“Matar el Comisario. Un documental anarquista” es una obra colectiva surgida del trabajo conjunto escrito por el narrador Jorge Consiglio y la escritora, editora y psicóloga Paula Brecciaroli, con dibujos del arquitecto e ilustrador Iñaki Echeverría. Se trata de un ‘documental ilustrado’ -tal como lo definen sus propixs autorxs- editado por Fondo de Cultura Económica de Argentina, de 150 páginas en blanco y negro en tapa blanda con solapas. El libro encuentra disponible en comiquerías y librerías desde principios de Junio.

Matar el Comisario comienza con un paseo por el cementerio de Recoleta donde, entre panteones y esculturas, un narrador cuya identidad la desconocemos nos lleva a la tumba de Ramón Lorenzo Falcón, el jefe de policía responsable de la brutal represión de la Semana Roja de 1909 en Buenos Aires. Esa tumba y ese nombre serán el disparador de esta historia. En las siguientes páginas, viajamos a 1908, al puerto de Buenos Aires. Un tal Simón Radowitzky, ucraniano de familia obrera judía, en plena oleada inmigratoria de principios del Siglo xx, baja de un barco para radicarse en nuestro país. Aunque no sabemos mucho de su pasado, algo quedará muy claro desde el principio: trae consigo ideas anarquistas; ideas clave para lo que fue el movimiento obrero de finales del Siglo XIX y principios del XX.
En un giro inesperado, volvemos al presente. Quien nos había llevado a recorrer el histórico cementerio, ahora mantiene una conversación con una investigadora el CONICET, especialista nada más y nada menos que en anarquismo. A lo largo de las páginas, ese diálogo se volverá totalmente necesario para poner a lxs lectorxs en contexto y permitirles completar los hechos que se narrarán a lo largo de todo el libro. Ese narrador desconocido será clave a lo largo de las páginas, puesto que, al mismo tiempo que conectará el relato con la actualidad para darle relevancia en nuestro presente, también le otorgará ciertos respiros a los acontecimientos que se ubicarán temporalmente en el pasado, los cuales veremos que tendrán bastante complejidad con sus idas y venidas y dentro del mismo proceso histórico de nuestro país.

En ese ir y venir entre pasado y presente, al mismo tiempo que lxs autorxs plantearán una reflexión teórica sobre el concepto mismo de anarquismo y sus expresiones políticas y culturales, nos relatarán los hechos clave en historia de militancia de Radowitzky. ¿Cuál será esa decisión que cambiará su destino para siempre?
Entre héroes y mártires, Matar al Comisario reconstruye un capítulo central de la historia argentina y vuelve sobre una pregunta incómoda y demasiado actual: ¿qué hace una sociedad con sus muertos y el círculo de la violencia? Matar al Comisario narra un episodio real y concreto de la historia del anarquismo argentino y entrelaza violencia política y represión estatal para reflexionar sobre dilemas, pasiones y la construcción de mitos alrededor de los hechos. La novela gráfica va mucho más allá de la recreación de una época a partir del costumbrismo. Por el contrario, resulta en un relato fuerte, que describe con crudeza la expresión del anarquismo local de principios del Siglo XX, para rastrear experiencias colectivas y dilemas éticos.

Ahora, ¿por qué un ‘documental anarquista’?
Podemos intuir que es por su mismo formato, el cual tiene un aire a algo así como un documental ilustrado, en el que se cruzan testimonios concretos y reales de entrevistas con ficcionalizaciones focalizadas en las biografías tanto de Radowinski como de Falcón. Testimonios más ficcionalizaciones consiguen construir una mirada con múltiples aristas sobre la historia del anarquismo en nuestro país, un trabajo de investigación y coordinación complejo entre tres autorxs que se plasma en un híbrido entre lo gráfico y lo literario, que, en algún punto, llega a desafiar al género de la novela gráfica.
Sin dudas, Matar al Comisario resulta en un trabajo en común, entre palabras e imágenes donde, justamente, la parte gráfica, tiene un lugar primordial. La propuesta estética de Echeverría resulta muy interesante, no solo por momentos por su misma simpleza sino por el gran trabajo de archivo que denota. Los dibujos en blanco y negro se abren paso ante nuestros ojos, para presentar escenarios capaces de reflejar parámetros estéticos de principios de siglo, que se fusionan con las más sutiles gestualidades de lxs personajes y sobre todo de Radowitzky. El trabajo de Echeverría resulta muy correcto a lo largo de todo el libro y denota que el dibujante y arquitecto conoce del personaje y de la época.

Matar el Comisario es un comic documental que promete desde la primera página, no solo por el proceso histórico que aborda, al cual amerita ser tratado dentro del género, sino por la mirada desde la perspectiva de la complejidad que proponen lxs tres autorxs junto con una narrativa visual muy sentida, por momentos cargada de tensión pero por otros de una gran emotividad que apela a la comprensión de los hechos.


