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NOTAS

Fantastic Four (parte 2)

Tras la partida de John Byrne en 1986, varios autores tratan sin demasiada suerte sostener la calidad y el éxito de la primera familia de Marvel.
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Viernes 06 de febrero, 2026

Bienvenidos a la sección que se pasea por la prolífica y asombrosa década de los ‘80 para desempolvar las joyas de una inmensa corona o descubrir los bofes más recalcitrantes que se produjeron en el mercado de los superhéroes yankis. En estas expediciones cuasi-arqueológicas indagamos en revistas, libros o el formato que fuere, publicados entre Enero de 1980 y Diciembre de 1989, para ver quiénes brindaron su arte y cómo se desarrollaban las aventuras en ese período.

·      Título: Fantastic Four

·      Editorial: Marvel Comics

·      Formato: revista mensual

·      Período: completo (121 revistas + 8 anuales)

·      Autores: a relevar en Informe

Informe: Estamos en Noviembre de 1986 y llega el número 296, un especial gordito que festeja el 25º aniversario de Marvel (y de esta serie). Vale u$ 1,25 y en la tapa está el miembro faltante, el que se la jugó solo y ahora vuelve con el caballo cansado: Ben Grimm. Desfilan por esas páginas (últimas coordinadas por Mike Carlin, quien se hiciera cargo de este título allá por Octubre del ’84) dibujantes como Barry Windsor-Smith, Kerry Gammill, Ron Frenz, Al Milgrom, John Buscema, Marc Silvestri y Jerry Ordway, con entintadores de la calaña de Vince Coletta, Bob Wiacek, Klaus Janson, Steve Leialoha, Joe Rubinstein y por supuesto, Joe Sinott. Exceptuando lo de BWS, el resto es de triste para abajo. La trama es de Jim Shooter y el guion del mismísimo Stan "the Man" Lee, pero no es garantía de gran cosa. Ben vuelve a la familia y ahora nos sobra She-Hulk.

Arranca una etapa lamentable, coordinada por Don Daley, con los hermanos John y Sal Buscema en la faz gráfica y guiones de Roger Stern (apenas seis dolientes números). Las historias son más pavas, las tapas espantosas y ni el casamiento de Johnny y Alicia Masters del nº 300 la pueden salvar. Ni la entrada de Tom DeFalco a dar una mano en los nºs 301 y 302. Chau, fuera. El olor a comic viejo de los ‘70s no se va y, para seguir en la onda retro, hay un número de Roy Thomas, John Buscema y Rick Parker (303). Finalmente llega a hacerse cargo de los guiones Steve Englehart, que llevará a los Fantasic Four por un camino tortuoso y aburrido por 22 números. Como si faltara algo para agregarle olor a naftalina la faz gráfica, vuelven Buscema y Joe Sinnott. En Agosto del ´87 (nº 305) se retiran Reed y Sue y Ben queda como líder del grupo. Medio a los ponchazos acá entra el Annual 20 (de Englehart, Paul Neary y Tony De Zuniga) con el nuevo coordinador de la serie, Ralph Macchio. Ahora los FF son Ben- que muta en un ser de piedra más horroroso que antes-, Johnny, Crystal y Sharon Ventura (Miss Marvel) que se transforma en una especie de Thing original. Este equipo (y el equipo creativo de Englehart, Keith Pollard y Sinnott) se arrastrarán en aventuras espantosas sin sentido, que abusan del melodrama y la nostalgia setentosa hasta Mayo de 1989, cuando vuelven Reed y Sue.

En esa etapa de Englehart entra también el Annual 21 (con Kieron Dwyer en dibujos y Sinnott en tintas) donde se despide Crystal del grupo, en medio de la Evolutionary War. En la serie mensual, van con Doom contra el Beyonder, contra el Hulk gris, con She-Hulk, tratan de robar colgándose mal de Inferno, vuelven Kang y Mantis e incluso el Silver Surfer, pero son historias de lesa humanidad. Ojo, lo que viene después no es mucho mejor. John Harkness (el pseudónimo que usaba Englehart cuando los coordinadores le metían demasiada mano a sus guiones), Pollard (cada vez más a las apuradas) y Romeo Tanghal curan a Thing (nº327), dejan mojar a Roy Thomas, Rich Buckler y Tony DeZuniga en el Annual 22 (parte de Atlantis Attacks, con muchos personajes invitados) y se meten en sagas apestosas. Así, hasta mediados de Noviembre del ´89, cuando Macchio (o alguna otra luz de Marvel) decide que la revista merece ser quincenal. En el nº 330 Fantastic Four pasa a costar un dólar- iba a poner “pasa a valer un dólar”, pero claramente, no valía ni 10 centavos-y en el 334 arranca una nueva etapa. Portadas y guiones del capo Walter Simonson para terminar la década en ascenso a pesar de los dibujos de Rich Buckler y Romeo en Tanga. A mediados de Diciembre de 1989 sale el último número que abarca esta sección, el 335 que ya trae aires más frescos, intentos de renovación narrativa y promesas de un repunte que llegará, pero no durará demasiado.

Entonces en una década de Fantastic Four nos sacamos de encima a los ‘70, Byrne logró un pico de calidad inusitado, entregó casi cinco años de altísima calidad tanto en lo narrativo como en lo gráfico para luego dejar una vara altísima a cuya comparación todos los que siguieron cayeron en una padeciente sombra bochornosa. Hubo cambios de miembros, nuevos enemigos, grandes regresos y mucha basura sin sentido. Pasamos de un precio de tapa de 40 centavos a un dólar, es decir, un 150% de aumento en diez años. ¿Saldo positivo? Sólo para John Byrne. El resto, unos impresentables.