla de Robin Hood y Batman que apareció por primera vez en el nº73 de la revista More Fun Comics (Noviembre 1941) bajo un guion de Gardner Fox y lápices de Howard Sherman. Durante décadas DC lo trató de convertir en un personaje interesante y por pocos momentos lo logró. Post-Crisis, DC aceptó –a partir de la serie ‘adulta’ The Longbow Hunters (Mike Grell, entre agosto y octubre de 1987)-, que Green Arrow envejeciera en tiempo real y claro, si para Oliver Queen pasaban los años, lo mismo debería suceder para sus ex compañeros de la Liga de la Justicia, o por lo menos para los pocos miembros 100% humanos (Green Lantern, Atom y Batman). Esto generó un problema en DC, por lo que en cuanto se avivaron, empezaron a planear cómo sacarse de encima al veterano esmeralda y el festejo de un número importante de su serie regular (que vendía menos que regular) les vino como anillo al dedo: en Green Arrow nº100 y 101 (Septiembre de 1995, a cargo de Chuck Dixon, Jim Aparo y Rodolfo Damaggio) Oliver Queen se involucra con unos terroristas y termina con el brazo metido dentro de una bomba. Aparece Superman y le ofrece cortarle el brazo para que no explote la bomba. No acepta y la bomba estalla. Chau Green Arrow. ¿Les suena la escena? ¿Ollie reclamándole a Superman que le cortó el brazo? Y sí, está ‘tomado’ del Dark Knight Returns, por lo que “la muerte” del arquero podía adivinarse trucha. Si en el DKR Miller nos lo mostró vivo, viejo y con un brazo, bien podía haber sobrevivido manco.

Pero no. Lo dan bien por muerto y es turno de que su hijo, Connor Hawke, tome el manto de Flecha Verde. Este pibe criado por la madre apareció por primera vez en el nº 0 de Green Arrow (Octubre de 1994) y fue juntando chapa. Se convirtió en un personaje interesante y bien podría haberse quedado como EL Green Arrow del DCU. Pero hete aquí que en 2001 DC consigue que el famoso Kevin Smith escriba una nueva serie de Green Arrow y el ex director no tiene mejor idea que traer a Ollie de la muerte. ¿Quién le iba a decir que no? Con dibujos de Phil Hester se lanza la saga Quiver (o Carcaj, del nº 1 al 10) y ahí reaparece un Oliver Queen que –vamos a enterarnos- fue resucitado por Parallax/Hal antes de su sacrificio en Final Night. El personaje estuvo cinco años vagando sin memorias, pero por supuesto, hacen a un lado a Connor y Ollie vuelve un poco más joven que al momento de su ‘muerte’. Al público le gustó y con esto se abrió el camino para que los deudos virtuales de Hal y Barry volvieran a la carga pidiendo la resurrección de sus héroes de la infancia. Y DC, que cree que los que escriben en Internet son los que compran las revistas, hizo caso.

Para colmo de males, en 2004 se juntan las malas ventas del título de Green Lantern (con Kyle), la cancelación de The Spectre (Vol.4) protagonizado por Hal Jordan y una aparición espectacular de este personaje en DC: The New Frontier (entre Marzo y Noviembre de ese año por Darwyn Cooke). Listo, hay que traer de vuelta a Jordan, quizás ganamos un par de dólares más. Se cancela Green Lantern en el número 181 y entre Octubre del 2004 y Mayo del 2005, Geoff Johns –con dibujos de Ethan Van Sciver- lanzan con bombos y platillos Green Lantern: Rebirth. En realidad Jordan no era malo, Parallax es una entidad del Miedo (amarillo) que lo dominó, y blah, vuelve él, los Guardians of the Universe, Kilowog y hasta Sinestro. Todo el lore del personaje de la Silver Age está de vuelta para una nueva era de grandeza de Green Lantern y con Kyle relegado a un triste segundo plano y Hal Jordan resucitado y rejuvenecido, llega una nueva serie mensual (Julio de 2005). De acá saldrá material para la Sinestro Corps War e incluso para Blackest Night, y se convierte en un golazo de ventas para la editorial. Listo, el éxito del regreso de Hal abre las puertas del Más Allá para el regreso de Barry Allen que venía aguantando muerto desde 1985.

The Flash: Rebirth (miniserie de seis partes a cargo del mismo equipo creativo) presenta muchos velocistas, la Speed Force, villanos a granel y la vuelta de Barry al candelero como si nada, con énfasis en la traumática muerte de la madre del protagonista y el ninguneo a Wally. Esto traerá como consecuencia el Flashpoint que desintegrará el DCU, pero esa es otra cagada.

Acá tenemos tres personajes muertos, reemplazados por personajes jóvenes que se hicieron querer, pero que por capricho van a ser desplazados para que los viejos fiambres regresen y sumen años de historias y dupliquen conceptos, generando confusión y redundancia. Fue por culpa del público nostálgico, de la editorial avechucha, de guionistas caprichosos o de todos juntos, no importa. La muerte pierde de nuevo, ya no asusta a nadie, ya no es creíble, no importa. Por un billete todos pueden irse y volver del Más Allá. En vez de apostar fuerte a lo nuevo, DC volvió a quedarse con lo seguro, con lo tradicional, con personajes viejos para un público viejo.

Una cagada más y no jodemos más.