Estamos en el noveno episodio de la serie, donde con una explosión Star Kenton y sus amigos vencen a sus enemigos y corren a chorearles la nave, pero la puerta se les cierra. En el décimo, la nave los ataca y se va. Buscan la nave de Roar y ponen rumbo al planeta triangular. Son descubiertos por una flota enemiga, porque tiene que terminar con un gancho para la semana que viene. Tras una persecución de naves espaciales, les embocan un rayo y pierden el control del aparato. Una nave gigantesca los "devora" y los lleva a otro mundo. Ahora están en Guionón, al cuidado de un alien llamado Aristóteles, quien dice haber conocido al sabio griego en la Tierra. Y aclara que un tal Tar los va a matar a todos.

Llegamos al capítulo 12, y estamos en el planeta triangular. Allí, entre los "guionotas", descubren que ellos son los grandes enemigos de los umfos. Ante el líder Tar, Kenton se rebela y lucha. Gub le quita el arma a uno de los captores. La acción sigue en el episodio 13, donde Tar los quiere vivos porque demostraron iniciativa y los convierte en huéspedes de lujo. Les ofrece luchar junto a ellos por la defensa de Guionón, o ser ejecutados. La elección es fácil y se van a patrullar con Aristóteles. Los umfos atacan con un rayo adormecedor que solo afecta a los guionotas. A Star y sus amigos (Gub y Roar) no les hace nada.
Llegamos al episodio final, el decimocuarto, en el que los protagonistas destruyen al invasor umfo, pero Tar ordena matarlos porque los considera muy peligrosos. Aristóteles, que aprendió del amor y la compasión en sus días en la Tierra, se niega a asesinarlos y decide escapar con ellos a "investigar las andanzas de los umfos que parece que quieren dominar el universo". Así, Star Kenton, Gub, Roar y el guionota parten hacia el cosmos a vivir aventuras que jamás veremos.

No hubo más episodios de Star Kenton. Esto es lo que tenemos. Un protagonista sin mucha personalidad, un continuado de peripecias llevaderas con el obligatorio cliffhanger semanal, un desfile de extraterrestres, naves y monstruos, menos minas que en un submarino soviético, y un trasfondo sin explotar. ¿Serán los umfos unos Ellos primigenios? ¿Es ese ataque desde el cielo que mata a todos -menos a los escondidos- una prueba piloto de la nevada mortal? ¿Oesterheld se tiró a chanta porque en Columba no le exigían mucho?
Este y otros interrogantes quedan abiertos para que cada uno saque sus propias conclusiones. Queda quizás la deuda de los editores -que han republicado muy poco de la extensa obra de Héctor más allá de El Eternauta- para reflotar esta creación de Oesterheld y Casadei que Columba presentara allá por 1958. Star Kenton, la ciencia ficción oculta de HGO... ¿vale la pena traerla de vuelta?



