Iniciamos la épica recorrida por toda la obra del gran Jason Aaron, en orden cronológico.

A Good Man

01/06/2021

| Por Francisco Lobo

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cGTu-tcS_400x400Sweet Lord Jason Aaron

¿Es posible reseñar un autor en el mismo registro que se visita a los dioses consagrados (en tiempo y calidad de obra) de la historieta? Un tipo que, en una clara demostración de su ateísmo manifiesto mandó a cagar al padre del panteón divino de los guionistas, ha generado bastante rechazo entre el público comiquero (sumado a un par de obras de calidad cuestionable) pero a su vez, a fuerza de historias de alta calidad, ha logrado forjarse un séquito de admiradores incondicionales .

Orígenes

Nacido el 28 de enero de 1973 en Jasper, Alabama, Jason confesó desde niño su deseo de escribir comics. Sin embargo la puerta a la primera división se le abrió recién en Junio de 2002, cuando Marvel le publicó una historia corta de Wolverine, de apenas ocho páginas, en el número 175[1] de la serie del personaje en cuestión[2].

RCO032Un hombre bueno

¿Y de qué va esta historia situada en Alabama y titulada “A good man” (un hombre bueno)? Logan es perseguido por unos típicos “rednecks” cuando se topa con una mujer sumamente cristiana que tiene el auto varado en medio de la ruta y necesita ayuda para repararlo para, llegar así, a la iglesia donde está enterrada su madre.

Logan, a pesar de tener a sus perseguidores a punto de darle caza, se detiene para ayudar a la señora con su problema mecánico mientras ella, agradecida y consternada por la apariencia y las heridas de Wolverine, le habla de la importancia del rezo, la fe y la compañía de Dios, así como de la obvia bondad de él por ayudarla. Como consecuencia de ello, los cazadores dan con su presa y matan a la mujer en el fuego cruzado, no sin que antes ella le recuerde a Logan que su vida será mejor si encuentra Dios. Finalmente la historia termina cuando Wolverine se aleja en el auto de la señora (a quien ha enterrado cuidadosamente, al igual que a los perros de los cazadores), mientras que reflexiona sobre su supuesta bondad, su religiosidad y la vida en el más allá, dejando a los cadáveres de sus enemigos tirados en la ruta.

Esta simple historia (con espantosos dibujos del estudio “UDON”) desentona bastante con lo que sucedía por ese entonces en la revista en la que aparece, donde Logan es sometido a infinitas situaciones unidimensionales para explotar su faceta más conocida: la del personaje cabeza, violento super duro que no arruga nunca para la acción al palo y de la que siempre sale vencedor, no sin antes una dosis extrema de castigo físico y muchas veces también, emocional.

RCO035Sin duda llama la atención la ldecisión del autor de tomar un personaje que desde los ‘70s ha sido mutante, superhéroe, espía, asesino, cazador, vengador, samurai y una infinidad de roles más, y reducirlo a una situación de una pasmosa introspección religiosa y moral. El tono intimista de “A good man” es uno de los elementos que aquí Aaron siembra y que serán recurrentes a lo largo de toda su producción, sobre todo en su retorno como titular a la serie de Wolverine en el 2007. Esta intimidad queda reflejada en que de las ocho páginas de la historia, seis son una sucesión de viñetas en la que Logan, mientras cambia una goma, se debate sobre su bondad. ¿El ayudar a una desconocida en problemas, a sabiendas que su ayuda tiene el precio de involucrarla en una situación de muerte, hace de él una buena o mala persona? Todo esto mientras la señora le baja línea religiosa y Wolverine la asocia con algunos de los momentos bisagra de su propia historia, como su rol de experimento en el programa “Weapon –X” o el entierro y el duelo de su amada Mariko. Las respuestas a las que llega el protagonista no son tan importantes como las preguntas que se/le hace, ya que todo este escenario descripto sirve de andamiaje para el uso de una de las mejores herramientas de Aaron: darle profundidad, personalidad y sensibilidad (básicamente humanizar) a los personajes con los que trabaja al deconstruirlos desde diversas capas, como si de una cebolla se tratasen.

RCO037Esta historia, al ser considerada dentro de la experiencia de su autor al momento de escribirla, no es ninguna gema indispensable, aunque (exceptuando el dibujo) es bastante legible. Ya con el correr de su carrera, Jason Aaron pulirá también su capacidad de contar historias mas atrapantes con un admirable catálogo de registros, como puede verse en las temáticas y ambientaciones de sus guiones. Frentes de guerra, reservas indias, escuelas mutantes, bares, dimensiones místicas, reinos divinos y cósmicos y un largo etcétera son algunos de los escenarios a los que el barbudo se luce en el oficio (incluso sus trabajos más mediocres están por encima de la media del voluminoso caudal de autores verduleros), y si en estas historias leemos con un poquito de atención, podremos ver la marca genética de “A good man”.

[1] Del volumen 2 de la serie, comenzado en 1988.

[2] Esta publicación fue el premio de un concurso onda onda “caza talentos” organizado por Marvel en el 2001 y que ganó un entonces ignoto Jason Aaron.

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