Maldito Mainstream

El querido T´Challa ahora es el monarca de un imperio intergaláctico, eternamente envuelto en conflictos y conspiraciones. Por suerte, está a la altura del desafío.

Black Panther

05/08/2022

| Por Matías Depettris

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9ddeeb99171d4cd3a364a30deead577eYo sé que vos crees que tu vida no es sencilla, que a medida que pasan los años los problemas se te van acumulando, tu situación laboral no mejora cuantitativamente y la economía siempre cambiante del país no ayuda. Pero creeme cuando te digo que ser T’Challa en este preciso momento de la continuidad de Marvel Comics es uno de los desafíos más jodidos a los que se puede enfrentar cualquier alma humana, con un cúmulo de responsabilidades y obligaciones de dimensiones cósmicas. Nuestro querido Black Panther pasó de ser el tipo que se tuvo que hacer cargo de un legado enorme sin comerla ni beberla, y oficiar como primer mandatario de la nación más próspera y eficiente de todo África, una nación que además tiene una tecnología y un desarrollo científico que rivaliza con el de cualquier país del primer mundo, a ser el Emperador de un Imperio Intergaláctico. O sea, el Rey pasó de tener que lidiar en un senado con cuestiones como una reforma al código tributario para garantizar la expansión agraria o coordinar una comisión para estudiar la posibilidad de garantizar un salario mínimo a todo habitante originario de Wakanda, a evaluar la posibilidad de tener que ordenar que centenares de ejércitos se desplieguen en 3 o 4 planetas porque las negociaciones encontraron un punto cúlmine y solo queda la guerra. Bonus track: es el líder de los Avengers. Todo esto es lo que nos espera en el primer número del volumen 8 de Black Panther, escrito por John Ridley e ilustrado por Juann Cabal. Pero por supuesto que todo este contexto no se genera en este único comic. Más bien, comienza un par de años atrás con el volumen 7 de esta colección, a cargo de Ta-Nehisi Coates, y se intensifica con el soporífero evento «King in Black», en el cual, para nuestra fortuna, el especial de Black Panther es uno de los puntos más altos, entre otras cosas por el precioso arte de nuestro coterráneo rosarino Germán Peralta.

RCO010_1653755253Dicho esto, más arriba mencioné lo del senado porque T’Challa accedió a algunos cambios para llevar adelante esta cruzada intergaláctica, y entendió que tenía que delegar: hoy por hoy Wakanda tiene un parlamento y eligen un mandatario que cuenta con el apoyo de algo muy parecido a nuestro poder ejecutivo y legislativo. Eso quiere decir que el Rey cedió un poco de poder y permitió que algo de democracia impregne la cultura Wakandiana, al menos en apariencia. La revelación del primer número de la serie (lanzaad a fines de 2021) es que en realidad muchos de los «socios comerciales» de Wakanda son secretamente espiados por agentes durmientes enviados por el mismísimo T’Challa, porque como él mismo lo expresa: «Las democracias son agasajadas pero la realidad es que son muy peligrosas, porque el liderazgo de verdaderos Héroes del pueblo es transitorio y genera fundaciones tenues. Las Naciones estables requieren líderes singulares, y en contraposición a este razonamiento las democracias se jactan de ser libres y justas pero la realidad y la historia indican que no lo son«. Esto quizás no sorprenda a nadie, pero nuestro Rey no hace otra cosa más que expresar su empatía por ciertos dictadores, o cómo mínimo su inclinación fuerte hacia gobiernos monárquicos que cuentan con un justo y noble dictador que sabe lo que es mejor para su pueblo. Lo más polémico de todo es que una de las funciones de estos agentes durmientes era la de provocar una guerrilla, de ser necesario, en el país en el que viven, para desequilibrar el gobierno de turno y debilitar internamente a una nación que potencialmente podía transformarse en enemigo de Wakanda. O sea, un resumen de la función de la C.I.A. para los Estados Unidos, ¿no?

RCO014_1653564365Y de repente, uno de los mejores amigos de T’Challa, quien hace unos años simuló morir en un accidente en Wakanda para formar parte de esta «misión» de agentes durmientes, muere (esta vez de verdad) asesinado por un grupo clandestino de guerreros fanáticos que parece tener información de primera mano sobre este plan y las intenciones del Rey de la tecnificada nación africana. Así, nuestro Héroe amante de las monarquías constitucionales decide tomar cartas en el asunto y viajar personalmente a reunirse con el resto de los agentes durmientes para «desactivarlos» y mandarlos de nuevo a casita, mientras reúne información acerca de esta secta que a primera vista parece mucho más peligrosa de lo que pinta. Paralelo a esto, en el gobierno de Wakanda se están armando coaliciones secretas y alianzas internas para intentar desestabilizar el nuevo gobierno democrático y con esto recuperar la monarquía y darle de nuevo el completo control del poder a T’Challa. ¿Tiene esto algo que ver con que la mandataria sea una mujer? ¿La deconstrucción no llegó aún al epicentro tecnológico de África? Misterio misógino-racial.

John Ridley, un escritor que tenemos asociado mucho más con el palo multimedia del cine y la televisión, creador entre otras cosas de la prestigiosa serie American Crime, es muy inteligente a la hora de abordar Black Panther, sobre todo si tenemos en cuenta el momento que vivimos en relación a los conflictos raciales, pero también la historia reciente del personaje. T’Challa se pasó los últimos dos años deambulando por el espacio combatiendo amenazas intergalácticas y buscando la manera de co-existir con un imperio espacial que representaba todo lo que para él estaba mal en el universo, y (sin ánimos de menospreciar el trabajo que hizo Ta-Nehisi Coates) por momentos creo que lo único que disfrutaba de algunos números era la cantidad de «invitados» de personajes de color que tenía la serie. No, en serio, muchas veces me hizo reflexionar el enorme trabajo de inclusión que hizo en la última década y media Marvel Comics en este aspecto: Jim Rhodes (War Machine), Luke Cage, Ororo Munroe (Storm), Nick Fury, Sam Wilson (Falcon), Tyrone Johnson (Cloak) y Miles Morales (Spider-Man) son todos personajes de la primera línea de ataque/defensa de la Marvel Comics comiquera con un notable buena salud en el presente. Y en la segunda línea tenes a Riri Williams (Ironheart), Misty Knight, Elijah Bradley (Patriot), David Alleyne (Prodigy), Monica Rambeau (Spectrum), Jericho Drumm (Doctor Voodoo), Elliot Franklin (Thunderball), N’Kano (Vibraxas), Idie Okonkwo (Oya) y Elvin Haliday (Rage). Seguro me estoy olvidando de alguno, y todos estos sin mencionar al mismo T’Challa, Nakia y Okoye de las Dora Milaje y la Princesa Shuri.

FKCUn35X0AAJepfVerlos a todos juntos combatir algunas amenazas en Wakanda sin duda alguna requirió de un despliegue visual muy particular y fue un deleite para los lectores, pero lo que busca el escritor en esta nueva etapa claramente es bajar un poco a tierra las aventuras (nunca mejor dicho), y lo logra con creces. Para tal fin cuenta con la inestimable colaboración del español Juann Cabal, un dibujante muy presente en Marvel los últimos diez años que tiene cierta reminiscencia a Frank Quitely, Jim Steranko o incluso el mismísimo Moebius. Este oriundo de Oviedo nos entrega rostros muy expresivos y puestas en páginas muy frescas, que combinan con certeza y mucho sentido común esa narrativa «widescreen» de principios de siglo con grillas más conservadoras pero muy funcionales para lo que dicta cada escena.

Y cuidado, que si bien esta nueva etapa está más enfocada en lo político, eso no la priva de aventuras e invitados: mucho más temprano de lo que cualquier lector podría esperarse nuestro protagonista estará viajando a cierto planeta rojo terraformado para reunirse con un selecto grupo de mutantes entre los cuales se encuentra su amante. Así que si los destinos exóticos y los compañeros de armas conflictivos son elementos cruciales para mantenerlos entretenidos, Black Panther no los va a decepcionar.

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