En la provincia de Salta, en medio de la zona húmeda, hay un paraje difícil de encontrar en el mapa. Se llama Sapo Quemado. Nadie sabe con certeza de dónde proviene ese nombre. Pero la rareza no termina ahí. A pocos kilómetros, hay una escuela rural que lleva una denominación igualmente peculiar: Pelícano Quemado.
No hay registros claros sobre el origen de ninguno de los dos nombres. Tampoco se sabe por qué un pelícano —un ave que no es típica de la región— aparece asociado a la palabra "quemado" en el nombre de un establecimiento educativo. Lo cierto es que ambas denominaciones convierten a este rincón salteño en un punto curioso del mapa argentino, donde la toponimia parece desafiar cualquier explicación lógica.
Esta no es la unica sorpresa que se guarda nuestra tierra. Un país gigante, con todos los climas, todos los paisajes y desde hace años tambien, un lado B que es tan increible cómo hilarante. En esta nota de El Destape, recorreremos la georgafria de la República Argentina para conocer los nombres más curiosos de sus localidades.
Agua Hedionda (San Juan): el olor que dio nombre a un paraíso termal
Aunque el nombre no suena muy atractivo, se debe a la alta concentración de minerales en las aguas termales del lugar. Lejos de ahuyentar turistas, es una zona de descanso y relax. El agua huele, pero el cuerpo lo agradece.
Matagusanos (San Juan): donde no crece nada
Es un paraje al norte de la provincia, que surgió por una estación ferroviaria en medio del árido clima característico de la región. Las temperaturas altas le dieron el nombre: en esa tierra no crece nada. Hoy solo viven dos hermanos en el lugar.
Cajón de Ginebra Grande (Chubut): la caída que hizo historia
A fines del siglo XIX, se hacían viajes desde el Valle 16 de Octubre hasta el inferior del río Chubut. En uno de esos, se cayó un cajón de ginebra al suelo. Quedó la anécdota y el nombre establecido.
Salsipuedes (Córdoba): dos leyendas para un mismo pueblo
Hay dos teorías fuertes sobre el nombre. Una habla de un combate entre un indígena y otro que había secuestrado a su esposa. Al ganarle, lo arrojó al río y le gritó: “Sal si puedes”. La otra cuenta que el general Juan de Burgos, al ver la belleza del lugar conquistado, escribió a la gobernación: “Sal si puedes de este lugar tan hermoso”.
Pozo Borrado (Santa Fe): los nativos que intentaron tapar el agua
Según una leyenda, el nombre proviene de un grupo de nativos que intentó tapar un pozo que los abastecía de agua dulce al darse cuenta de que los europeos invasores querían usarlo.
Pampa del Infierno (Chaco): el infierno de los primeros colonos
Su denominación provendría de las complicadas condiciones climáticas y ambientales que experimentaban los primeros colonos que se quedaron en la zona. Calor, polvo y soledad.
Fraile Pintado (Jujuy): los monjes en los árboles
Deriva históricamente de las imágenes de frailes pintadas en los árboles en la era colonial, avisando la cercanía de la reducción San Ignacio de los Tobas.
El Arañado (Córdoba): el centro del universo
El origen de su nombre no se sabe, pero el pueblo se hizo muy conocido en redes sociales por un cartel en su entrada que dice: “El centro del universo”.
Matambre (Catamarca): el macizo que desafía a los escaladores
Su denominación se debe al macizo Matambre, al que llegan muchos escaladores para hacer cumbre.
Londres (Catamarca): el homenaje a una boda real
“Recibió este nombre como homenaje a la boda real de Mary Tudor, de Inglaterra, con Felipe II, de España”, explica una de las paredes de la municipalidad local.
Media Naranja (Córdoba): la forma de los campos
Se habla de que el nombre es por la forma que tienen los campos que están ubicados al norte y al sur de la localidad.
